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Camerún y las sociedades secretas, 2011 (PDF, 1.3MB)

Talks at Harvard University: Oct 2010

Articulos

Africa, Diaspora Debates in Brazil
,
7/13/06, Prensa Latina

Ajé Chaluga, 11/14/02

Mitos y Leyendas de la comida afrocubana


Con Natalia Bolívar, Cubaweb, 2002


Bibliography

Natalia Bolívar Aróstegui

Natalia Bolívar is a respected anthropologist in Havana and a prolific writer.

In order to obtain her books except for Mitos y Leyendas de la comida afrocubana, as far as we know, you must contact UNEAC directly, as they have published many of them:



Union Nacional de Escritores y Artistas de Cuba.
Asociacion de Escritores.
Calle 17 esquina a Calle H. Vedado,
Ciudad de la Habana,
Cuba

 

La Libreria Universal de Miami has at least one of her books, "Cuba Santa."

Libreria Universal
3090 SW 8th Street
Miami, FL  USA

Articulos/Articlestop

Camerún y las sociedades secretas, Natalia Bolívar, UNEAC, 2011, PDF (1.3MB)

DE CAMERÚN A LA HABANA. SOCIEDADES SECRETAS ABAKUÁ: EXPOSICIÓN DE NATALIA BOLÍVAR EN LA CASA DE ÁFRICA  7/22/2010 Espejo Impaciente: "A conocer el maravilloso mundo de la religión afrocubana invita la artista Natalia Bolívar con su exposición De Camerún a La Habana. Sociedad Secreta Abakuá, inaugurada el pasado sábado en la Casa de África del Centro Histórico."

Cuba: social impact of ethnology and folklore of Africa.  1/22/2010 Caribbean Science and Art 

Confieren la Orden de Isabel La Católica a Natalia Bolívar  9/6/2008 Jiribilla: entrevista con Natalia Bolivar

Natalia Bolívar: África no renace, ocupa su lugar  7/22/2006 Jiribilla: "Si feliz estuvo Natalia Bolívar Aróstegui de que la llamaran para participar en la II Conferencia de Intelectuales de África y la Diáspora, muy contenta integró la delegación oficial cubana presidida por Abel Prieto, ministro de Cultura. Aún ríe satisfecha de los intercambios, incluso, antes de viajar. Como la mayor parte de lo que acontece en la vida de esta investigadora, la invitación del gobierno de Brasil para que participara en la conferencia, la tomó por sorpresa, mucho más cuando desde hace años amasa el sueño de conocer el gigante sudamericano. Se dice que en la II Conferencia de Intelectuales de África y la Diáspora se abogó por el renacimiento del continente negro. En tu opinión, ¿qué significa tal empeño? No estoy de acuerdo con usar la palabra renacimiento, porque renacer es volver a nacer. Desde que supuestamente el continente africano fue descubierto por los portugueses en el siglo XV, ha aportado a los llamados países desarrollados inmensas riquezas que van desde minas de diamante hasta toda la cultura. Europa, EE.UU.… han expoliado a África sin darle siquiera una pieza para sus museos. África no renace, África está buscando su espacio en la cultura, en la humanidad… Lo que ha influido ese inmenso continente se puede ver como uno de los miles de ejemplo en Picasso. Fue en el museo del hombre donde se inspiró en las grandes piezas, expoliado desde África por los franceses. Con esa impronta que recibió, Picasso copió las máscaras en “Las señoritas de Avignon”, obra que marca su tránsito de lo clásico a toda esa otra expresión que consiguió en sus obras posteriores. África lo que está haciendo es tomar conciencia de qué es y cuánto le deben."

Africa, Diaspora Debates in Brazil, 7/13/06, Prensa Latinatop

Salvador de Bahia, Brazil

Academics from Africa and the Diaspora will be discussing health, education, religion, trade, science, and technology here Thursday, in the framework of their second international conference.

The meeting began yesterday with speeches by Presidents Luiz Inacio Lula da Silva, Brazil, and Abdoulaye Wade, Senegal, among others, as well as by the president of the African Union, Alpha Oumar Konare.

Today´s session includes the long-awaited participation of expert Natalia Bolivar, as special guest to the round table talk "Religion and Culture in Africa and the Diaspora." 

The showing of the science fiction film “Roble de Olor,” by Cuban filmmaker Rigoberto Lopez, which deals with slavery in Cuba, has also attracted the attention of participants at the meeting,

In his opening speech yesterday, Lula assured it is necessary to overcome poverty, racial discrimination, and social exclusion, and urged the intellectuals and civil society of Africa and the Diaspora to lead that task.

Meanwhile, Wade advocated an alliance to defend, through bilateral contracts, common interests between African nations and those with Afro-descendants.

UNA LEYENDA VIVA: LÁZARO ROS  2/9/2005 Jiribilla: Natalia Bolivar, 1985 - "Lázaro Ros es un hombre sabio y venerable. Delgado, de amplia sonrisa blanca y garganta de acero. Para los cubanos, Lázaro es la voz por excelencia salida del corazón de la selva nigeriana, y por supuesto, el mejor akpwon del rico y ancestral folklore afrocubano, quien entona sus melodías con voz inigualable, por su calidad y fortaleza."

La muerte es principio, no fin: Quintín Bandera - Obra de Natalia Bolivar, a la Feria del Libro - POR MARTA ROJAS  2/4/2005 Granma 

Ajé Chaluga, 11/14/02top

por NATALIA BOLÍVAR, La Habana, Cuba Encuentro  
Concha

Deambulando por la tierra africana, Ajé Chaluga, hombre que todos escuchaban pues por su boca hablaba la sabiduría de la antigua civilización egipcia, con sus misterios, sus grandes conocimientos de los movimientos astrales y de la naturaleza, se encontró con un pueblo que vivía en la abundancia y no repartía sus bienes con los pueblos aledaños que morían de hambre.

Todos lo saludaron —"¡Ajé, oh!; ¡Ajé, oh!"— sabiendo que su visita traería más desenvolvimiento a todos. Ajé, quien no podía entender cómo ellos no ayudaban a los demás, consumiéndose en una avaricia despiadada, no respondió al saludo, pero apreció la hospitalidad. Por supuesto, como todos sabían que hacia años él representaba la riqueza, lo colmaron de atenciones; pero el sabio entre los sabios reflexionaba para que los demás tomaran conciencia de que lo más importante era ayudarse los unos a los otros.

Decidió hablarles y se hizo una tribuna de madera de palma y hojas secas. Congregó a todo el pueblo y le habló de las virtudes que había que tener con el prójimo. Pero sucedió que nadie lo escuchaba.

Olofi, sirviéndose de los orishas Changó y Oyá, mandó una tormenta de rayos y truenos. Del cielo encapotado cayeron piedras y esto duró horas, días, semanas y meses. El pueblo, desesperado, pidió y pidió y sus hermanos de pueblos vecinos, los que arrastraban la desgracia, dividieron su pobreza. Ajé Chaluga rugió con su voz: "la carrera no la gana el más rápido."

Así medió con Olofi para que la tempestad se calmara y reinara la unidad entre los seres humanos y los pueblos. Cuando todo vino a la normalidad, aparecieron grandes conchas y todos reconocieron el poderío de Ajé Chaluga en ellas, adorándolo y respetando sus enseñanzas.

Ajé Chalupa es orisha de las primeras riquezas, de la suerte y también de la salud. Su emblema es una concha. Comerciantes y otras personas que buscan dinero activamente lo adoran como su patrón y sitúan dinero en conchas para propiciarlo. Se le considera venático, lleno de antojos y caprichos.

Ajé Chaluga regala sus favores arbitrariamente y con frecuencia no es al primero, sino al último, a quien bendice y mejora. En ocasiones importantes, cuando grandes cantidades de dinero han sido gastadas, es usual oír el grito de "¡Age, oh!" (en África), lo que implica que tales gastos han sido posibles gracias a la bendición del orisha. Tales ocasiones dan una demostración concreta de su generosidad. Encontrar una concha grande en el camino es considerado como signo de buena suerte. Igual que todos los orishas, aunque quizás en mayor medida, exige completa confianza en sus poderes.

Con Natalia Bolívartop
Entrevista en CubaWeb, 2002

Discípula de don Fernando Ortiz y Lidia Cabrera, la anfitriona, miembro del desaparecido Directorio Revolucionario «13 de marzo», recibió a los redactores y bastó mostrarle una de sus obras impresas, Cuba, imágenes y relatos de un mundo mágico, para que la entrevistada revisara la tapa del libro, hiciera una advertencia, «aquí falta una importante etapa de mi vida», y, sin mayor preámbulo, desatara la Historia.


Con Natalia Bolívar
Hilario Rosete

Desde el Castillo de Averoff, en Mantilla, hasta 26 y 7ma., en Miramar, en bicicleta, llegó Alma Mater, a casa de Natalia Bolívar, estudiosa de la cultura afrocubana, autora de un centenar de libros y folletos, manuscritos y mecanuscritos, artículos y conferencias publicados en Cuba y en el extranjero. Discípula de don Fernando Ortiz y Lidia Cabrera, la anfitriona, miembro del desaparecido Directorio Revolucionario «13 de marzo», recibió a los redactores con agua fría y cafecito caliente. Bastó mostrarle una de sus obras impresas, Cuba, imágenes y relatos de un mundo mágico, contentiva de un jugoso curriculum, para que la entrevistada revisara la tapa del libro, hiciera una advertencia, «aquí falta una importante etapa de mi vida», y, sin mayor preámbulo, desatara la Historia.

El arte bello de la Revolución
En 1955 cursé arte cubano en la entonces Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de La Habana. Había estudiado pintura y escultura en la escuela anexa de San Alejandro, y dibujo al natural, pintura y composición en el Arts Students League, en Nueva York, con los profesores Will Barnet, Morris Kantor y Norman Rockwell, estrellas del dibujo norteamericano. Desde 1956, y hasta mediados del 58, trabajé en el Palacio de Bellas Artes, primero como guía e intérprete de inglés y francés, y luego como responsable de la sala de Etnología Cubana. Eran los días en que Lezama Lima, acompañado de vez en cuando por el Padre Gaztelu, dedicaba dos horas todas las mañanas a conversar con nosotras en memorables tertulias. Por todo este historial, al triunfo de la Revolución me nombraron directora del Museo Nacional de Bellas Artes. Hasta el año 1966 realizamos allí un serio trabajo de restauración y rescate de obras halladas en manos privadas. Varias secciones fueron mudadas para la Academia de Ciencias y a la colección del conde de Lagunillas -arte antiguo-, apiñada en una sala, le dimos casi la mitad de un ala del edificio. Simultáneamente, participé en el «parto» y la dirección del Museo Napoleónico, enclavado en la antigua residencia -la Dolce Dimora- de Orestes Ferrara, senador republicano en tiempos de Gerardo Machado. Buena parte de las piezas museables fueron entregadas al museo en calidad de depósito por el acaudalado cubano Julio Lobo.

Entretanto, usted fue miembro del Directorio Revolucionario «13 de marzo».
Sí. Por esas actividades fui arrestada en julio de 1958, me trasladaron al Buró de Investigaciones, y me ficharon con el número 24837. Ya en libertad, permanecí en la clandestinidad hasta el primero de enero del 59. Conspiré junto a Raúl Díaz-Argüelles, Gustavo Machín, Alberto Mora y Julio García Oliveras, entre otros compañeros.

Mujer, combatiente del Directorio Revolucionario «13 de marzo», e investigadora, ¿cuál es la Natalia que debemos conocer?
Deberían conocer a la Natalia ser humano, una mujer que siendo de la alta burguesía y graduada de Bachiller en el colegio del Sagrado Corazón de Jesús, conoció a los jóvenes del Directorio y se integró a ellos. Sí, en aquellos tiempos yo viví una doble vida. Mi familia no me permitía salir sola ni unirme con personas de otra clase social, y yo, con la fachada de Bellas Artes, estaba conspirando. Eso costaba caro, en ese entonces aunque tuvieras 20 años tus padres podían zumbarte un buen regaño. Fui amiga íntima de Wifredo Lam, René Portocarrero, Mariano Rodríguez... Con esas influencias, mi formación profesional, y mi amor por las artes plásticas, habría sido pintora, pero como decimos nosotros, «me quedé en esa», debía dedicarle el cuerpo y el alma a la pintura o a la Revolución, y la revolucionaria Natalia Bolívar «quemó sus naves» y se metió en Revolución en contra de su familia. Mi madre casi se muere cuando caí presa, y cuando pasé a la clandestinidad dejó de comer y se mantuvo a calditos durante ¡seis meses! Fue una vida rica, no sabría decir si lo más importante fue mi condición de revolucionaria clandestina, o mis vivencias de juventud en el seno de la familia, cada ciclo marcó una pauta. La familia es un valor esencial, los jóvenes deben saberlo, para mí significó mucho, pero se desbarató cuando triunfó la Revolución y mis parientes se fueron de Cuba. La clandestinidad también fue un tiempo especial, signado por una bella afinidad con mis compañeros que se rompió cuando después algunos se olvidaron de casi todas las mujeres.

Cuarenta y tantos años más tarde, ¿cuáles son sus mayores preocupaciones?
Si ustedes les preguntaran a los muchachos de hoy, buena parte no sabría distinguir al Directorio Revolucionario como uno de los núcleos -el Movimiento Revolucionario 26 de julio era otro- que a fines de los 50 agruparon en sus filas a la nueva generación enfrentada a Batista. Varios episodios de su historia se han borrado con el tiempo. Años atrás, una tarja colocada en la antigua Quince Estación de Policía, en el actual municipio de Playa, decía que el ataque perpetrado contra ella en noviembre de 1958 fue ejecutado por comandos del M-26-7 y no por un grupo de Acción y Sabotaje del «13 de marzo». Si nos despreocupamos, en cualquier momento los jóvenes de ahora dirán que la toma de Radio Reloj en marzo del 57 fue ejecutada por Frank País y no por José Antonio Echeverría. Es preciso profundizar en la Historia. Durante años impartimos una Historia muy superficial. Cuando nosotros faltemos, ¿quién contará la verdadera Historia?

De mujer, alma, corazón y vida
Para eso nos encontramos nosotras aquí: ¿dónde estaban, por ejemplo, las mujeres, el 13 de marzo de 1957?, ¿por qué apenas se habla de ellas?

Haciendo un análisis objetivo, pudiera pensarse en un prejuicio de género: para algunos, nosotras no existimos, aunque debo decir que nuestro compañero Julio García Oliveras publicó recientemente un artículo en Juventud Rebelde titulado «Las Mujeres del Directorio», donde nos rinde homenaje. Sin embargo, ahí están Mery Pumpido, alma y fuerza del Directorio; Lala y Zenaida Becerra, fieles compañeras; Marta Jiménez, la viuda de Fructuoso Rodríguez, con una trayectoria relevante; Zayda Trimiño, presidenta de la Escuela de Ciencias, cuyas manos guardaron el último escrito de Fructuoso Rodríguez en su época de presidente de la FEU, una carta que no llegó a firmar, lo matan antes en Humbolt-7, donde le reiteraba al Consejo Universitario el acuerdo del Directorio de cerrar la Universidad por la muerte de José Antonio Echeverría, y de desarrollar la guerra revolucionaria contra Batista; Susana Escalona, quien fuera aspirante a presidenta de la Escuela de Filosofía y Letras; Gudelia García y Delia Coro, que escondieron a varios de los muchachos... De estas mujeres nadie habla, se han mantenido casi al margen de la Historia, sería bueno hacerles justicia. En cuanto a mí, tal vez parezca una inmodestia revelarlo, estoy entre las cubanas que por aquellos años participaron directamente en una acción de guerra, el mencionado ataque a la Quince Estación de Policía de La Habana. Aunque pensándolo bien, de todas estas compañeras pudiera decirse lo mismo, ¿acaso no eran acciones de guerra esconder y trasladar armas, regar manifiestos y proclamas, acompañar a los hombres a poner una bomba, alquilar y atender, con fachada de matrimonio, las casas que les servían de refugio, llevándoles comida, lavándoles la ropa, buscando a los médicos y otras cosas? ¿Quién dice que estas no eran acciones de guerra? Cualquiera puede imaginar el final del que atraparan en esto, corría el mismo peligro que quien empuñara un arma. ¡Imagínense ustedes, trasladar a Julio García Oliveras, un hombre de más de seis pies! Llegó un momento en que toda la policía de la capital sabía que el Directorio contaba con un «faro» de ese tamaño. Por un tiempo, el gran disfraz de Julio fue el de oficial de la marina yanki, con él «anduvo toda La Habana», como diría Eusebio Leal. Pero después lo «chivatearon» y ya no sabíamos cómo enmascararlo. Un día me tocó acompañarlo para asistir a una reunión, era un disparate reunirnos en el mismo lugar donde nos escondíamos. Debíamos ir a pie hasta casa de Zoila Lapique, hoy día una de nuestras grandes historiadoras, trabajadora durante años de la Biblioteca Nacional, una persona de la cual se habla muy poco, en aquel entonces miembro de Mujeres Oposicionistas Unidas, de grandes vínculos, ella y su familia, con el M-26-7. ¿Saben cómo encubrimos a Julio? Lo pintamos como a «Chicharito», por aquellos años la versión popular del «negrito» del teatro vernáculo, un personaje interpretado por un actor blanco. Pero estando en verano, caminando unas ocho cuadras hasta donde vivía Zoila, con una ametralladora y todo, que la llevábamos en un bolso, Julio empezó a derretirse, y comenzó a teñírsele de negro la guayabera. No quiero acordarme. Para regresarlo tuvimos que quitarle la pintura, con el calor era imposible devolverlo así, el engaño era evidente, y buscarle otra camisa, mas como el tinte no era bueno se nos quedó medio manchado. Digan ustedes, qué habría sucedido si de pronto nos para una perseguidora. De seguro yo no estaría aquí haciéndoles el cuento.

Usted mencionó a Mujeres Oposicionistas Unidas, ¿quiénes la integraban?
Ese es uno de los capítulos olvidados de la Historia. La formaban amas de casa y mujeres de todas las fracciones, militantes o simpatizantes del Directorio, del M-26-7, de Resistencia Cívica, de Organización Auténtica, del Partido Socialista Popular (PSP), y de distintas organizaciones. Cada movimiento tenía su representación. Entre sus variadas actividades se destacó la ayuda al preso político. Reuníamos comida, ropas y medicinas, y se las entregábamos a una Comisión que funcionaba entre los detenidos del Castillo del Príncipe, a donde íbamos una vez al mes. Ellos se encargaban de repartirlas por igual, sin reparar en que un recluso fuera del Movimiento 26 de Julio o del «13 de marzo». También nos encargábamos de buscarles abogados defensores y asilo político.
Aunque varias Mujeres Oposicionistas Unidas luego abandonaron Cuba, en su momento desempeñaron su papel e hicieron su aporte a la lucha antibatistiana. Funcionábamos como una central coordinadora. Si las del Directorio necesitábamos tirar una proclama, las del PSP conseguían imprimirla con el mimeógrafo del Partido, mientras las cartas a los cuadros del Ejército de Batista, instándolos a abrazar la causa, las editaban las del 26. Yo tenía buenas relaciones entre los diplomáticos, y en más de una ocasión conseguí asilar a los perseguidos. Esto me trajo algunos dolores de cabeza, por ejemplo con Virgilio Chiriboga, el embajador de Ecuador: sin decirle de quién se trataba, logré de su embajada asilo para Mario Reguera, que conjuntamente con Guillermo Jiménez había participado en el atentado contra Luis Manuel Martínez. En cambio, otros embajadores, como los Leitao Da Cunha, de Brasil, jamás preguntaron nada sobre los cargos imputados a las personas que amparaban.
La fuerza alcanzada por la organización radicó en su unidad. Nos propusimos no hacer diferencias entre si un muchacho en peligro era del «13 de marzo», del PSP o del 26, nadie preguntaba de dónde venía ni qué había hecho. Llegamos a hacer gestiones hasta para encontrar un lugar en el cementerio donde enterrar a jóvenes masacrados. Ese fue el caso del propio Reguerita, sepultado en el panteón de la familia Montoro. Como él, varios muchachos fueron inhumados en espacios provisionales, hasta que al triunfo de la Revolución sus restos fueron trasladados bien por sus familias hacia otros sitios o bien hacia el Mausoleo a los Héroes del 13 de Marzo.
Mujeres Martianas fue otra importantísima agrupación. Sería bueno que Alma Mater se ocupara de su historia. Ellas, también sin preguntar mucho, ayudaban a cualquier joven revolucionario. Se distinguían por su formación política y sus tradiciones de lucha. Al triunfo de la Revolución, tanto las Mujeres Oposicionistas Unidas como las Mujeres Martianas se integraron a la Federación de Mujeres Cubanas.

Historia limpia tendida
Usted mencionó a Reguerita. Se ha dicho que en el sepelio de este niño-gigante de solo 21 años se reunieron madres, hermanas, viudas, en fin, una multitud de mujeres.

Fue una marcha de mujeres. A Reguerita lo asesinaron el 20 de abril de 1958, cuando intentaba, junto a otro compañero, ejecutar una acción para rendir homenaje a los mártires de Humboldt-7 en el primer aniversario del crimen. En un encuentro frente a frente con un policía en la calle, se le encasquilló la pistola, cayó herido, y ahí le pegaron el tiro de gracia. Pero de eso no nos enteramos inmediatamente. De pronto Reguerita desapareció, y todos me llamaban preguntándome por él. En eso Marta Jiménez me avisa: «Lo mataron, su cadáver está en el necrocomio.»

Cuando llegamos, hacia el final de la mañana, encontramos el cuerpo desnudo tirado en el piso, muerto como de dos-tres días, envuelto en periódicos. Le pedimos permiso al director para buscarle ropa y un sitio donde sepultarlo. Entonces el hombre nos enseñó un escrito: el criminal Ventura, jefe de la Quinta Estación, había ordenado avisar a la policía en cuanto alguien viniera a reclamar los despojos. Con todo, se compadeció de nosotras, éramos jóvenes y aquel espectáculo de Reguerita sin vida nos puso muy mal, y nos dio de plazo para enterrarlo hasta la hora en que la necrópolis reabría sus puertas por la tarde. Entonces nos movilizamos. Gracias a nuestros contactos, el dueño de la funeraria La Nacional, aún hoy en la calle Infanta, llamó a su gente, y les pagó a los sepultureros por trabajar en horario de descanso. A toda velocidad les avisamos a las Mujeres Martianas, a las Oposicionistas Unidas, y, de la familia de Reguerita, a su abuela, no había más tiempo, mientras yo me fui como una loca por la calle 23, tocando a las puertas, pidiendo una ropa adecuada para vestirlo. Sobre la una y cuarto o la una y media logramos enterrarlo, ya les dije, en el panteón de la familia Montoro, cuya viuda nos otorgó el permiso. Pero cuando ya estábamos poniéndole la tapa al sepulcro, nos rodeó la policía, y cada cual se fue como pudo, corriendo entre las tumbas, porque empezaron a dar palos a diestra y siniestra. Por cierto, cuando abrimos la cripta de los Montoro, encontramos varios cadáveres de «casquitos» en bolsas de polietileno. Al Ejército no le interesaba reconocer sus bajas en la Sierra Maestra, y al parecer a estos soldados habaneros muertos en combate los habían sepultado allí en secreto.

En julio de 1958, Natalia Bolívar es detenida y trasladada al Buró de Investigaciones. En una casa alquilada por ella en El Vedado, la policía de Batista asesinó a otros dos miembros del Directorio Revolucionario. ¿Recuerda cómo fueron los hechos?
¡Cómo no! El 10 de julio de ese año, en aquella casa de la calle B, entre 19 y 21, en El Vedado, inmolaron a Pedro Martínez Brito, vicepresidente por sustitución de la FEU después del crimen de Humboldt-7, y a Tato Rodríguez Vedo. Ese día teníamos una cita a las 6:00 a.m., yo debía llevarles los documentos que a su vez ellos entregarían a la Asociación de Estudiantes Latinoamericanos por intermedio de Hilda Granados, la compañera de Eduardo García Lavandero. Los papeles denunciaban el estado de zozobra en que vivían los jóvenes revolucionarios cubanos, obligados a la clandestinidad. Pero me quedé dormida, cosa rara, y cerca de las siete de la mañana me despertó el teléfono: ¡«Natalia!», me dice una vecina del apartamento de la calle B, también guía de Bellas Artes, «corre para acá, que están matando a tus amigos». Me vestí y tomé un carro de alquiler. Cuando llegué ya era tarde. Tratando de escapar, los muchachos se tiraron desde la azotea del tercer piso. Tato se golpeó contra un tanque de agua, y cayó al patio, donde lo remataron. A Pedro, que tenía las llaves de la casa, lo agarraron atontado, lo subieron de nuevo al tercer piso, y lo mataron en el interior del apartamento. Allí, dentro de la vivienda, y merodeando por los alrededores, se quedaron los policías, vestidos de civil, esperando que otros compañeros se acercaran. Me quedé vigilando para avisar a los demás, después del mediodía teníamos allí una reunión, pero hacia las tres de la tarde mi presencia se hacía sospechosa, y me retiré. A los cinco minutos, llegó Raulito Díaz-Argüelles, tocó a la puerta, y ahí mismo se formó el tiroteo. Raúl corrió hacia el final del pasillo, logró tirarse por una ventana, se enganchó de unos cables, cayó arriba de un pollero y se partió un pie. La policía se asomó y comenzó a dispararle, pero él, con buena puntería, eliminó a uno de ellos, y en lo que los otros decidían volver a asomarse, brincó, salió por la casa de al lado, y se fue en un carro de alquiler encañonando al chofer. Al final, terminó en la embajada de Brasil, el pie nunca le soldó bien.

Sin tiempo ni espacio para nuevas anécdotas, ¿qué les recomendaría a los jóvenes?
Al igual que a mis hijas, cualquier joven de hoy podría ser hijo mío, les recomendaría hurgar en la Historia, investigar, no quedarse con lo que dicen ciertos textos e indagar en la tradición oral. Sobre todo les aconsejaría buscar en la Historia más antigua para conocer nuestras raíces y saber de dónde vienen nuestras ansias libertarias. En ellas hay mucha herencia negra, los negros preferían «cimarronearse», «apalenquearse», suicidarse, todo menos ser esclavos. Es hermoso estudiar a profundidad la Historia de Cuba: ¡nosotros somos el fruto de esa Historia! - http://www.almamater.cu/


Talks at Harvard
University: Oct 2010
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Cuban Studies Seminar: "Unidad Mítica del Caribe al Brasil: Las influencias religiosas y puntos de comparación con Cuba, en Haití, Jamaica, República Dominicana, Venezuela, y Brasil."

Date: October 6, 2010
Time: 12:00 - 2:00 pm
Location: CGIS [2] South, S-216, 1730 Cambridge Street, Cambridge
Contact: Maximiliano Mauriz, mauriz@fas.harvard.edu [3]

Natalia María Bolívar Aróstegui
Cuban Visiting Scholar, David Rockefeller Center for Latin American Studies

This event is being presented as part of the Cuban Studies Program Seminar Series.

This seminar presentation will be in Spanish.

-- www.drclas.harvard.edu/print/6672

"Africa and Cuba: Intertwining Souls"

Natalia María Bolívar Aróstegui
Cuban Visiting Scholar, David Rockefeller Center for Latin American Studies

Friday, October 15, 2010
12 - 2 PM
1730 Cambridge Street, Room S250
This seminar presentation will be in Spanish.

 


Bibliography
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1- Los Orishas en Cuba
Natalia Bolívar Aróstegui; pról. Reynaldo González; il. Emilio Reyes Pérez .
La Habana: Ediciones Unión, 1990 . -- 193 p., /12/p. de fotos.

Bibliografía

1.ed.. -- San José (Costa Rica): Litografía e Impr. Lil, 1991.-- 242 p.:il.col.--(Colección Eluama) ISBN 9977-47-147-9 Ed. rev. y ampliada por olochas y libretas de Ifá.--La Habana:Eds. Fundación Pablo Milanés, 1994.--XV,30 p.-- (Colección Güije) ISBN 959-701-2011 pról. de Carlos Valbuena.--Nueva ed. ampliada.--Caracas: Editorial Panapo, 1995.--293p.:il.--(Ediciones Orishas en Cuba) ISBN 980-230-679-7

Según palabras de la propia autora es un vademecun sobre el panteón de la regla de Ocha. "Las explicaciones y conjeturas de ese enmarañado universo mítico nos vienen dadas entre leyendas y fábulas de una complejidad o de una simpleza siempre seductoras. Son los caminos (avatares) de los orishas extendiendo su impronta a las generaciones sucesivas, es una síntesis digna de ecomio". Del pról. R.G.

2- Ituto: la muerte en los mitos y rituales afrocubanos
Natalia Bolívar Aróstegui, Carmen González Díaz de Villegas.
Miami : Editorial Arenas, /1992/.--159 p. ISBN-1-56578-011-6

Se refiere según las autoras a uno de los aspectos más interesantes de la religión afrocubana y más temido por todos: la muerte. Se explican ceremonias y aspectos interesantes de los orishas relacionados con ella.

3-Mitos y Leyendas de la comida afrocubana
Natalia Bolívar Aróstegui, Carmen González Díaz de Villegas.
La Habana : Editorial Ciencias Sociales, 1993.-- 155 p. -- (Colección Echún Bi) ISBN 959-06-0118-9

Según las autoras "es imposible leerlo sin que nos vengan a la mente agradables recuerdos de viejos platos caseros". Se explican características, historias y costumbres más importantes de la sociedad secreta Abakuá, la Regla de Ocha, Palo Monte y Patakies de Ifá. Aparecen menús de los orishas. "Cada orisha tiene un manjar predilecto".

  • Paperback
  • Publisher: Playor; (2000)

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4- Opolopo Owó:los sistemas adivinatorios de la Regla de Ocha
Natalia Bolívar Aróstegui.
La Habana : Editorial Ciencias Sociales, 1994.-- 193 p.-- (Colección Echú Bi) ISBN 959-06-0138-3

La obra según su autora, es un recuento de los sistemas adivinatorios de la Regla de Ocha (santería). Considera de gran importancia la temática de Ifá en nuestro país, es además la continuación de su libro : Los orishas en Cuba.

5- Orishas, Egguns, Nkisis, Nfumbes y su posesión de la pintura cubana
Natalia Bolívar.
La Habana : Editorial Pablo de la Torriente Brau, 1994.-- 14 p.-- (Colección Muama Matari Nsasi). ISBN 959-12-0041-2

Homenaje a los pintores cubanos de la década del 30 y su relación con la cultura religiosa afrocubana.

6- Los perros y los orishas
Natalia Bolívar Aróstegui.
La Habana : Editorial Pablo de la Torriente Brau, 1994.--12 p.

Homenaje de la autora a la fidelidad de estos animales y su relación con algunos orishas.

7- Orula en el deambular por la antiguas civilizaciones
Natalia Bolívar Aróstegui
La Habana : Editorial Pablo de la Torriente Brau,1995.-- 19 p. (Colección Muana Matari Nsasi) ISBN 959-12-0046-3

Leyendas e historias de este orisha mayor.

8- ¿ Sincretismo religioso ? Santa Bárbara / Changó
Natalia Bolívar Aróstegui, Mario López Cepero
La Habana : Editorial Pablo de la Torriente Brau, 1995.-- 110 p.-- (Colección Muana Matari Nsasi). ISBN 959-12-0043-9

Tema altamente polémico, al decir de sus autores, analiza la existencia de un verdadero sincretismo de las religiones católica y afrocubana.

9- Tributo necesario a Lydia Cabrera y sus egguns
Natalia Bolívar Aróstegui
La Habana : Editorial Pablo de la Torriente Brau, 1995 .-- 23 p.-- (Colección Muana Matari Nsasi) ISBN 959-12-0049-8

Homenaje a Lydia Cabrera, antropóloga por excelencia, maestra de generaciones.

10- Ifá: su historia en Cuba: ensayo
Natalia Bolívar Aróstegui.
La Habana : Ediciones Unión, 1996 .-- 123 p.-- (Colección La Rueda Dentada). ISBN 959-209-092-0

Relaciona oddunes, patakies, oráculos y nos da similitudes y diferencias de Ifá y Ocha.

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