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Cofradía de la Negritud - CONEG
Desde la Ceiba
Miércoles 12 de octubre de 2011

Sumario:

a. Sobre el artículo de Esteban Morales "Cuba: ¿Es necesaria la acción afirmativa?", un comentario de la profesora brasileña Rita Laura Segato
b. Acciones Afirmativas Por Tomás Fernández Robaina
c. Declaración de la Cumbre Mundial de San José: ¡Juventudes afrodescendientes, reivindicando el pasado, protagonizando el presente y construyendo el futuro! San José de Costa Rica, 7 de octubre 2011
d. Notas sobre el tema racial en la realidad cubana de hoy (l) por Esteban Morales (Tomado del Boletín "Por Cuba")
e. Observaciones del Comité para la Eliminacion de la Discriminación Racial (CERD por sus siglas en inglés ) al Informe de Cuba (ONU, marzo de 2011)

Sobre el artículo de Esteban Morales "Cuba: ¿Es necesaria la acción afirmativa?", 
un comentario de la profesora brasileña Rita Laura Segato


Tato Quiñones y Esteban Morales,

Sigue el mensaje de la maestra Rita Segato acerca del artículo de Esteban
Morales sobre la política de acciones afirmativas en Brasil. Yo personalmente
no tengo la misma evaluación acerca de las políticas de acción afirmativas en
Brasil pero que es un tema importante para reflexionar, desde una mirada
comparativa, con la realida de racial cubana.

Saludos afromartianos,

Fábio Nogueira - Salvador.
Círculo Palmarino www.circulopalmarino.org.br

Estimado Señor Esteban Morales, le recomiendo que se informe sobre el gran
debate al respecto de las acciones afirmativas y de las cuotas para estudiantes
negros y políticas de acceso para estudiantes indígenas que hemos llevado
adelante aquí en Brasil. Posiblemente tan o más rico y ciertamente más próximo
a la realidad cubana que el norteamericano, por una serie de razones históricas
vinculadas a las políticas esclavistas y post esclavistas en países de
colonización ibérica.

Le hago notar que las acciones afirmativas no son una invención del Norte, y si
de la India, en su conformación como nación independiente. Para eso, revisar el
legado del Dalit Bhimrao Ramji Ambedkar, que ya en 1948 propuso una ley de
"quotas" para los miembros de su casta, anticipándose en unos 20 años a las
políticas norteamericanas.

También le pido que indague sobre la diferencia entre la noción de "quotas" en
los Estados Unidos, que alude más a una idea de "cupo", es decir, una porción
delimitada de acceso y, por lo tanto, incluye una dimensión de "techo" del
acceso así garantizado, mientras la idea con que hemos trabajado en Brasil
introduce fuertemente una idea de "piso", es decir, habla de que deben acceder
al derecho, empleo o vacante "por lo menos" tal o cual porcentaje de
estudiantes negros/ indígenas/ de baja renta/ procedentes de escuela pública,
variando estas diferentes categorías de usuarios y sus proporciones de acuerdo
a cómo se haya decidido la política en la universidad de que se trate.

Perciba también que una política de acción afirmativa com ésta puede originarse
en un ideario multiculturalista que no se atrita con el capital y que es
plenamente funcional al mercado, es decir, en un ambiente de multiculturalismo
como el norteamericano; o puede originarse en un ideario de reparación
histórica, es decir, en un argumento de devolución; o puede responder a un
ideario de marcha histórica de otro tipo, francamente antagónica con relación
al sistema e inclusive no coincidente con una mera "política de la identidad".
Es un tema muy complejo y que ya acumula un bagaje muy grande de reflexión y
debate, que le pido no deje de considerar.

También me atrevo a sugerirle que vea mi discusión sobre el asunto en diversos
textos, en los que afirmo que la principal contribución de la política de
"cuotas", especialmente en la educación superior, es el factor de "agitación"
que ella trae pues, por amenazar con democratizar las universidades que son el
corredor de acceso a las posiciones estatales en las que se decide el destino
de los recursos de la nación, obliga a las élites por primera vez a DISCUTIR
PÚBLICAMENTE LA CUESTiÖN RACIAL Y EL RACISMo, tema SIEMPRE OMITIDO Y CENSURADO
en el vocabulario de nuestras naciones de colonización ibérica.

Agradezco su atención hasta aquí.

Cordialmente,

Rita Laura Segato

Acciones Afirmativas top
Por Tomás Fernández Robaina (Biblioteca Nacional de Cuba José Martí)

El concepto de acción afirmativa no ha tenido muy feliz acogida en Cuba 
entre todos los que han participado en la lucha contra la discriminación
racial, desde los tiempos más remotos hasta el presente. No fue muy conocido
en Cuba antes de 1959. Aunque su empleo en otras latitudes ha sido muy 
valorado, entre nosotros su aplicación como una de las alternativas para
buscar la solución del problema racial y cultural del negro cubano no se ha
generalizado. Pero, ¿qué es en realidad una acción afirmativa? La historia que
nos llega desde la India nos enseña que las acciones afirmativas surgieron en
ese país cuando Bimrao Ramji Ambedkar,2 quien pertenecía a la casta de los
intocables, propuso al colonialismo británico que se considerara la
representatividad de la población considerada inferior. Él estimaba que ese
régimen discriminador solo podía eliminarse si gradualmente sus miembros
accedían a espacios hasta entonces prohibidos para ellos. De ahí que acciones
afirmativas sean aquellas medidas que se aplican con un respaldo legal. Estas 
autorizan y posibilitan el disfrute de derechos sociales, políticos, y de otro
carácter a los miembros de una minoría de manera proporcional, facilita el
acceso de ellos a determinados espacios en los cuales históricamente habían
sido marginados. Así se aspira a lograr, con el tiempo, la desaparición de esa
desigualdad. Por ejemplo, en los Estados Unidos, se luchó por obtener --y se
obtuvo-- la incorporación de los negros a los puestos de trabajos, a los
centros de estudios, a los cuales ellos no habían tenido oportunidad de
acceder. Este hecho se hizo realidad en ese país como consecuencia de la
larga lucha por los derechos civiles. Ese batallar propició que, desde
entonces, la discriminación racial, al menos legalmente fuera condenada;
asimismo, garantiza la incorporación proporcional a los estudios y al trabajo 
de las minorías étnicas que pueblan ese país. Objetivamente, las acciones
afirmativas son una opción viable para tratar de borrar las diferencias
socioeconómicas, culturales. Por lo tanto, pueden también explicarse como las
que privilegian a ciudadanos, discriminados en las sociedades contemporáneas 
por su origen clasista, de casta, raza, sexo, cultura u orientación sexual, 
con el objetivo de ir disminuyendo las diferencias, hasta llegar a eliminarlas.
Del mismo modo, obtener el respeto a las diferencias y la aceptación
democrática dentro de cada comunidad.

Los que han expresado la conveniencia de poner en práctica acciones
afirmativas, han tenido que enfrentar duras réplicas. Han sido recriminados 
por su propuesta de trasladar, de forma mecánica, la experiencia estadounidense
a la realidad cubana, cuando la nuestra nada tiene que ver con aquella

Pero, ¿es acertado ese enjuiciamiento? ¿No hubo en nuestra lucha contra la
discriminación racial del negro intentos de acciones afirmativas? Si
valoramos el concepto como toda medida que tiene respaldo legal con el
objetivo de lograr un equilibrio de la justicia social para aquellos que
histórica y mayoritariamente han estado apartados del disfrute pleno de no
pocos derechos, pudiera considerarse una acción afirmativa las medidas legales
que permitían la compra de su libertad a los propios esclavos. 3 Pero esa
legislación no se hizo para beneficiar en primera instancia al esclavo, sino
para no perjudicar económicamente al esclavista. No obstante, es cierto que
aquellos que pudieron manumitirse lo hicieron, como bien plantea la
historiadora Rebeca Scolt,4 en su importante libro La emancipación de los
esclavos en Cuba: La transición al trabajo libre 1860- 1899.

Debemos tener bien claro que la función fundamental de la acción afirmativa
radica en su ejecución como una medida transitoria para elevar el nivel de
instrucción, social y económico de los que siempre fueron apartados de esas
posibilidades. Por lo tanto, toda acción afirmativa es algo provisional, un
proceso dialéctico, que una vez alcanzada una nivelación, el balance adecuado,
ya deja de tener sentido, y se convierte en lo opuesto de lo que realmente
la originó, si se insiste en su ejecución y permanencia indefinida. Pero llegar
a ese estado es el resultado de un muy largo proceso que no ha sido alcanzado
todavía por ninguna sociedad.

El Partido Independiente de Color (PIC)5 puede muy bien juzgarse, desde la
perspectiva explicada, como la acción afirmativa más relevante asumida por el
movimiento negro de Cuba en toda su historia, en una etapa en el que el
concepto de acción afirmativa estaba muy distante aún de surgir. El PIC fue
una organización nacida dentro de la legalidad constitucional de una época
marcada por el final de la segunda intervención estadounidense. El fundador de
este partido, Evaristo Estenoz, tenía la firme convicción de que militando
todos los negros dentro de un solo partido se lograría la posibilidad de luchar
por los derechos del negro de modo más objetivo. Además, el programa6 del
Partido contemplaba todos los aspectos necesarios para garantizar el disfrute
y el acceso a los derechos constitucionales que no habían estado al alcance de
la población negra cubana. No cabe duda que el PIC pudo haber sido una
solución viable, pero el miedo al negro,7 surgido como consecuencia del
triunfo de la Revolución Haitiana, fue un temor latente durante todo el
siglo XIX, y ese miedo, convertido ya en racismo, se heredó en el siglo XX.

Fracasado el intento del PIC, en virtud de la aprobación de la Enmienda
Morúa,8 presentada al Congreso por Martín Morúa Delgado-- dicha Enmienda 
ilegalizó a esa organización política, pues existía un consenso que
consideró perjudicial para el país la formación de un partido cuyos miembros
pertenecieran a una sola raza. Ese veto también tomó fuerza por el temor de
los partidos tradicionales de aquella época a no poder seguir manipulando el
voto de los electores negros. Lo anterior puede explicar una parte de la
masacre cometida contra los independientes de color, en 1912, y su
desaparición de la arena política. En esa masacre murieron cientos de
militantes, algunas fuentes dicen dos o tres mil. La historiadora Maria de los
Ángeles Meriño9 señala una cifra mucho menor en su libro Una vuelta a mayor de
1912.

Después de l912, la mayor parte de las acciones del negro en pro de
sus derechos se centró en el esfuerzo individual promovido por Juan Gualberto
Gómez, 10 ya que los intentos colectivos de carácter social, no fueron 
totalmente exitosos.

Con la fundación del Partido Comunista de Cuba en 1925, el fenómeno racial
comienza a enfocarse como una consecuencia de la sociedad dividida en clases
sociales antagónicas. Se postulaba que con la desaparición de la sociedad 
capitalista y el inicio de la sociedad socialista, la problemática racial
dejaría de existir. Sin embargo, la experiencia cubana a partir de 1959 
evidencia que la lucha contra el racismo es mucho más compleja y difícil que
la lucha de clases; la desaparición de las clases sociales antagónicas no
implica la solución de la discriminación racial.

Hace quince años atrás era impensable la discusión abierta y pública acerca de
los asuntos concernientes a determinadas facetas de las religiones de origen
africano, la problemática de la discriminación racial, etc. Tampoco era común 
encontrarse los lugares a que hemos hecho alusión anteriormente, donde se
han realizado acciones reflexivas sobre el problema racial y se ha difundido
una parte de la historia de Cuba que no era muy conocida.

Por supuesto, todo lo anterior ha contribuido, en buena medida, al mayor
conocimiento y concientización de tales problemas en no pocas personas de
diferentes sectores, algunas alejadas de la academia y de sus procesos
docentes.

Se hace necesario que el pensamiento martiano concerniente a la igualdad de
las razas sea más divulgado y conocido, sobre todo para contrarrestar a 
aquellos que piensan que no hablar del problema racial, sino dejarlo todo a la
educación y al tiempo, es la mejor manera de combatirlo.

Existe ya un consenso en cuanto a la urgencia de buscar soluciones
concretas para intensificar la lucha contra los elementos reproductores de
los prejuicios y del racismo a nivel social e individual. Estos conducen,
involuntariamente o no, en la mayoría de las ocasiones, a la realización de
actos discriminatorios.

Por supuesto, la conveniencia de las acciones afirmativas como un medio de
lucha ha sido mencionada más de una vez entre nosotros desde hace tiempo. Pero
esa opción no ha contado con la simpatía de los que pueden decidir su empleo y 
trazar una política concreta para luchar contra el racismo, los prejuicios y la
discriminación racial.

La práctica, sin embargo, refleja que, a pesar de esa voluntad, hay un
problema objetivo en cuanto a lograr una representatividad racial acorde con el
por ciento total de la población negra. Por lo tanto, es apremiante trabajar
más en la comunidad, desde el barrio, la provincia hasta todo el país.

Los planes de formación de los trabajadores sociales, de los instructores de
arte, entre otros, son pasos muy positivos para comenzar a enfrentar los
problemas sociales que aquejan a nuestra sociedad, entre los que el prejuicio
racial y sus secuelas son de los más importantes.

Debe tenerse presente la conveniencia de adecuar y cambiar los planes de
estudio con los cuales se forman los ciudadanos cubanos desde la enseñanza 
primaria hasta la superior, como un modo de dar a conocer las culturas e
historias de los pueblos que han contribuido a nuestra formación e identidad
nacional en igualdad de condiciones, pero prestándole especial atención a las
que fueron marginadas, o enseñadas superficialmente, como consecuencia de la 
visión eurocéntrica de la cultura y de la educación en la cual hemos sido
formado.

La historia y la experiencia de la lucha del negro en Cuba hacen patente que,
si bien ha sido muy saludable la existencia de un debate, de un análisis del
problema racial, la discusión por sí misma no resuelve el problema. Se necesita
tomar medidas objetivas a corto y a largo plazo, porque los hechos 
ideológicos, las ideas y criterios no son fáciles de cambiar, toman tiempo. Las
tradiciones y prejuicios heredados de siglos no pueden abolirse por decretos.

La educación es un medio eficaz para combatir el racismo; pero para que
sea efectiva, necesita de una contextualidad que retroalimente y estimule la
lucha contra los prejuicios raciales. En esa contextualidad tienen que estar 
trabajando activamente el Estado, el Gobierno, las organizaciones sociales
(femeninas, juveniles, laborales, profesionales, recreativas), políticas, los
medios de difusión masiva y todas las instituciones culturales.

Las luchas o movimientos existentes en pro de los derechos de los negros u
otros grupos históricamente marginados, deben tener en cuenta la 
contextualidad específica de cada uno de ellos para obtener los resultados 
requeridos. Estos solo serán alcanzables después del largo proceso que se
debe atravesar, el cual tomará más o menos tiempo en la medida en que, en la
lucha contra el racismo, se logre esa efectividad.

Es posible que ya en algunos países se haya iniciado ese proceso y es
necesario trabajar para que en todos los sitios donde hay problemas raciales
la lucha se consolide y avance. De ese modo, se evitará la imposición de una
cultura y una economía hegemónica, globalizadora, ajena a los intereses
particulares de nuestros pueblos.

La presencia aún de las manifestaciones racistas, a nivel individual y
social, entre nosotros, no es el resultado de una política encaminada a
estimular tales males, sino a la ausencia de medidas que debieron tomarse
para evitar la reproducción y expansión de esos fenómenos.

Ese logro solo será posible mediante un desarrollo socioeconómico sostenido,
que facilite el acceso a una calidad de vida superior a la mayoría de los que
hasta el presente han estado marginados de esas posibilidades.

Las acciones afirmativas pueden ayudar y beneficiar objetivamente a esa
retroalimentación tan necesaria para el avance del objetivo de mejorar la
situación social, individual y colectiva de los sectores históricamente
marginados en nuestra sociedad. Si esas acciones afirmativas se ejecutan
teniendo en cuento un programa de aplicación en las comunidades a corto y a
largo plazo. No hay en América Latina un país que, como Cuba, tenga las
condiciones objetivas para dar el salto cualitativo que necesitamos, para
materializar el objetivo anterior, y constituir un ejemplo a seguir en otras
latitudes.

Sería oportuno tener en cuenta la necesidad de:

Criticar y enseñar en todos los niveles del sistema de enseñanza los aspectos 
de la cultura y de la educación eurocéntrica manipulados y falseados
históricamente por el colonialismo heredado y vigente en nuestras sociedades.

Ampliar e incluir de modo profundo y sistemático los aspectos de la historia
y cultura de nuestras diversas raíces (africanas, aborígenes, entre otras, 
que hasta ahora han quedado excluidas de los planes de enseñanza, o se abordan
muy superficialmente.

Enfatizar la importancia, necesidad y conveniencia de las acciones afirmativas
como una forma transitoria para lograr el avance más rápido de los miembros de
los sectores sociales que más han sufrido de la desigualdad social, educacional,
entre otras.

Iniciar cualquier clase de gestión encaminada a combatir y a minimizar hasta su
erradicación el prejuicio, la discriminación racial y el racismo.

Evitar que, por determinadas razones internas de nuestras sociedades, la lucha
contra el racismo languidezca y los elementos reproductores de sus prejuicios
puedan florecer.

Tener presente la incorporación a esa lucha de todas las organizaciones,
políticas, sociales, gubernamentales, religiosas como una forma más objetiva
de poder alcanzar el triunfo deseado.

NOTAS

1 Este texto forma parte de un ensayo mayor en el cual se relacionan algunas de
las acciones emprendidas desde 1959 para luchar contra la discriminación
racial en Cuba. Dicho texto fue leído en un congreso en Brasilia, marzo del
2005

2 W. M. Kuber: B. R. Ambedkar,New Delhi, Publications Division, Ministry of
Information and Broadcasting, 1978, pp. 923-925; Bhimao Ramji (l893-l956), en
The New Encyclopedia Britannica, Macropedia, T.l, p. 277

3 Fernando Ortiz: Condición jurídica del esclavo, pp. 204-2l7.En: Los negros
esclavo, Editorial de Ciencias Sociales, La Habana, l986

4 Rebeca Scott: La emancipación de los esclavos en Cuba. La transición al
trabajo libre 1860 -1899, Editorial Caminos. La Habana, 2001

5 "Partido Independiente de color. Acta de fundación y Programa", en Tomás
Fernández Robaina: El negro en cuba 1902-1958: apuntes para la historia de la
lucha contra la discriminación racial, Editorial de Ciencias Sociales, La
Habana, l994, pp. l92-l96.

6 El primero que realizó un estudio amplio fue Serafín Portuondo Linares en su
libro Los Independientes de Color (primera edición 1950, segunda 2002). Aline
Helg escribió el más importante estudio sobre el PIC en su Lo que nos
corresponde, título en español de la edición en inglés de su Our Rightful
Share. The Afro-Cuban Struggle for Equality, 1886 - 1912 (1995). También en A
Nation for all (Una nación para todos) Alejandro de la Fuente, analiza el PIC
y todo el proceso de la lucha contra la discriminación del negro en Cuba. Para
los que deseen ampliar, ver la Bibliografía de temas afrocubanos (1986) y su
suplemento (2001) y "La Bibliografía y los estudios afrocubanos", en revista
TEMAS, octubre-diciembre de199

7 Enmienda Morúa. Presentada al Congreso por su autor para impedir las
actividades legales del 7Partido Independiente de Color. Martín Morúa Delgado
(1856-1910) fue muy controversial políticamente; fue el eterno rival de Juan
Gualberto Gómez (1854-1933). Cultivó el periodismo y la novela..

8 Miedo al negro: se hizo patente el temor de los esclavistas y comerciantes
españoles y criollos de que hubiera una insurrección similar a la haitiana. Los
ideólogos del sistema esclavista, fundadores de la nacionalidad blanca cubana
formularon toda una teoría y metodología racistas para la eliminación física 
del negro y el blanqueamiento gradual de la población cubana mediante la unión
sexual de las mujeres negras con blancos inmigrantes de Europa. (Ver el
análisis sobre José Antonio Saco, Francisco Arango y Parreño y Domingo del
Monte, entre otros, en Raúl Cepero Bonilla: Azúcar y abolición; apuntes para
una crítica del abolicionismo, Editorial Echevarría,La Habana, 1960

9 Maria de los Ángeles Merino. Una vuelta a Mayo de 1912. Ciencias Sociales,
2006.

9 Juan Gualberto Gómez (1854-1933) El intelectual afrocubano más importante del
sigloXIX y las primeras tres décadas del XX. Fue un decidido luchador por la
convivencia y confraternidad de blancos y negros. Consideró esto una forma de
lograr el desarrollo armónico y social de la Isla. Se opuso -a fines del siglo
XIX y principios del XX a la existencia de organizaciones integradas solo por
negros. Con ese fin desarrolló su filosofía de la fraternidad, que expuso
primero en el periódico La fraternidad y en su proyecto de la Sociedad
Fraternal Cubana, que nunca se materializó.


Declaración de San José: ¡Juventudes afrodescendientes, reivindicando el pasado, protagonizando el presente y construyendo el futuro!top

Nosotras y nosotros, más de 150 participantes jóvenes afrodescendientes,
provenientes de cerca de 40 países de las Américas, Caribe, Europa y África, 
reunidos en la ciudad de San José, Costa Rica, en el marco de la 1era Cumbre
Mundial de Juventud Afrodescendiente, enmarcada en las conmemoraciones de los
Años Internacionales[1] de la Juventud (Resolución 64/134) y de Personas de
Ascendencia Africana (Resolución 64/169), hemos promovido un espacio plural de
encuentro, discusiones e intercambio de experiencias, con el fin de lograr el
fortalecimiento de las articulaciones políticas y el enpoderamiento de jóvenes
líderes afrodescendientes a nivel mundial.

Recibimos la iniciativa del Círculo de Juventud Afrodescendiente de las Américas
en la promoción de un espacio de convergencia, pionero en la definición de
directrices hacia la incidencia de las y los jóvenes afrodescendientes en la
agenda global de juventud y en el control social de las políticas públicas.

Reconociendo la lucha del movimiento social afrodescendiente y su valiosa
contribución en el posicionamiento de la agenda de las y los afrodescendientes
en la comunidad internacional y en los ámbitos regionales, nacionales y
locales, considerase vital y estratégico la transversalización de las
perspectivas generacionales en este contexto.

Resaltamos la voluntad de nuestros aliados y socios estratégicos, gobiernos,
organizaciones de la sociedad civil, academia, organismos internacionales de
cooperación, organizaciones intergubernamentales y demás colaboradores, en
apoyar e impulsar la concretización de esa importante iniciativa, entendiendo
este paso como un comienzo de construcciones conjuntas frente al desarrollo
integral de las juventudes afrodescendientes.

Celebramos los esfuerzos emprendidos por las y los jóvenes participantes y sus
aportes en la construcción de ese proceso de fortalecimiento del liderazgo
afrodescendiente en el mundo.

Reafirmamos los compromisos asumidos por los gobiernos en la promoción y
adopción de los instrumentos internacionales que garantizan el pleno derecho y
el desarrollo de la población afrodescendiente tales como: La Declaración y
Plan de Acción de Durban; Declaración y Plan de Acción de Santiago de Chile;
Convención para la Eliminación de la Discriminación Racial; Declaración y Plan
de Acción de la Ceiba; Convención Iberoamericana de los Derechos de los
Jóvenes; la Carta de Bahía; los Objetivos de Desarrollo del Milenio; la Carta
Africana de la Juventud; Programa de Acción Mundial para los Jóvenes;
Declaración Universal de los Derechos Humanos; y Declaración y Programa de
Acción de Cairo.

Rechazamos el estado de vulneración de derechos sufrido por las y los jóvenes
afrodescendientes, producto del racismo histórico, la discriminación racial,
las desigualdades estructurales e institucionalizadas, que se traducen en la
ausencia de proyectos de vida digna, desarrollo y seguridad humana,
transformándose constante violencia y violaciones silenciosas y sistemáticas a
los derechos humanos.

Creemos que la incidencia política en los espacios de toma de decisión, pasa por
un reconocimiento de la diversidad de los actores juveniles en estos escenarios,
su amplia capacitación y formación para hacerla, entendiendo esa estrategia como
una manera eficaz de garantizar las dimensiones étnicas y raciales para el pleno
ejercicio de la ciudadanía.

Ratificamos la importancia de promover y fortalecer los liderazgos y las
articulaciones que nacen de los procesos y de la autodeterminación de las
comunidades afrodescendientes, apostando por el trabajo en redes como un método
a ser considerado en las experiencias locales, nacionales e internacionales de
las organizaciones juveniles afrodescendientes.

Abogamos por la promoción y la protección de los derechos humanos, en especial
de las juventudes afrodescendientes dimensionando la diversidad y la
complejidad que significa ser afrodescendiente, considerando los contextos de
género, identidad y orientación sexual, ámbitos rurales y urbanos,
discapacidades, condición socioeconómica, niveles educativos, religioso,
multicultural, el fenómeno de la migración y el desplazamiento; ejemplos de las
múltiples discriminaciones padecidas por nuestro grupo poblacional.

En este contexto, las juventudes afrodescendientes demandamos:

1. Fortalecer las plataformas nacionales, regionales y globales que trabajan en
la articulación política de las juventudes afrodescendientes;

2. Incluir la perspectiva del rango etario en sus respectivas agendas y
procesos de las políticas públicas y programas de desarrollo;

3. Elaborar planes nacionales estratégicos para combatir la violencia
estructural y selectiva contra las juventudes afrodescendientes y la violencia
contra las niñas, adolescentes y mujeres jóvenes afrodescendientes;

4. Garantizar la participación de las organizaciones y jóvenes
afrodescendientes, así como la transversalización de la agenda
afrodescendiente en Foros, Cumbres y todas las reuniones internacionales,
especialmente en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Desarrollo
Sustentable Rio + 20, Cairo +20, la Cumbre de las Américas, y la Revisión de
los Objetivos de Desarrollo del Milenio 2015;

5. Promover la igualdad de oportunidades de trabajo digno para las personas
jóvenes afrodescendientes, garantizando su protección contra cualquier tipo de
discriminación y violencia;

6. Fortalecer los ministerios de trabajo, desarrollo social, vivienda,
juventud, equidad racial y finanzas que permitan la promoción de programas de
empleo juvenil e incentivar el dialogo social profundizando la alianzas entre
gobiernos, el sector privado, las organizaciones de trabajadores y
organizaciones juveniles para generar trabajo, ocupación e ingreso para las y
los jóvenes;

7. Promover la educación intercultural como herramienta de fortalecimiento de
las identidades a través del intercambio de conocimiento y aprendizaje
incluyendo la enseñanza de la historia y cultura de los africanos y
afrodescendientes, considerando el acceso a la educación superior universitaria
y no universitaria;

8. Fortalecer e incidir en la incorporación de profesionales, técnicos y
especialistas jóvenes afrodescendientes, como forma de acciones afirmativas, en
las oportunidades de trabajo en contextos nacionales, regionales e
internacionales;

9. Transversalizar las dimensiones étnico y raciales en la implementación,
monitoreo y evaluación de los Objetivos del Desarrollo del Milenio;

10. Promover, garantizar y respetar los derechos sexuales y
reproductivos como derechos humanos fundamentales, reconociendo la autonomía y
libertad de todas las personas sobre sus cuerpos y su sexualidad y como una
medida para mejorar la calidad de vida de las juventudes afrodescendientes;

11. Proporcionar apoyo técnico y financiero para la elaboración,
implementación y evaluación de políticas públicas de acciones afirmativas para
el combate del racismo y para la promoción de la equidad racial;

12. Incrementar la inversión estratégica y continua en las y los
jóvenes afrodescendientes, diseñando programas de desarrollo y emprendimientos
nacionales y asegurando la participación de organizaciones lideradas por ellos
y ellas para contribuir en el desarrollo, aplicación, seguimiento y evaluación
de programas de reducción de la pobreza y en las políticas nacionales de
juventud, respetando y garantizando la identidad cultural de las personas
jóvenes afrodescendientes;

13. Generar lineamientos agro-ecológicos y eco-naturales en las
inversiones nacionales y extranjeras, en ámbitos rurales y en tierras
productivas, no agrediendo la naturaleza de las comunidades afrodescendientes,
permitiendo la mantención de los principios de cultivo natural que han
mantenido por decenios las comunidades y pueblos afrodescendientes, y que
apuntan a la seguridad alimentaria de estas poblaciones;

14. Fomentar e invertir en el desarrollo de investigaciones sobre datos
desagregados de las poblaciones y estadísticas socio demográficas diferenciadas
para la construcción de políticas publicas de acciones afirmativas que atiendan
necesidades específicas de las comunidades afrodescendientes y en especial de
las y los jóvenes;

15. Adoptar medidas efectivas para implementar una educación sexual
integral en los planos formales e informales como una medida para erradicar la
discriminación, violencia y sexismo contra la juventud afrodescendiente, así
como prevención de infecciones de transmisión sexual incluyendo el VIH,
embarazos no planeados en adolescentes y jóvenes;

16. Implementar y facilitar el acceso a servicios integrales de salud,
incluyendo servicios de salud sexual y reproductiva amigables, sin
discriminación, con confidencialidad y con respeto a las diversidades de las
juventudes afrodescendientes;

17. Capacitar con el apoyo de las organizaciones afrodescendientes a
las instancias nacionales encargadas de los censos, para que estos incluyan la
variable de autodeterminación y cuenten con los recursos necesarios para su
efectiva implementación;

18. Facilitar el acceso a nuevas tecnologías de la comunicación e
información y cerrar la brecha digital entre las juventudes afrodescendientes y
no afrodescendientes;

19. Incrementar la interacción con partidos políticos para que incluyan
en su agenda los temas de importancia para las juventudes afrodescendientes y
garanticen la participación de jóvenes con perspectiva de género y raza en los
espacios de toma de decisiones;

20. Promover la integración de inmigrantes, desplazados y refugiados
africanos, en los contextos de participación social del movimiento de juventud
afrodescendientes, así como sus aliados;

21. Promover la equidad de género y el empoderamiento de la mujer joven
afrodescendiente para garantizar su autonomía y ejercicio pleno de sus Derechos
Humanos;

22. Incrementar las interacciones con otras redes y movimientos
juveniles fortaleciendo la puesta en marcha de una agenda común de trabajo;

23. Respaldar los espacios de Diálogo Intergeneracional construidos y
promovidos por la juventud afrodescendiente a fin de fortalecer la
transversalización de la perspectiva juvenil en las agendas del movimiento
afrodescendiente.

Considerando, la necesidad de continuar promoviendo espacios de diálogo entre
los jóvenes afrodescendientes, el Circulo del Juventud Afrodescendiente de las
Américas, se compromete a realizar la II Cumbre Mundial de Juventud
Afrodescendiente en el Año 2014.

Nosotros y nosotras, jóvenes afrodescendientes y africanos del mundo, de acuerdo
con el proverbio etíope, creemos que cuando las telarañas se juntan, ellas
pueden amarrar a un león.

San José de Costa Rica, 7 de octubre 2011


NOTAS SOBRE EL TEMA RACIAL EN LA REALIDAD CUBANA DE HOY (I)
por Esteban Morales Domíngueztop

En la Cuba actual, el racismo está en la conciencia de las personas.
Pero lamentablemente también en la realidad. Conciencia y realidad se
retroalimentan. Produciendo una situación en que resulta indispensable trabajar
sobre los dos planos del fenómeno, para lograr comprenderlo y eliminarlo. Por
supuesto, lograr avances en la conciencia será siempre mucho más difícil que en
los marcos de la realidad objetiva.

A ello se agrega, que durante muchos años, desde 1959, la realidad
que se vivía no contribuía a la persistencia de los estereotipos raciales,
discriminación y racismo. El ambiente social predominante presentaba las
características propias de una sociedad que avanzaba en sus proyectos de crear
un nuevo modo de producción y junto con él, nuevas formas de vida y de
convivencia social. El triunfo revolucionario en 1959 había abierto esas
posibilidades. El líder de la revolución también había alertado sobre la
existencia de la discriminación racial y sus consecuencias. En momentos tan
tempranos, como marzo de 1959, había abordado profundamente el problema racial.
Legado que hoy nos acompaña en la lucha reemergente.

Pero, a partir de la segunda mitad de los años ochenta, las cosas
empezaron a cambiar, trayendo un conjunto de problemas que comenzaron a afectar
seriamente el curso del desarrollo de la nación. No se trataba de la
contrarrevolución, ésa había comenzado a afectarnos desde el propio año 1959,
pero lejos de desmembrar el proyecto revolucionario, sirvió para cohesionar al
pueblo alrededor de la Revolución y su liderazgo político. La
contrarrevolución, en esos años, sirvió para radicalizar el proceso, elevar la
conciencia antiimperialista, cohesionar al pueblo alrededor de las tareas
principales, elevar la capacidad de respuesta ante los intentos por destruir a
la revolución, comprender la capacidad del internacionalismo como arma de
defensa y contraataque.

Los proyectos sociales desplegados, con profundo sentido de
justicia, sirvieron para formar a un pueblo que se nucleó más profundamente que
nunca alrededor de una identidad nacional rescatada y de una identidad cultural
fortalecida e inclusiva. Que elevó a planos insospechados la instrucción y el
nivel cultural del pueblo. Que hizo de la solidaridad un principio básico de la
convivencia social. Que logró hacer creer, sobre una base de realizaciones
objetivas que las lacras del pasado desaparecerían.

No todo fue bueno en términos de experiencias acumuladas. Se
cometieron errores, hubo fallas y desaciertos de todo tipo, que ahora nos
laceran y obstaculizan las rectificaciones y los avances, pero avanzamos mucho
y con rapidez. Ahora nos percatamos de que muchas cosas deben ser cambiadas,
rectificadas, incluso desplazadas de nuestra realidad. Pero se avanzó y la
sociedad cubana comenzó a ser diferente, mejor, más sólida. Dentro de ello,
aunque las preocupaciones sobre la cuestión racial permanecieron en muchas
personas, reclamar el tratamiento de los asuntos negativos que aun sobrevivían
no parecía tener la prioridad, que tal vez sí ameritaba darles.

Porque en medio de los avances que se iban obteniendo, no parecía
legítimo ni prudente reclamar sobre un problema que al parecer se iba
solucionando, y que siempre había encerrado el peligro de dividirnos. Por eso,
negros blancos y mestizos, todo el pueblo, dio su voto de confianza a la altura
de 1962, cuando se declaró que el problema racial estaba resuelto.

Algunas cosas, que al parecer estaban muy bien, más adelante no lo
estaban en realidad. Entre ellas:

-Casi nadie se cuestionaba de que las cosas podían hacerse de otro
modo y los pocos que se atrevían a manifestar sus discrepancias, terminaban
aplastados por el pensamiento social único, que casi todos apoyaban.

-Creíamos que el proceso que llevábamos adelante era irreversible y
todo lo que parecía cuestionárselo terminaba "demonizado".

-De los países Socialistas parecía venir todo lo mejor.
Reproducíamos sus errores y modelos casi con religiosa disciplina.
Particularmente en el trabajo científico de las Ciencias Sociales cubanas, así
como en el campo de la economía y no poco en los métodos de trabajo.

-Nuestro socialismo vestía un uniforme que no podía diferenciarse ni
en el detalle del uniforme que vestían los llamados Países Hermanos. A alguien
debíamos parecernos y al principio no seleccionamos mal.

-Comenzamos a tener conciencia de nuestras diferencias, solo cuando
asumir estas últimas se convirtió en mecanismo de defensa. "La revolución a
Cuba no vino con las tropas del Ejército Rojo". El llamado Campo Socialista
comenzaba a desmoronarse y nos negábamos casi intuitivamente a caer como fichas
de dominó. Entonces, como mecanismo de defensa, comenzamos a insistir más en lo
que teníamos de diferente y con ello, a saber que debíamos apoyarnos más en
nuestros propios valores nacionales.

-Así emerge el llamado "Período de Rectificación de Errores y
Tendencias Negativas", que hacia mediados de los ochenta, comenzó a
diferenciarnos definitivamente, porque se apartaba de un camino por donde
comenzaban a moverse los entonces países socialistas europeos y que nosotros
teníamos la idea bien clara que se trataba de un camino que no debíamos seguir.
Ganando así la conciencia de no copiar, de la que antes casi carecíamos. Ya
habíamos copiado demasiado y por ese camino, sobre todo, con Estados Unidos al
lado y sin los aliados socialistas, llegaríamos al laberinto que ya conocíamos
y que no queríamos repetir, pues volveríamos a ser, como antes de 1959, una neo
colonia de Estados Unidos.

-Ese mismo liderazgo político, bajo el cual se construyeron los
importantes avances, aunque también los errores, fue el que en definitiva nos
salvó. Porque Fidel Castro, "con su foco de visión de al doblar de la esquina",
intuyó el derrumbe, lo vio venir con meridiana claridad y comenzó a prepararnos
y a prepararse él mismo para lo que se avecinaba.

-Pero lo que más nos afectó fue el derrumbe económico. Con él
perdimos casi todas las seguridades. Nuestro PIB cayó un 35% en tres años y se
esfumó el 85% de nuestro mercado. El golpe fue brutal, pero aunque "chocamos
con la terapia", no usamos "la terapia de choque", pues el Estado absorbió el
costo de la crisis y el pueblo sufrió bastante, pero mucho menos de lo
imaginable bajo aquellas condiciones. Aunque se derrocharon recursos y sobre
todo petróleo, de todos modos se puso de manifiesto que también se crearon
capacidades técnicas, materiales y sobre todo humanas, que desempeñaron un
papel clave para detener la crisis económica en 1994 y comenzar a crecer
nuevamente.

- Los resultados sociales de aquella crisis económica, con atisbos
de crisis social, nunca política, sirvieron para percatarnos de que nuestro
patio era particular "pero que en el llovía y nos mojábamos como en los demás".
Se agudizaron las diferencias sociales, apareció la prostitución, hizo su
emergencia algo de droga, corrupción, creció la delincuencia, bajó el nivel de
vida y en ese contexto, los grupos raciales negros y mestizos comenzaron a
evidenciar, que a pesar de lo que habían avanzado, no habían logrado todavía un
proyecto de vida equilibrado y sostenible, a la par con mucha de la población
blanca. La pobreza no dejaba de afectar también a esta última, aunque siempre
más a negros y mestizos.

De ese contexto social y sobre todo económico de la crisis de
finales de los años ochenta y principios de los noventa, re emergió el racismo.
Nos percatamos de que no había desaparecido, o de que no estaba desapareciendo
al ritmo que habíamos presupuesto, sino que lo ocurrido era que se había
"escondido, esperando situaciones propicias para su re emergencia, como las que
entonces se presentaban.

Cuba, en la cuestión racial, devenía así en un paradigma. Ningún
país del hemisferio había cambiado tanto como Cuba, en ningún lugar como en la
Isla se había desplegado una política de justicia social que persiguiera la
desigualdad hasta los mismos bordes del igualitarismo. En ninguna nación del
hemisferio en que vivimos se había logrado hacer retroceder el racismo y la
discriminación de todo tipo como en Cuba. Y sin embargo, se ponía claramente de
manifiesto que no había sido suficiente. Mostrando fehacientemente que 50 años
de revolución, aunque muy radical, no eran suficientes para borrar más de 400
años de esclavitud y neocolonialismo.

Hoy, a nivel de los años transcurridos del 2000, las estadísticas
recogidas muestran claramente que los negros y mestizos no solo fueron los más
golpeados por la crisis, sino que esas diferencias se mantienen e incluso se
han agravado en los años más recientes.

Hoy los cubanos somos, más que nunca antes, iguales ante la ley,
pero continuamos teniendo, en términos raciales, oportunidades desiguales para
alcanzar las ventajas que la propia política social pone a nuestra disposición.

Negros y mestizos son los que peor viven, los que menos remesas
reciben, los más representados en la población penal, los que menos tienen a su
alcance un empleo en la llamada economía emergente ( del dólar y las
corporaciones), los que menos representados estuvieron hasta hace muy poco en
las estructuras del poder político y administrativo.

Sin embargo, continúan existiendo problemas y deficiencias que
afectan más a los grupos negros y mestizos que al resto de la población y que
impactan negativamente en el trabajo a realizar para solucionar la situación,
especialmente en nuestros jóvenes: ellos son:

1- El racismo y la discriminación racial aun existentes persisten
también por la limitada atención, que de manera específica, le dimos a este
problema durante muchos años, hasta que a la altura de mediados de los años
ochenta el liderazgo político de la Revolución se percató de que había que
hacer serios ajustes en la política social seguida hasta esos momentos. Tomando
en consideración el color de la piel como lo que es, una variable de
diferenciación social.

2- Que es necesario fortalecer la identidad cultural y racial,
dentro de la identidad nacional. Priorizada esta ultima dentro del
enfrentamiento político, pero un tanto descuidadas las otras.

3- Que son necesarios ajustes en la educación a todos los niveles,
entre ellos, fortalecer la enseñanza de la historia, articulándola más como
sistema, en el que entra no solo la escuela, sino también los medios, la
familia, la cultura y sus manifestaciones.

4- Que es necesario que el color y los estudios raciales entren en
la escuela a todos los niveles. Fortaleciendo los estudios etnoraciales en las
universidades. Los estudios sobre África, Asia y Medio Oriente. Desterrando el
occidentalismo, ese fenómeno de absolutización de un componente ideológico y
cultural que nos induce a una forma maniquea, "hegemónicamente blanca" y
racista de asimilar la cultura occidental, la universal y nuestra propia
cultura.

¿Cómo es posible que en una nación multicolor, como Cuba, con una
herencia neocolonial tan cercana, no haya un tratamiento científico de esos
problemas en nuestra educación superior? ¿De qué desarrollo de la ciencia
podemos hablar en nuestras universidades, si el núcleo de ese desarrollo, que
es, en primer lugar, auto reconocernos como pueblo y como nación, se presenta
incompleto, apenas se aborda o se les da un tratamiento prejuiciado, a esta
parte esencial de la identidad nacional?

¿De qué cultura general e integral podemos hablar hoy en Cuba, con
esos lastres neocoloniales en nuestra enseñanza?

Se trata de que un abordaje científico de los problemas de la
llamada "raza" y el color, aspectos esenciales de la identidad, deben entrar en
la escuela cubana, a todos los niveles, para que puedan pasar definitivamente a
la cultura, lográndose así combatir a fondo las aristas negativas, que aun
permiten espacio al racismo, los estereotipos raciales, la tendencia al
blanqueamiento y la discriminación racial existente en nuestro país. No se
trata simplemente de dar a nuestro estudiantes una formación cultural, sino de
una formación cultural antidiscriminatoria y antirracista.

5- - Nuestro sistema estadístico debe aun mejorar considerablemente,
para que el color pueda quedar recogido en las mediciones socioeconómicas que
generamos. No basta que contemos a nuestra población, esta también tiene que
ser registrada en todos sus rasgos, siendo particularmente el color una
variable de diferenciación social muy importante en un país como Cuba .No tomar
en consideración esta variable mencionada, deja fuera del análisis de la
población un conjunto importante de indicadores de diferenciación social, que
impiden caracterizar de manera real la situación socioeconómica de la gente,
introduciéndose entonces sesgos inadmisibles, que afectan a la política social
y a la dirección de la sociedad en su conjunto.

Categorías económicas y socioeconómicas como desempleo, calidad del
empleo, niveles de ingreso, salario, estado y calidad de la vivienda,
marginalidad, violencia familiar, remesas, acceso a los niveles de educación
superior, migración interna, migración externa, promedio de vida, mortalidad
infantil, mortalidad materna, mortalidad general, niveles de la jubilación,
acceso a la recreación, equipamiento domestico y otras, deben ser
estadísticamente cuantificadas tomando en consideración el color de la piel.

No toda la población cubana disfruta, al mismo nivel, de las
ventajas que la política social pone a su disposición. Porque la distribución
social, durante muchos años, fue igualitaria, pero la población no es
homogénea, por lo que debido a razones que también pueden ser de orden racial,
no todos los ciudadanos han estado en similares condiciones para alcanzar las
oportunidades puestas a su disposición. Lo cual en la educación se observa con
claridad. Pues, no es lo mismo provenir de una familia de universitarios, que
de una familia obrera o campesina sin antecedentes de contacto con la vida
intelectual. Lamentablemente, aun no es lo mismo vivir en Nuevo Vedado que en
Párraga o Pogolotti.

Aquello de que "todos somos iguales" fue un slogan de la demagogia
republicana. No, todos los cubanos no somos iguales. Hay que reconocer que por
término medio, según seamos blancos, mestizos o negros, aunque iguales ante la
ley y frente a una política social extraordinariamente humanitaria, hemos
tenido puntos de partida históricos diferentes, que se trasladan de generación
en generación y que aun arrastramos de una historia colonial y neocolonial de
500 años. Por lo que, el único modo de borrar esa compleja realidad, es
fundamentar la política social en las desigualdades aun existentes. Por lo
tanto, hay que tener caracterizadas, cuantificadas y bien localizadas esas
desigualdades. Para lograr atacarlas allí donde se estén produciendo.

Nuestras estadísticas, de todo tipo, tanto demográficas como
socioeconómicas, deben recoger el color. Pues ellas tienen que ser el reflejo
de la nación, que no es otra cosa que al pueblo que la compone. Cuba no es
Suecia ni Holanda .Estamos en el Caribe. Con una historia muy peculiar. No se
trata de un simple deseo; no, es que cuando no reflejamos el color, estamos
echando al cesto del olvido siglos de historia. Por lo que estamos de hecho
ignorando la reproducible herencia del colonialismo que aun padecemos todos.

Me pregunto ¿cómo entender y dirigir científicamente a la sociedad
cubana actual sin tomar en consideración el color? ¿De qué pueblo estamos
hablando? ¿A qué nación nos estamos refiriendo, cuando no tomamos en
consideración el color? Pongamos un ejemplo que nos ilustra un poco. En los
Estados Unidos, la nación económicamente más desarrollada del planeta, cuando a
nivel federal la tasa de desempleo es un 7 %, entre los hispanos es de un 10 o
12 % y entre los negros de un 15 a un 20%.¿ A qué se deben esas diferencias?
Incluso en la nación más rica del mundo.

La multicoloridad, rasgo que caracteriza a nuestra nación, tiene que
estar presente en todos los escenarios en que el pueblo se desenvuelve. Y cuando
no esté debemos exigirla, todos los que tengamos conciencia de su importancia:
blancos, mestizos y negros .Pues se trata de que nuestra sociedad no sería
definitivamente democrática, culta ni para todos, sin considerar ese
ingrediente. Democracia, justicia social, derechos humanos y equilibrio racial,
son inseparables. De lo contrario, aunque no lo queramos, contribuimos a
perpetuar el desequilibrio, que no es solo de color, sino clasista, que subyace
como herencia del colonialismo. Pues clase y color se dieron siempre la mano en
la historia de nuestro país. Donde decir blanco, era decir hegemonía cultural,
riqueza, cultura; mientras que negro y mestizo era decir esclavitud, pobreza,
deculturacion, cultura sojuzgada.

(Continuará...)


Observaciones del Comité para la Eliminacion de la Discriminación Racial (CERD)
al Informe de Cuba (ONU, marzo de 2011)top

1. El Comité examinó los informes periódicos 14º a 18º de Cuba
(CERD/C/CUB/14-18), presentados en un solo documento, en sus sesiones 2055ª y
2056ª (CERD/C/SR.2055 y 2056), celebradas los días 16 y 17 de febrero de 2011.
En su 2077ª sesión, celebrada el 3 de marzo de 2011, el Comité adoptó las
siguientes observaciones finales.

Introduction
2. El Comité acoge con beneplácito el informe presentado por el Estado Parte y
la oportunidad que con ello se le brinda de reanudar el diálogo con el Estado
Parte tras un intervalo de más de 12 años. El Comité invita al Estado Parte a
que, en adelante, presente sus informes con regularidad y ajustándose
plenamente a las directrices relativas a lapresentación de informes
(CERD/C/2007/1).
3. El Comité acoge con satisfacción la presencia de una numerosa delegación de
alto nivel y expresa su reconocimiento por la forma extensa y detallada en que dio
respuesta a la amplia serie de cuestiones que se le formularon.

Positive aspects
4. El Comité toma nota con interés del establecimiento de una serie de
comisiones encargadas de analizar y estudiar el fenómeno de la discriminación
racial en Cuba, como la Comisión contra el racismo y la discriminación racial de la Unión Nacional de
Escritores y Artistas (UNAEC) y la comisión interinstitucional coordinadapor la
Biblioteca Nacional José Martí.

5. El Comité también toma nota con interés de la creación de un grupo
coordinador para examinar y proponer acciones vinculadas a la cuestión racial
anexo al Comité Central del Partido Comunista de Cuba.

6. El Comité acoge con agrado el programa de actividades previsto para 2011 en
conmemoración del Año Internacional de los Afrodescendientes (resolución 64/169
de la Asamblea General, de 18 de diciembre de 2009).

7. El Comité celebra la participación del Estado Parte, a través de la Fundación
Fernando Ortiz, en el proyecto "La Ruta del Esclavo" que desde 1994 viene
desarrollando la Organización de Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y
la Cultura (UNESCO).

8. El Comité, consciente de los obstáculos económicos que enfrenta el país, toma
nota con reconocimiento de los logros alcanzados en el cumplimiento de los
Objetivos de Desarrollo del Milenio, celebrando que varias de las metas
planteadas estén ya cumplidas en otras el avance sea relevante.

Motivos de preocupación y recomendaciones

9. El Comité lamenta que la información contenida en el informe periódico del
Estado Parte no sea lo suficientemente concreta, y en particular la ausencia de
datos sobre la puesta en práctica de la legislación nacional en materia de discriminación racial.
El Comité quisiera recordar al Estado Parte que los informes periódicos que debe
presentar de conformidad con el artículo 9 de la Convención deben reflejar en
todas sus partes la situación real respecto de la aplicación práctica de la
Convención e incluir información sobre los progresos realizados durante el
período a examen
(CERD/C/2007/1, para. 6).

10. El Comité lamenta no haber recibido información sobre los procesos incoados
y las penas impuestas durante el período en examen por la comisión de actos
contrarios a lo dispuesto por la Convención, que prevé el artículo 295 del Código Penal. Si bien
toma nota de las explicaciones dadas por la delegación sobre el mandato y
funciones de la Fiscalía General de la República, sigue preocupando al Comité la ausencia de denuncias,
enjuiciamientos y sentencias por actos de discriminación racial durante el
período que abarca el informe (Art. 6).

Refiriéndose a su Recomendación general Nº 31 (2005) sobre la prevención de la
discriminación racial en la administración y el funcionamiento de la justicia
penal, el Comité recuerda que la ausencia de causas puede deberse a la falta de
información de las víctimas sobre los recursos judiciales existentes y, por lo tanto,
recomienda que el Estado Parte vele por que en la legislación nacional haya
disposiciones apropiadas en materia de protección efectiva y recursos eficaces
contra la violación de la Convención y que se informe debidamente al público en
general de sus derechos y de los recursos legales de que dispone contra la
violación de esos derechos.

11. El Comité observa con preocupación que la legislación penal del Estado Parte
no contempla la motivación racial como circunstancia agravante de la
responsabilidad penal (arts. 4 y 6).

El Comité recomienda al Estado Parte que enmiende su legislación de modo que la
motivación racial constituya una circunstancia agravante de los delitos.

12. El Comité toma nota del artículo 120 del Código Penal que impone penas de
privación de libertad de diez a veinte años o la pena de muerte para el crimen
de apartheid
(art. 4)

Acogiendo con reconocimiento la tipificación del crimen de apartheid en la
legislación penal, el Comité invita al Estado parte a considerar la posibilidad
de abolir la pena de muerte o, en su defecto consagrar oficialmente la actual
moratoria de facto.

13. El Comité observa que el Estado Parte todavía no haya previsto establecer un
órgano independiente encargado del seguimiento, supervisión y evaluación de los
progresos alcanzados en la lucha contra el racismo y la discriminación racial, detección
de manifestaciones de discriminación indirecta y formulación de propuestas de
mejora (art. 2 párr. 1).

El Comité alienta al Estado Parte a crear este órgano independiente o a
establecer un órgano nacional de derechos humanos independiente, de conformidad
con los Principios relativos al estatuto de las instituciones nacionales de
promoción y protección de los derechos humanos (Principios de París, adoptados
por la AsambleaGeneral en su resolución 48/134, de 20 de diciembre de 1993,
anexo).

14. Si bien toma nota de la opinión del Estado parte, que considera que los
prejuicios raciales en la sociedad cubana "no tienen una significativa entidad
y se expresan
particularmente en las esferas más íntimas de la vida, con mayor frecuencia en
la relación de pareja", sigue preocupando al Comité la prevalencia de
prejuicios y estereotipos raciales
negativos profundamente arraigados así como su dimensión sexista (arts. 5 y 7).

El Comité alienta al Estado Parte a que continúe sus esfuerzos para acabar con
los prejuicios y estereotipos raciales, en particular mediante campañas de
sensibilización y programas de educación pública en el ámbito educativo y
laboral. El
Comité insta al Estado Parte a velar por que los medios de comunicación eviten
los estereotipos basados en la discriminación racial.

El Comité recuerda al Estado Parte la necesidad de integrar una perspectiva de
género en todas las políticas y estrategias contra la discriminación racial a
fin de hacer frente a las formas múltiples de discriminación que pueden afectar
a las mujeres, tomando en cuenta la Recomendación general Nº 25 (2000) relativa a las
dimensiones de la discriminación racial relacionadas con el género.

15. Si bien observa los esfuerzos realizados por Estado Parte para mejorar la
representación de la población negra y mestiza en la administración pública, el
Comité constata la dificultad que entraña la identificación de políticas que
puedan corregir con éxito la situación de grupos históricamente excluidos
resultado de la acción combinada de la discriminación racial y la privación
económica (Art. 2.1, Párr. 1 y 2).

El Comité acoge con satisfacción las medidas especiales y de acción afirmativa
para asegurar una mejor representación de la población afrodescendiente en la
administración pública y en las empresas estatales y alienta al Estado Parte a
intensificar los esfuerzos en este sentido, tomando en cuenta la Recomendación
general Nº 32 (2009) del Comité relativa al significado y alcance de las
medidas especiales.

El Comité insta al Estado Parte a mantener una vigilancia activa sobre la
incidencia de la discriminación racial en aquellos sectores de la población en
los que persisten altos índices de exclusión o marginación económica.

16. El Comité toma nota de la información facilitada por la delegación sobre las
medidas adoptadas por el Estado Parte en la lucha contra la trata de seres
humanos, en particular de mujeres y niñas con fines de explotación sexual,
aunque lamenta la falta de información sobre el alcance de la trata interna y
la incidencia de este fenómeno entre la población afrodescendiente (art. 5 b)).

El Comité pide al Estado Parte que en su próximo informe periódico incluya
información detallada, desglosada por sexo, edad, grupo étnico y nacionalidad
de las víctimas, sobre el número de investigaciones, condenas y penas impuestas
en casos de trata de seres humanos con fines de explotación laboral o sexual.

17. El Comité toma nota de la información proporcionada por la delegación según
la cual el estudio por parte de las autoridades cubanas del Protocolo para
prevenir, reprimir y sancionar la trata de personas, especialmente mujeres y niños, que complemente
la Convención de las Naciones Unidas contra la Delincuencia Organizada
Transnacional (Protocolo de Palermo) se encontraría en su etapa final (Art. 5
b)). El Estado Parte debería acelerar el proceso de ratificación del Protocolo de
Palermo.

18. El Comité toma nota de la información facilitada por la delegación sobre las
iniciativas en curso para reformar la normativa migratoria (Leyes 1312 y 1313 de
Migración y Extranjería, respectivamente, de 1976) y la Ley de Ciudadanía de
1948. Lamenta, no obstante, la escasa información oficial disponible sobre
inmigración irregular durante el período en examen, en particular sobre la
llegada de embarcaciones con inmigrantes haitianos y su posterior repatriación en el marco del memorándum
tripartito de entendimiento firmado en febrero de 2002 entre Cuba, Haití y la
Organización Internacional de las Migraciones (OIM) (art. 5 d) y e).

El Comité recomienda al Estado Parte que aborde sin dilación la reforma de la
legislación en materia de migración y extranjería, así como la normativa sobre
nacionalidad a fin de prevenir la apatridia.

De conformidad con su Recomendación general Nº 30 (2004) relativa a los no
ciudadanos, el Comité insta al Estado Parte a garantizar el respeto de los
derechos y libertades de los extranjeros presentes en su territorio, dispongan
o no de documentación y se hallen en situación regular o irregular.

19. El Comité expresa su preocupación por la ausencia de un marco legal que
permita la integración de las personas con necesidad de protección
internacional presentes en el territorio del Estado Parte (art. 5 d) y e).

El Estado Parte debe adoptar las medidas legislativas y administrativas
necesarias para garantizar la protección de los refugiados, solicitantes de
asilo y apátridas.

El Comité alienta encarecidamente al Estado Parte a que considere la posibilidad
de ratificar la Convención sobre el Estatuto de los Refugiados de 1951 y el
Protocolo de 1967, así como la Convención de 1954 sobre el Estatuto de los
Apátridas y la Convención de 1961 para Reducir los Casos de Apatridia.

20. El Comité toma nota con preocupación de la explicación dada por el Estado
Parte en relación con la aplicación del artículo 215 del Código Penal, que
establece el delito de entrada ilegal en territorio nacional, según la cual los controles de fronteras
"devuelven a todas aquellas personas que tratan de entrar al país sin cumplir
con los requerimientos migratorios" (art. 5).

El Comité desearía recibir información adicional sobre los mecanismos que
garantizan la conformidad de las decisiones sobre devolución o expulsión de
extranjeros en frontera con las normas y principios del Derecho Internacional
de los Derechos Humanos, en particular el principio de no discriminación.

21. El Comité alienta al Estado Parte a ratificar los tratados internacionales
de derechos humanos que aún no ha ratificado, en particular aquellos
instrumentos cuyas disposiciones guardan una relación directa con la
discriminación racial, como el Pacto Internacional de Derechos Económicos,
Sociales y Culturales y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y
Políticos, firmados por Cuba en febrero de 2008, así como la Convención
Internacional sobre la protección de los derechos de los trabajadores
migratorios y de sus familiares.

22. A la luz de su Recomendación general Nº 33 (2009), relativa al seguimiento
de la Conferencia de Examen de Durban, el Comité recomienda al Estado parte que
haga efectivos la Declaración y el Programa de Acción de Durban, aprobados en
septiembre de 2001 por la Conferencia Mundial contra el Racismo, la
Discriminación Racial, la Xenofobia y las Formas Conexas de Intolerancia,
teniendo en cuenta el documento final de la Conferencia de Examen de Durban,
celebrada en Ginebra en abril de 2009, cuando incorpore la Convención a su
ordenamiento jurídico interno. El Comité pide al Estado parte
que en su próximo informe periódico incluya información específica sobre los
planes de acción y demás medidas adoptadas para aplicar la Declaración y el
Programa de Acción de Durban en el ámbito nacional.

23. El Comité recomienda al Estado Parte que ratifique las enmiendas al párrafo
6 del artículo 8 de la Convención aprobadas el 15 de enero de 1992 en la 14ª
reunión de los Estados partes y aprobadas por la Asamblea General en su resolución 47/111, de
16 de diciembre de 1992. A este respecto, el Comité recuerda las resoluciones
de la Asamblea General 61/148, de 19 de diciembre de 2006, y 62/243, de 24 de
diciembre de 2008, en las cuales la Asamblea instó encarecidamente a los
Estados partes a que aceleraran sus procedimientos internos de ratificación de la enmienda y que con prontitud
notificaran por escrito al Secretario General su aceptación de la enmienda.

24. El Comité recomienda al Estado Parte que prosiga las consultas y amplíe su
diálogo con las organizaciones de la sociedad civil que trabajan en el ámbito
de la protección de los derechos humanos, en particular en la lucha contra la discriminación racial, en
relación con la preparación del próximo informe periódico.

25. Observando que el Estado Parte presentó su documento de base
(HRI/CORE/1/Add.84) en junio de 1997, el Comité le invita a presentar su
documento básico de conformidad con las directrices armonizadas sobre la
preparación de informes con arreglo a los tratados internacionales de derechos humanos, en particular
las orientaciones relativas a la preparación de un documento básico común,
aprobadas en la quinta reunión de los comités que son órganos en virtud de tratados de derechos
humanos, celebrada en junio de 2006 (véase HRI/GEN/2/Rev.4, primera parte)

26. El Comité alienta al Estado parte a considerar la posibilidad de formular la
declaración facultativa prevista en el artículo 14 de la Convención a fin de
reconocer lacompetencia del Comité para recibir y examinar comunicaciones
individuales.

27. De conformidad con el párrafo 1 del artículo 9 de la Convención y del
artículo 65 de su reglamento enmendado, el Comité solicita al Estado Parte que
presente información, dentro del plazo de un año a partir de la aprobación de las presentes
observaciones finales,sobre el curso que haya dado a las recomendaciones que
figuran en los párrafos 10, 14 y 20.

28. El Comité también desea señalar a la atención del Estado Parte la particular
importancia que revisten las recomendaciones que figuran en los párrafos 11, 12
y 13 y le pide que en su próximo informe periódico proporcione información detallada sobre
las medidas concretas que haya adoptado para aplicarlas.

29. El Comité recomienda al Estado parte que presente sus informes periódicos
19º al 21º en un solo documento, a más tardar el 16 de marzo de 2013 teniendo
en cuenta las directrices relativas al documento específicamente destinado al Comité para la
Eliminación de la Discriminación Racial, aprobadas por éste en su 71º período
de sesiones (CERD/C/2007/1), y que en dicho documento se aborden todas las cuestiones
planteadas en las presentes observaciones finales. El Comité también insta al
Estado parte a que respete el límite de 40 páginas establecido para los informes de los órganos de tratados y
de 60 a 80 páginas para el documento básico común (véanse las Directrices
armonizadas para la preparación de informes que figuran en el documento HRI/GEN.2/Rev.6, párr.19).

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[1] Resoluciones Aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas.

(Miércoles 12 de octubre de 2011)

 

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