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Cofradía de la Negritud - CONEG
Desde la Ceiba
miércoles 26 de septiembre de 2012

Sumario

a.. Los Independientes de Color, a cien años de la masacre por Guillermo Rodríguez Rivera
b.. Politizar el tema racial por Esteban Morales
c.. Convocan a Curso de Posgrado La Racialidad en la Cuba Actual
d.. Programa de actividades del espacio de reflexión y debate "A la Sombra de La Ceiba" para el período septiembre-diciembre de 2012 en la Casa Comunitaria de La Ceiba

Los Independientes de Color, a cien años de la masacre top
por Guillermo Rodríguez Rivera

El asunto de los Independientes de Color fue rehuido siempre por la
historiografía republicana. La existencia misma del partido y cómo fue
aniquilado, fueron hechos que probaban el fracaso de la república
fundada el 20 de mayo de 1902. Los Independientes marcaron con fuego a
la república, y escogieron su décimo aniversario para iniciar aquel
movimiento que quiso ser negociador y fue transformado en épico y
trágico y que, de alguna manera, desenmascaró a la república misma.

Hubo un genocidio que se festejó con un banquete en el Parque Central
de La Habana pero, quienes festejaban, sabían que aquello era el
fundamento para una eterna vergüenza. Lo único aconsejable era
olvidarlo.

El único acercamiento a estos hechos escrito antes de la Revolución,
es el libro Los Independientes de Color, publicado en 1950 por un
outsider de la república - era negro y comunista -- y, asimismo, un
hombre marcado directamente por esos hechos: Serafín Portuondo Linares
era militante del Partido Socialista Popular y su padre había sido
participante en la historia que él contaba.

Antes de ello, el propio Portuondo Linares había publicado, en la
revista Nuevos rumbos, el artículo "Evaristo Estenoz, el constructor",
que apareció en junio de 1946.

La revista abordaba temas relacionados con la raza negra y era
dirigido por el ensayista Ángel César Pinto Albiol, compañero de
Portuondo Linares en la militancia en el PSP, pero la implacable
satanización de los Independientes de Color había motivado el
generalizado rechazo a su recuerdo, de tal modo que, treintaicuatro
años después de la masacre de 1912, Pinto Albiol juzgó necesario
acompañar el artículo de Portando con una nota justificativa, firmada
por La Redacción, en la que se leía:

En virtud de su condición de destacado trabajador
social, damos publicidad a este trabajo del señor
Serafín Portuondo Linares, enjuiciando este aspecto
de la personalidad del señor Evaristo Estenoz.

Nuevos rumbos sin embargo no se solidariza con el
enfoque político del trabajo por estimar que Evaristo
Estenoz en su obra - el Partido Independiente de Color --,
si bien respondía a problemas reales de nuestra raza,
en cambio empleaba fórmulas negativas para su
solución correcta, atendiendo a la integración social
e histórica de nuestra nacionalidad.[1][1]

Como respondiendo de antemano ese enjuiciamiento que la
redacción de Nuevos rumbos le impondría a Estenoz y a su partido,
Portuondo Linares concluía ese artículo con un breve y emocionado
resumen:

De la obra epopéyica no quedaron ni los vestigios
señaladores del hecho que existió. Regueros de
sangre y premeditado olvido, sanción inapelable
y escarnio sobre los constructores, fue la única estela
tenue, borrosa, que como venganza final le impusieron
sus demoledores al Partido Independiente de Color
y sus componentes.[2][2]

Ya bien avanzada la Revolución, se reedita el estudio de Portuondo
Linares y, en 2002, a los noventa años de efectuarse la protesta
armada de los Independientes, y la brutal represión que contra ella se
emprende, se publica La masacre de los Independientes de Color en
1912, escrito por Silvio Castro Fernández. En el año 2006 aparece Una
vuelta necesaria a mayo de 1912, de María de los Ángeles Meriño
Fuentes. El libro de Silvio Castro, sin variar en lo esencial el
enfoque de Portuondo Linares, abunda en detalles que aquel primer
acercamiento no incluía. Meriño Fuentes modifica -- a través de un
acercamiento minucioso a los datos disponibles --, el número de
víctimas de la masacre, que inicialmente se había estimado en unas
seis mil, aunque me parece que tampoco sus conclusiones son
definitivas. Finalmente, el pasado año se publicó La conspiración de
los iguales, del historiador Rolando Rodríguez, libro que enjuicié
críticamente en un comentario, hace algunos meses.[3][3]

Estoy persuadido de que la acción política y lo que enseguida devendrá
en la tragedia de los Independientes de Color, no pueden entenderse
bien si no vamos a los orígenes de esa casi recién nacida república
cubana en la que actuaron.

En los primeros días de 1898, cuando está al cumplirse el tercer
aniversario del inicio de la tercera guerra cubana por la
independencia, la isla está, como ha señalado el historiador Eduardo
Torres Cuevas, bajo el dominio de dos metrópolis. Está bajo el
dominio colonial de España, que es su metrópoli política, pero los
Estados Unidos poseen ya lo esencial de la industria azucarera cubana:
los más importantes centrales, y vastas extensiones de tierra que
suministran la caña a esas industrias; poseen las minas que se han
encontrado en Cuba, y dominan su comercio exterior. Es ya la metrópoli
económica de la isla.

Esa dualidad, esa contradicción, va a resolverse en los meses venideros.

En enero, ha anclado en la bahía habanera el acorazado Maine que, en
medio de la guerra que estremece a Cuba, los Estados Unidos han
enviado para que sus soldados velen por la integridad de las
propiedades estadounidenses y por la vida de los ciudadanos
norteamericanos que residen en la isla. Ha llegado en son de paz, con
la plena aceptación del gobierno español, que ha mantenido excelentes
relaciones con la nación norteña. Los norteamericanos nunca han
reconocido la beligerancia del Ejército Libertador cubano.

Misteriosamente, apenas unas semanas después de su llegada a Cuba, una
violenta explosión destruye el buque estadounidense, que se va al
fondo del puerto habanero con buena parte de su tripulación.

El gobierno de Washington acusa a España de ser responsable de la
explosión. El gobierno de Madrid rechaza las acusaciones y, a su vez,
contra acusa al gobierno norteamericano. Con el buque hundido en la
bahía habanera y sin que pueda comprobarse la causa de la
explosión,[4][4] el presidente William McKinley pide autorización al
congreso de su país para declarar la guerra a España. Las dos cámaras
del poder legislativo de los Estados Unidos, emiten la que llaman una
Joint Resolution que, en sus primeros párrafos, establece que "Cuba es
y de derecho debe ser, libre e independiente".

El presidente McKinley conmina a España a abandonar su dominio
colonial sobre Cuba y al negarse el viejo imperio, el naciente envía
sus tropas a la isla.

Los mambises apoyan la decisión norteamericana y, mientras la armada
yankee destroza los viejos buques españoles en Santiago de Cuba, las
tropas del general Calixto García combaten en San Juan junto a los
rough riders de Theodore Roosevelt. No duran mucho los combates antes
de que España se rinda incondicionalmente, pero cuando las tropas
victoriosas van a entrar en la ciudad de Santiago de Cuba. el general
en jefe de los norteamericanos, William R. Shafter, prohibió que los
mambises entrarán en la ciudad junto a sus soldados..

Profundamente sorprendido, el general Calixto García, ya entonces,
tras la muerte de Maceo, lugarteniente general del Ejército
Libertador, pidió al general norteamericano que explicara el por qué
de esa decisión. Shafter dio tres razones terminantes: a) los
mambises podían asesinar a los desarmados soldados españoles; b) los
mambises podían violar a las mujeres; c) los mambises podían saquear
la ciudad. Una ola de indignación barrió Cuba.

Los norteamericanos estaban estableciendo varias cosas. En primer
lugar, que la victoria era exclusivamente suya. En segundo lugar,
dejaban ver, con total claridad, la opinión que tenían de los
mambises, como un ejército bárbaro e incivilizado. En esa valoración,
creo que desempeñaba un importante papel el factor racial: en 1898,
había una clara mayoría de negros y mulatos en el mambisado.

Calixto García respondió airadamente a Shafter diciéndole que el
ignoraba la larga lucha que habían sostenido los mambises por la
independencia de Cuba y que, quienes habían dado todo por un ideal,
eran incapaces de profanarlo cometiendo los actos de los que él los
juzgaba capaces.

Aunque hubo muchos en los Estados Unidos ( y unos pocos en Cuba) que
pretendían la anexión de la isla, el gobierno estadounidense no quiso
desdecir la frase que la Joint Resolution, había usado para proclamar
el derecho cubano a la independencia. Preparó, eso sí, todas las
condiciones para convertir la república que iba a nacer, en un
protectorado.

El primer golpe antiindependentista fue la disolución del Ejército Libertador.

Le entregaron 75 pesos a cada soldado y se crearon unas nuevas fuerzas
armadas, sin la historia ni la tradición combativa del mambisado.
Autonomistas, antiguos esclavistas y puros integristas, participaron
en distintas medidas con los norteamericanos en el diseño de la
república, junto a unos revolucionarios que habían perdido a sus
principales ideólogos.

En los cuatro años de regimenes interventores, se crean normas que van
a perdurar tiempo en la república.

A pesar de estar muy condicionada por la presencia norteamericana, la
constituyente que redacta la constitución de 1901, fue una asamblea
muy digna. Cuando el general Wood la conminó - tras una larga
oposición - a aceptar la Enmienda Platt, advirtiendo que no habría
república sin esa aceptación, la asamblea tuvo el desplante de
aprobarla por un voto. Wood quiso también que el sufragio pudieran
ejercerlo en Cuba solo los alfabetizados. Era, indirectamente, una
manera de eliminar electores negros porque, a quince años de la
abolición de la esclavitud, había muchos analfabetos entre los
antiguos esclavos. La constitución de 1901, contra el deseo de Wood,
estableció el sufragio para todos los hombres cubanos.

Los gobiernos interventores excluyeron la presencia de negros en la
artillería y la policía. La razón argüida era la mayoritaria presencia
de soldados sureños entre las tropas destacadas en Cuba. Por cierto,
siempre me ha llamado la atención que, mientras el Maine tenía un buen
número de soldados negros en su tripulación, enviaran luego soldados
del sur segregacionista para actuar en un país esencialmente mestizo.
La exclusión se mantuvo bajo el gobierno de Estrada Palma, quien era
un ciudadano estadounidense que debió renunciar a esa nacionalidad
para aspirar a la presidencia de Cuba.

Tan temprano como en junio de 1902, apenas a unas semanas de haberse
proclamado la independencia, un grupo de veteranos negros se reunió en
el teatro Albisu de La Habana para reclamar el cese de medidas
discriminatorias contra negros y mulatos.

Martí había proclamado la formación de una república "con todos y para
el bien de todos", idea compartida, por supuesto, por el principal
general cubano, el mulato Antonio Maceo.

Cuba había adoptado un régimen bipartidista que reproducía el modelo
estadounidense. Negros y mulatos, por supuesto, se nucleaban con
preferencia en torno al Partido Liberal, y a su caudillo, el general
José Miguel Gómez., quien había encabezado la llamada "guerrita de
agosto", ante lo que se consideró "la fraudulenta reelección" de
Estrada Palma. Se calcula que alrededor del 90% de los alzados que
acompañaron a Gómez, eran negros y mulatos.

Más que una guerra - incluso que una "guerrita" - la de agosto de 1906
fue una primera "protesta armada", fenómeno en el que el general Gómez
se hizo experto. En esas acciones, el gobierno ordenó asesinar al ya
anciano general negro Quintín Banderas, quien fue macheteado por los
soldados mientras dormía. El objetivo de Gómez era entorpecer los
planes continuistas del presidente Estrada Palma, así fuera motivando
- como ocurrió - una segunda intervención norteamericana, amparada
legalmente por la Enmienda Platt.

Tanto José Miguel como otros políticos liberales cortejaban a los
votantes negros en tiempos de elecciones, pero olvidaban las promesas
que hacían no bien eran electos. Los negros debían conformarse con las
concesiones que los dirigentes blancos del partido liberal estuvieran
dispuestos a hacerles, pero sin compromiso alguno.

Los principales lideres negros y mulatos del mambisado - Antonio y
José Maceo, Flor Crombet, Guillermo Moncada - habían muerto en el
curso de la guerra, pero quedaban otros oficiales de color del
Ejército Libertador, en especial los que habían combatido bajo las
órdenes de Antonio Maceo, que se sentían capaces de reclamar el trato
antirracista y antidiscriminatorio que la Revolución de Maceo y de
Martí había prometido y por la que ellos habían arriesgado la vida en
el campo de batalla.

La situación del negro y del mulato era en extremo difícil en esa
primera década de la existencia de la república.

No había ningún negro en las primeras filas del gobierno: solo en 1910
y veremos en cuales condiciones, Martín Morúa Delgado es el primer
mulato designado al frente de un ministerio en Cuba. Ningún negro
desempeña un cargo diplomático; ninguno detenta una posición relevante
en la educación, la judicatura o la esfera militar. En cuanto toca al
hombre de color común, la situación es mucho más difícil.

Incluso siete años después de la primera década del siglo XX, en 1917,
cuando su padre, un ex senador liberal y periodista es muerto en el
alzamiento de La Chambelona, el jovencito Nicolás Guillén se ve
obligado a procurarse un empleo para ayudar al sostén familiar. El
joven Guillén intentó obtener un empleo de oficinista en los
ferrocarriles de su natal Camagüey, donde su familia tenía amigos.
Guillén estaba perfectamente calificado para ocupar el cargo, pero
para un mulato, en los ferrocarriles camagüeyanos, únicamente había
trabajo manual.

En los primeros años de la república hay una clara voluntad de
blanquear la población cubana, para lo que se autoriza una masiva
entrada de inmigrantes españoles: canarios, gallegos y asturianos, en
primer término, pero asimismo llegan vascos, catalanes, valencianos y
castellanos. Todo ello dificulta aún más, a negros y mulatos, la
posibilidad de obtener empleo.

En 1912, el propio año de la protesta armada de los militantes del
Partido Independiente de Color, Gustavo Enrique Mustelier publica un
folleto que titula La extinción del negro, en el que asegura,
alborozado, que pronto desaparecerán de Cuba, los últimos
descendientes de africanos[5][5].

La prensa dominante desarrolla una amplia campaña desacreditando las
religiones de origen africano que se practican en diversas zonas de la
geografía cubana. La santería y el ñañiguismo son especialmente
desacreditados por los principales diarios habaneros y presentados
como supervivencias bárbaras. Las religiones habían arraigado entre
los negros cubanos no solo porque eran una manera de preservar
creencias, cantos, danzas y elementos plásticos provenientes de sus
culturas y sus familias sino, además, como señalara Walterio Carbonell
y después Joel James, porque fueron también una manera de organizar la
resistencia contra los esclavistas.

En ese bien documentado acercamiento a la historia cultural del
Caribe, que es La isla que se repite, Antonio Benítez Rojo afirma que
en 1900, la Alcaldía de La Habana prohibió

el uso de tambores africanos en toda clase
de reuniones, ya se celebren éstas en
la vía pública como en el interior de
los edificios.

y que en 1903, ya bajo el gobierno de Estrada Palma, quedó prohibida
la Sociedad Secreta Abakúá.[6][6]

Esta batalla contra la presencia de las culturas negras en la vida
cubana, era presentada como manifestación de una imprescindible lucha
de la civilización contra la barbarie.

Cuando en la crónica roja de los diarios de la época se presentaba la
comisión de algún delito, se señalaba la raza si el delincuente era
negro o mulato, pero se obviaba el dato si era blanco.

Especial relevancia tuvo, en 1904, el caso de Zoila Díaz, una niña
blanca de 22 meses que desapareció de la finca de sus padres, en las
cercanías de Güira de Melena. El cadáver de la niña fue hallado unos
días después de su desaparición. Los rumores señalaron a varios negros
del cabildo Congo Real como los autores del hecho: habían utilizado el
corazón y la sangre de Zoila en unas curas.

El negro lucumí Domingo Boucourt, antiguo esclavo, quien vivía a 70
kilómetros de la finca de los padres de Zoila, fue arrestado junto a
varios jornaleros, así como algunas mujeres negras. Todos fueron
acusados de haber asesinado a la niña Zoila. Todos eran analfabetos y
carentes de antecedentes penales. A los pocos días fueron puestos en
libertad por falta de pruebas, pero un grupo de blancos, lidereados
por el periodista Eduardo Varela Zequeira, corresponsal de El Mundo,
protestaron, amenazaron con tomar justicia por su mano, y demandaron
un juez especial para el caso. El Mundo organizó una ruidosa campaña
contra lo que llamaba "la brujería" y contra otras prácticas
religiosas de origen africano[7][7].

Boucourt, a quien se consideró la persona que planeó el crimen, habría
confiado su ejecución a Víctor Molina, un jornalero de 37 años. En una
primera sentencia Molina fue condenado a muerte y Boucourt a trabajos
forzados de por vida. La fiscalía apeló la sentencia y el Tribunal
Supremo decidió la muerte de ambos, que fue ejecutada en garrote.
Algunos cómplices que habían tenido una más benigna sentencia, como
Pablo y Juana Tabares, fueron sentenciados ahora, respectivamente, a
trabajos forzados de por vida y prisión perpetua.

El caso del asesinato de la niña Zoila fue a parar directamente a la
tesis de un joven abogado blanco, Fernando Ortiz (1881-1969), quien
preparaba su doctorado en la Universidad de Barcelona, bajo la tutoría
del famoso criminalista italiano Cesare Lombroso. Ortiz, de familia
acomodada, había viajado a Italia para contactar con Lombroso con
vistas a la elaboración de su trabajo.

Una versión de la tesis de Ortiz aparece publicada en Madrid, en 1906,
con el título de Los negros brujos; apuntes para un estudio de
etnología criminal, con una carta-prólogo de Lombroso, quien sostenía
que la mentalidad criminal estaba sustentada en la biología.

En el estudio, Ortiz trata de encontrar en estos negros cubanos, la
tipología del criminal como la entiende Lombroso.

Algunos analistas, admiradores de su obra, han querido obviar estos
inicios de las investigaciones de Fernando Ortiz porque el desarrollo
de la ciencia los ha valorado como científicamente erróneos y porque,
además, estaban cargados de prejuicios racistas.

Si atendemos a la ulterior jerarquía y a la significación que alcanza
la obra del eminente antropólogo, yo creo que estos orígenes en lugar
de disminuirla, engrandecen la obra de Ortiz, su eticidad y la
soberbia inteligencia de su autor. Al hombre no le es dado el elegir
en cuales circunstancias nace y se forma pero puede, si lo desea y
tiene el talento para ello, labrarse su propio destino intelectual.

Han transcurrido diez años de la primera edición de este libro cuando,
en 1916, Ortiz reedita en Madrid Los negros brujos, y va atenuando en
sus análisis las explicaciones biologistas, y acentuando el punto de
vista sociológico e historicista. Pero más importante que esa
reedición, es la aparición, en La Habana, ese mismo año, de un nuevo
libro: Los negros esclavos, donde la perspectiva sociológica e
historicista es enteramente dominante. Si en Los negros brujos
condenaba como supervivencias bárbaras la santería y el ñañiguismo,
este último libro va encontrando un sustrato común entre la religión
católica y el fetichismo. Ortiz está avanzando hacia el concepto de
transculturación que implicará la fusión de los valores del
catolicismo impuesto al negro, y los de las religiones africanas, en
especial, los del desarrollado panteón yorubá. Pero este es un asunto
que sobrepasa con creces el que estamos tratando, aunque no lo he
traído aquí por descuido ni sin razones. Eso lo veremos después.

En La Habana de 1908 se vivía bajo la segunda intervención
norteamericana motivada por la impopular reelección de Estrada Palma y
el "alzamiento" de José Miguel Gómez, el caudillo de la llamada
guerrita da agosto. Charles Maggon, el nuevo gobernador norteamericano
en Cuba, acaso no se ocupaba demasiado de la isla levantisca que le
habían confiado, pero introdujo en ella el saqueo de los fondos
públicos, que ya no habría de cesar en toda la historia de la
república.

Desde años atrás, muy cerca de la misma fundación republicana, existía
la Agrupación Independiente de Color. La mayoría de los negros cubanos
se movía, en política, como dije, en el entorno del Partido Liberal y
no del aristocrático Partido Conservador, en el que figuraba la
mayoría de los antiguos esclavistas, pero los liberales sólo concedían
a sus afiliados negros aquellas reivindicaciones que ellos
consideraban adecuado hacerles, siempre muy por debajo de las
aspiraciones de negros y mulatos. La existencia de un partido
independiente, obligaría a los liberales, si pactaban con él, a
contraer compromisos que deberían cumplir.

En agosto de 1908, durante esa segunda intervención norteamericana,
Evaristo Estenoz y Domingo Surín inscriben a la Agrupación
Independiente de Color como partido político, acción que cuenta de
inmediato con el apoyo de Pedro Ivonnet y Ricardo Batrell. El
conflicto que estremecería a la isla unos pocos años después, no
parecía asomar entonces por ningún sitio. El recién fundado Partido
Independiente de Color (PIC), obtiene pocas posiciones para sus
afiliados en los comicios de ese año, y contribuye a la elección de
José Miguel Gómez como presidente de la república. En 1909, Magoon
entrega el gobierno de la Isla al presidente electo, y se restaura la
republica cubana. ¿Por qué se produce un año después el conflicto por
la existencia del PIC que no había existido en las elecciones de 1908?

Es muy interesante el parecer del puertorriqueño Arturo Schomburg, a
quien algunos consideran precursor de las ideas de la negritud.
Schomburg había recibido en Nueva York, en 1905, a Evaristo Estenoz y
a Rafael Serra, quienes buscaban allí información para mejorar la vida
de los negros y mulatos cubanos. Schomburg, quien siguió el proceso
de la lucha de los negros y mulatos de Cuba por el fin de la
discriminación, escribió lo siguiente:

El Partido Negro Independiente fue despreciado desde sus
comienzos, asumiéndose que desaparecería pronto, como
una de las tantas novedades empezadas por los negros.

A medida que pasó el tiempo atrajo veteranos combatientes
de dos y tres guerras y se propagó por la isla. Al año había
un club en cada ciudad y el partido contaba con 60
mil votantes negros -- una organización capaz de obstruir
los planes preconcebidos por los blancos --. Vino a
ser cuestión de conveniencia política, de primera
intención menospreciar y finalmente aplastar la tentativa
de los líderes negros.[8][8]

Escuché decir hace muy poco a una capaz historiadora y amiga, que era
sospechoso que la inscripción del PIC como partido, se efectuara bajo
el gobierno de Magoon. Me parece que era tanto o tan poco sospechoso
como que José Miguel Gómez fuera electo presidente bajo ese mismo
gobierno interventor. Ese era el gobierno en Cuba entonces, cuando
estaba vigente la Enmienda Platt, y todo había que hacerlo bajo ese
poder.

Pero antes de que Morúa Delgado presentara en el senado la enmienda
que ilegalizaría al PIC, ya Gómez había dado señas de su posición con
respecto al partido.

Al celebrarse en los primeros días de 1910, el aniversario de la
restauración de la república, el presidente Gómez excluye de las
invitaciones al Palacio de Gobierno, a la dirigencia del PIC y a la
directiva de Previsión, su órgano de prensa.

En febrero de 1910, Gregorio Surín, uno de los fundadores del PIC,
publica en el periódico de los Independientes, un "Manifiesto al
país", donde impugnaba la exclusión de que les hizo objeto el
presidente cuando antes había dicho - y lo habían publicado los
diarios nacionales -- que estimaba por igual a los tres partidos
políticos existentes en la nación: el Liberal, el Conservador y el
Independiente de Color. Surín invocaba el agradecimiento que Gómez
debía tener a los cubanos de color:

en su alma debe estar grabada indeleblemente
su gratitud hacia los negros de Cuba pues sin el
concurso directo de estos, y del general Estenoz,
que se decidió a trabajar su candidatura cuando
el mismo Morúa Delgado confesaba a Juan Gualberto
que el general José Miguel Gómez era hombre muerto
para la presidencia de la República, hubiera
permanecido en la oscuridad, de donde jamás lo
hubiera sacado el voto de sus paisanos blancos.[9][9]

Para las elecciones de 1912, las perspectivas apuntaban de modo bien
diferente a como habían sido las de las elecciones del año 1908, y la
cúpula del liberalismo lo tuvo muy en cuenta.

En el año 1910, el senador mulato Martín Morúa Delgado presenta en el
senado una enmienda a la ley electoral mediante la cual se ilegaliza
la existencia de partidos constituidos por afiliados de una sola raza
o color.

Morúa, asesor y amigo personal del presidente, estaba sirviendo
claramente a la cúpula del liberalismo y al mismo general Gómez.. No
me parece casual que ese mismo año se convierta en el primer mulato
designado ministro, pues es nombrado en las secretarías de Comercio y
Agricultura.

Me gustaría recordar la opinión que en el debate sobre la propuesta de
Morúa da un senador blanco, mambí histórico, presidente de la
república en armas, votante contra la Enmienda Platt y también contra
la enmienda Morúa. Cito a Salvador Cisneros Betancourt:

Yo suplicaría a los compañeros que han
presentado la enmienda que la retirasen
[.] porque la considero perjudicial para el país.

Empieza ofendiendo a la raza negra que no ha
dado motivos para que se le niegue el derecho a
votar, sea cual fuere su modo de pensar. Los
negros en la guerra eran más que los blancos y
jamás hubo una rebelión de los negros contra
los blancos. Los negros jamás harán por dividirse de
los blancos, los negros irán siempre junto con los
blancos y nosotros por consiguiente les abrimos las
puertas para que ellos hagan eso. Es por eso que
les pido que dejemos todo tranquilo como está, que
no hagamos ninguna ley contra los negros, que
quienes forman un partido integrado por negros, si
nos vencen, pues bien que ellos formen el gobierno.[10][10]


La existencia del PIC implicaba varios escenarios posibles para la
estrategia del liberalismo.

a) Los Independientes de Color acudían solos a las urnas y reunían un
número importante de votantes negros y mulatos que disminuiría
sensiblemente el total de votos para el Partido Liberal, lo que
beneficiaría al Partido Conservador.

b) Esos votos podrían captarse mediante un pacto con el PIC, lo que
obligaría a cumplir ciertos acuerdos con ellos, formalmente aceptados.

c) El PIC desaparece y ello hará que la situación electoral se
mantenga como hasta el momento.

Obviamente, era el escenario c el preferido por el liberalismo.

A su vez, ante la aprobación de la enmienda propuesta por Morúa
Delgado a la ley electoral, había varias posibles respuestas por parte
del PIC:

a). El partido quedaba disuelto.

b). Se le cambiaba el nombre al partido, pero esa sería una solución
para las elecciones de 1916 pues, con otro nombre, el PIC sería
considerado otro partido y no podría concurrir a los comicios de 1912

c). Se realizaba una "protesta armada" para presionar al gobierno
liberal, que acudiría a negociar con la dirección del PIC, se
obtendría la derogación de la enmienda Morúa y el PIC podría concurrir
a las elecciones. Los liberales pactarían con el PIC y este apoyaría
la reelección de José Miguel Gómez.

El historiador Elier Ramírez, en una de sus réplicas a mi valoración
del libro La conspiración de los iguales, de Rolando Rodríguez, afirma
que los líderes del PIC escogieron la respuesta "más desacertada
políticamente". Portuondo Linares afirma que Estenoz era contrario a
la "protesta armada", pero finalmente acató lo que había decidido la
mayoría, porque, afirma Portuondo, "no quiso ser tildado de cobarde ni
de infractor de la disciplina que tanto había reclamado y exigido de
los suyos". [11][11]

Habría que decir que la "protesta armada" nunca fue un alzamiento
real; los supuestos "alzados" jamás quisieron presentar batalla a las
tropas del ejército que acudieron a combatirlos, lo que en esas
circunstancias quería decir aniquilarlos. La relación de unas decenas
de muertos entre la tropa del gobierno y los paramilitares que se les
unieron, frente a los miles de muertos entre los protestantes, está
presentando balances que no se dan en ninguna guerra que merezca tal
nombre.

Lo que en los primeros años de la república se llamaba una ·"protesta
armada", era prácticamente un recurso negociador. Un experto en
protestas armadas era el propio general José Miguel Gömez, quien
había protagonizado la de 1906 contra la reelección de Estrada Palma
y, todavía cinco años después de la represión a los Independientes,
comandó la de La Chambelona, contra la fraudulenta reelección de
Menocal. En esas "guerritas" pudo haber y de hecho hubo algunas pocas
víctimas, pero su verdadero propósito era negociar desde una posición
de aparente fuerza.

Los negros y mulatos alzados en 1912, esperaban que el general Gómez
enviara un negociador para tratar con ellos. En lugar del supuesto
negociador, el presidente ordenó al general Jesús Monteagudo que
alistara sus tropas para combatirlos con toda la fuerza del Ejército
Permanente, fundado por el propio presidente. Los negros y mulatos no
querían presentar batalla; de hecho, no tenían armas para presentar
batalla. Fueron perseguidos, cazados como animales en los montes
orientales, donde más fuerte fue la protesta.

Se contaron historias dantescas de esa masacre: soldados y
paramilitares que volvían con bolsas de orejas humanas, ahorcados en
los árboles del monte, perros jíbaros que devoraban cadáveres
abandonados en los caminos. En su interesante estudio Una vuelta
necesaria a mayo de 1912, la investigadora María de los Ángeles Meriño
Fuentes reduce en una alta medida el número de víctimas, apoyándose en
los certificados de defunción de los masacrados, pero es improbable
que esos muertos contaran todos con una certificación de su deceso. Me
parece que las verdaderas cifras del genocidio permanecerán para
siempre en la incertidumbre.

Las que se han esgrimido como posibles justificaciones de la bárbara
represión, han variado con el paso de los años. En el

momento mismo de ella, la prensa hegemónica presentó la protesta de
los Independientes como una "guerra de razas". Como en los tiempos de
Aponte, de la Conspiración de la Escalera, se alzó el espantajo del
racismo negro para justificar el genocida racismo blanco.

El Partido Conservador brindó, sin dudarlo, su apoyo al gobierno
liberal. Esto es lo que dijo editorialmente el periódico El Día,
órgano oficial de los conservadores, el 23 de mayo de 1912, la mala
redacción es asunto del diario:

Se trata de un alzamiento racista, de un
alzamiento de negros, es decir, de un peligro
enorme y de un peligro común [.]

[ A estos movimientos racistas ]. los mueve
el odio y sus finalidades son negativas, siniestras
y no se conciben sino concibiéndoles inspirados
por cosa tan negra como el odio. No tratan de ganar
sino de hacer daño, de derribar, de hacer mal,
no tienen finalidad y se despeñan por la pendiente natural
de toda gente armada sin objetivo y animadas de
atávicos, brutales instintos y pasiones: se dedican al robo,
el saqueo, el asesinato y la violación. Esas son en
todas partes y en todas latitudes las características de
las contiendas de raza.

La respuesta que el día concebía, era muy clara:

Los alzamientos de raza son [.] el grito, la voz
de la barbarie y a ellos responde y tiene que
responder en todas partes la voz de los cañones
que es la voz de la civilización.

Los conservadores acaso calculaban que esa brutal represión, ordenada
por José Miguel Gómez, acabaría para siempre con su ascendencia entre
negros y mulatos. Así fue. Gómez fue derrotado por Menocal en su
intento por reelegirse en 1912. Nunca más volvería a ser presidente.
Tras ser vencido por Alfredo Zayas en las elecciones de 1920, fue a
morir a Washington al año siguiente.

Pero, además, -- acaso pensaban los conservadores -- la represión
eliminaría la posibilidad de que apareciera una clase política negra,
que pidiera para su raza más de lo que los políticos blancos estaban
dispuestos a darles. Tanto liberales como conservadores, entendieron
ese genocidio como lo ha descrito Fernando Martínez:

un gran escarmiento que fijara claramente
los límites que no podían trascender los de abajo
en la república cubana.

Se ha dicho - y escrito - que la represión contra los Independientes
de Color fue una manera de evitar la que hubiera sido una tercera
intervención norteamericana en Cuba, que algunos han dicho que Cuba no
estaba en condiciones de resistir y que podía significar el fin de la
república con la anexión a los Estados Unidos.

Ese no pudo ser el temor de José Miguel Gómez que, cinco años después
protagoniza la que será la guerrita de La Chambelona contra la
reelección de Menocal.

La mejor oportunidad que tuvieron los Estados Unidos para anexarse
Cuba fue a raíz de su entrada en la guerra contra España en 1898. Pero
ya no eran los tiempos en que se anexaba Texas, después de poblarla de
norteamericanos.

En los albores del siglo XX está naciendo el imperialismo, que Martí

identifica después de muchos años en los Estado Unidos. Sería absurdo
que los Estados Unidos se anexaran Cuba y dieran la imagen de
metrópoli colonial. No necesitaban anexarla: en la nueva relación que
empezaba a establecerse, Cuba tendría una aparente

independencia, pero sus principales riquezas estarían en manos
norteamericanas, y ese poder económico engendraría el poder político:
por algo hablamos de neocolonialismo. Si, además de eso, la Enmienda
Platt le daba entonces a los Estados Unidos la potestad de intervenir
en Cuba cuando lo estimara pertinente, le impedía a Cuba concertarse
con cualquier país sin la anuencia de la potencia norteña y le
concedía a los norteamericanos territorios para establecer bases
militares, ¿no resultaba redundante la anexión?

Tomás Fernández Robaina, relatando una conversación con Víctor Fowler
señala el reparo esencial que él le opone al proyecto de los
Independientes al conformar un partido racial. En efecto, no existían
en Cuba partidos solo para blancos, pero los partidos existentes no
trataban a los negros y mulatos como iguales a los blancos. El aserto
martiano en "Mi raza" - "cubano es más que blanco, más que mulato, más
que negro" --, había sido pragmáticamente traicionado sin proclamarlo:
ese es el fracaso republicano al que me he referido: el hundimiento de
la república cordial "con todos y para el bien de todos", proyectada
por Martí.

Los Independientes han sido acusados de haber confiado en los Estados
Unidos para solucionar la discriminación racial en Cuba, pero ello no
es cierto.

Antes que se desatara la represión ordenada por el presidente Gómez,
toda su actividad fue en el seno de la república que habían
contribuido a formar en la manigua.

La misma ·"protesta armada" quiso ser un acto negociador a la manera
de la época, que permitió al gobierno presentarlo como una guerra, y
descargar sobre el supuesto alzamiento, todo el peso de la fuerza
pública.

Todas las cartas dirigidas a los funcionarios norteamericanos y al
mismo presidente Taft, son cartas de hombres sitiados, acorralados,
que están sintiendo ya la cercanía de la muerte que están echando
implacablemente sobre ellos.

Se esgrime una carta que Ivonnet envía al presidente Taft el 26 de
mayo de 1912, seis días después de haber comenzado la represión las
tropas mandadas por el general Monteagudo, y tres después de que el
órgano de los conservadores - que citamos -- acusara al PIC de
fomentar en Cuba una guerra de razas. Lo que hace Ivonnet en ella, es
poner en claro la mentira que propagaba El día para justificar la
masacre.

Una carta colmada de irritación, también esgrimida para presentar a
los Independientes como proyankis, es la que dirige Evaristo Estenoz a
Holaday, el cónsul estadounidense en Santiago de Cuba Estenoz está
cercado en las inmediaciones de Alto Songo: faltan apenas unas semanas
para que las tropas de Monteagudo lo capturen y lo asesinen. Es ese el
hombre que, en un arrebato de ira, le lanza a Holaday este airado ex
abrupto:

deseo aclarar que antes de ser gobernados por
los cubanos como en el pasado, sería mucho más
preferible ser gobernados por extraños[12][12]

Ser gobernado "como en el pasado", para quien había sido oficial del
Ejército Libertador, era ser gobernado de la manera represiva y
tiránica en que lo hacía el colonialismo español Esa era la mayor
traición que podía hacérsele a la convicción independentista.

Tal y como lo ven los detractores de los Independientes, la "protesta
armada" de negros y mulatos iba a provocar una tercera intervención
norteamericana y a acabar con la república. La masacre sería entonces
ese oxímoron que cabría llamar una "masacre patriótica y
antiimperialista". Me pregunto: José Miguel Gómez, quien ordenó el
genocidio, ¿no temió el fin de la república cuando, cinco años
después, convocó la guerra de La Chambelona contra la reelección de
Menocal?

A Cuba la regía la Enmienda Platt, y los Estados Unidos, para dominar
Cuba, no necesitaban más que esa república.

La masacre de negros y mulatos quedó allí, escrita en sangre y
lágrimas, pero de ella no se hablaría más. Fue sometida a un minucioso
olvido por nuestra historiografía republicana.

Sobre la cultura cubana sobrevinieron varios lustros en los que el
racismo se entronizó también en su ámbito. Elier Ramírez y mi amigo
Esteban Morales, me parece que, pensando al revés, cargan también esa
culpa a los Independientes de Color. Excúsenme, pero sería como culpar
a Abraham Lincoln del revanchismo sureño que tras la abolición de la
esclavitud, produjo engendros como el Ku-Klux-Klan.

La satanización de las religiones de origen africano que de modo
sistemático había llevado adelante la prensa cubana, y ls ulterior
satanización de los Independientes, inciden en la prohibición de los
cantos y danzas vinculados a las deidades del panteón yorubá y los
bailes de los iremes ñáñigos. Tan tarde como en 1922, bajo la
presidencia de Alfredo Zayas, el secretario de gobernación - el
equivalente de un ministro del interior -- prohibe

las fiestas y bailes ceremoniales de las creencias
africanas en toda la isla, 'especialmente el llamado
"bembé"' y cualesquiera otras ceremonias que
pugnando con la cultura y la civilización de un
pueblo, están señaladas como símbolo de barbarie
y perturbadoras del orden social.[13][13]

Esto es que, erigido en culturólogo, el señor ministro de gobernación,
determinaba cual canto o cual danza se convertía en símbolo de
barbarie, que él debía erradicar de la nación.

Un compositor blanco, tan respetable como Eduardo Sánchez de Fuentes,
entonces presidente de la Asociación de Compositores Cubanos y autor
de obras que son patrimonio de nuestra cultura musical, como la
canción "Corazón" o la habanera "Tú", había escrito hacia ese propio
año, un libro que titulaba El folklore en la música de Cuba, donde
proponía eliminar del patrimonio cultural cubano, aquellas
manifestaciones musicales donde se hacían presentes las huellas de
África.[14][14] Entre los años 23 y 24 del pasado siglo, Sánchez de
Fuentes organiza unos conciertos que deben ilustrar las tesis del libro.

Frente a esta perspectiva, ha seguido trabajando quien es acaso el
mayor culturólogo de la historia cubana: me refiero a Fernando Ortiz.
Desde la aparición de su libro Los negros esclavos, en 1916, Ortiz ha
franqueado unas puertas ante las cuales se había detenido.

Desde entonces, casi aturde la celeridad con que este hombre indaga en
el universo apenas estudiado de las culturas negras en Cuba.

Ortiz edita en 1921 Los cabildos afrocubanos, en 1924 el Glosario de
afronegrismos y, al año siguiente, La fiesta afrocubana del "Día de
Reyes".

En 1923, con el apoyo del hispanista José María Chacón y Calvo, Ortiz
funda la Sociedad del Folklore Cubano.

En el acta fundacional de la Sociedad - casi seguramente redactada por
Chacón - al enumerar los objetos de estudio de la institución, se
menciona en un prudente último puesto,

el estudio descriptivo, encaminado a un fin
de verdadera terapéutica social, de ciertas
prácticas morbosas, como los actos de brujería
y ñañiguismo, en que, en forma tan expresiva,
se manifiesta la baja vida popular.

El acercamiento es muy cauteloso, pero téngase en cuenta que, apenas
un año antes, manifestaciones más aceptadas que estas que el acta
pretende preservar y estudiar, han sido prohibidas por la policía
cubana.

En 1925, partiendo la que Marinello llamó "la década crítica", un
notable integrante de la que es una nueva generación intelectual

cubana, el joven Alejo Carpentier, publica un artículo en El País,
titulado "La música cubana", en el que exalta justamente los géneros
musicales cubanos denostados por Sánchez de Fuentes. Unos meses
después, en noviembre de ese mismo año, el Teatro

Nacional será escenario de un escándalo cultural: el estreno de la
Obertura sobre ritmos cubanos, del joven músico mulato Amadeo Roldán,
que ponía en el pentagrama las ideas del artículo de Carpentier.

Lo que vendría después es historia mucho más contemporánea. Me
quedaría - para concluir esta charla que se va haciendo larga --,
señalar los que me parecen los logros y los errores del PIC que, pese
a la voluntad de los mismos que produjeron la atroz masacre e
intentaron sepultarlo en el olvido, han emergido de la oscuridad para
hacerse visibles ante todos los cubanos.

El Partido Independiente, además de ser vanguardia en la lucha contra
el racismo y la discriminación racial en Cuba, tuvo el más progresista
de todos los programas políticos desarrollados hasta esa fecha.
Nutrido esencialmente por trabajadores, el PIC luchó por el
establecimiento de la jornada laboral de 8 horas, que no se
conseguiría sino veinte años después; propuso igualmente un amplio
espectro de programas sociales para ayudar a los sectores más humildes
del país y a la mujer cubana, No fue un partido de ideología racista
sino uno que quiso la plena integración de los cubanos.

Los líderes del PIC, persiguiendo los más nobles propósitos,
cometieron importantes errores, en medio del entorno enemigo con que
los rodeó la política de la época.

Confiaron excesivamente en el general José Miguel Gómez, a quien
habían apoyado en 1906 y a quien contribuyeron a investir como
presidente en 1908; el general Gómez era más democrático que los
líderes conservadores, pero no hasta el punto de tratar a los negros
como iguales. No vieron el doble juego del presidente y tras la
ilegalización del PIC - que sin dudas Gómez impulsó -, pensaron que el
gobierno negociaría tras la "protesta armada" del 20 de mayo de 1912.

Ese tipo de negociación se había hecho antes, pero entre políticos
blancos, y como la hicieron negros que además no tenían suficientes
armas ni pertrechos, Gómez la trató como un auténtico alzamiento, y
les echó encima toda la fuerza pública, con el apoyo conservador,
mientras la prensa hegemónica satanizaba a los Independientes.

En un país cuya soberanía estaba subordinada a los Estados Unidos por
la vigencia de la Enmienda Platt, los Independientes confiaron en que
las autoridades norteamericanas harían algo para impedir la bárbara
masacre que impulsaban liberales y conservadores. También fue en vano:
si Gómez había decidido "escarmentar" de esa manera a los negros
cubanos, no era Taft quien iba a impedirlo.

Quisiera terminar diciendo que me parece inadmisible comparar a los
Independientes de Color con los integrantes de una actual disidencia
negra cubana, que no busca, como aquellos, el mejoramiento de la vida
de los negros y mulatos cubanos, en medio de una república cuajada de
prejuicios, sino que se subordina a los Estados Unidos para conseguir
el fin de la obra de la Revolución Cubana, el período de nuestra
historia que más ha hecho por la integración racial y la justicia.

Creo que los Independientes de Color merecen respeto y honor en el
centenario de aquella masacre. Desde otras circunstancias, siempre es
fácil enjuiciar a los demás. Esos hombres podrían hablarnos hoy con
los versos de Bertolt Brecht:

Vosotros,
que surgiréis de la corriente
en que nosotros perecimos,
cuando habléis de nuestras flaquezas
considerad también el tiempo oscuro
del que habéis escapado.

Muchas gracias

 

Politizar el tema racial
por Esteban Moralestop


QUERAMOSLO O NO, EL TEMA RACIAL SE VA POLITIZANDO.TIENE HISTORIA,
IMPORTANCIA Y CONTEXTO PARA QUE ASI SEA.APRECIAR CLARAMENTE LOS
RITMOS DE SU POLITIZACION ES FUNDAMENTAL, PARA SOLUCIONARLO Y QUE NO
DEVENGA EN PELIGRO PARA LA CONSOLIDACION DEL PROYECTO SOCIAL DE
LA REVOLUCION. YA AFECTADO POR UN CONJUNTO DE DIFICULTADES.

ES POSIBLE QUE ALGUIEN IMAGINE QUE POLITIZAR EL TEMA RACIAL ES
VOLUNTARISTAMENTE HACER QUE EL GOBIERNO Y LA ESTRUCTURA POLITICA EN
GENERAL PRESTE ATENCION, A PARTIR DE UNA EXIGENCIA.

EN REALIDAD LO QUE CONVIERTE AL TEMA RACIAL EN UNA CUESTION POLITICA Y
LE DA FUERZA PARA APARECER COMO TAL NO SALE DE LA NADA.SINO DE LAS
CONDICIONES BAJO LAS CUALES SE DESARROLLA.

SIN EMBRAGO, YA HAY QUIENES VOLUNTARISTAMENTE HAN CONVERTIDO LA
CUESTION RACIAL EN UN PROBLEMA POLITICO, AL CONSIDERAR QUE EL
RACISMO EXISTENTE HOY EN CUBA, ES RESPONSABILIDAD DEL
GOBIERNO,PRODUCTO DE UNA ACTITUD RACISTA POR PARTE DE ESTE. A
QUIEN CONSIDERAN RESPONSABLE DEL ESTADO DEL PROBLEMA Y DE SU AUN NO
SOLUCION. VARIANTE QUE HA DEVENIDO EN UN GRUPO DISIDENTE MÁS,
FINANCIADO, APOYADO Y ACOPLADO, A LA POLITICA NORTEAMERICANA DEL
"CAMBIO DE REGIMEN ".[1]

PERO POLITIZAR EL TEMA RACIAL NO TIENE PORQUE DEVENIR EN ACTITUD
DISIDENTE.SINO EN RECONOCIMIENTO EXPLICITO DE QUE SE TRATA DE UN
PROBLEMA SOCIAL, QUE HA ADQUIRIDO ESE CARÁCTER Y DEBE SER RESUELTO
EN ESE CONTEXTO DE RELACIONES.ES DECIR, QUE AUNQUE SE PRESENTA COMO
UNA CUESTION DE PODER, ELLO NO SIGNIFICA EL CUESTIONAMIENTO DEL PODER.

EL CENTRO NEURALGICO DE LA POLITICA ES EL PODER.POR TANTO POLITIZAR EL
TEMA RACIAL, ES PONER EL PODER EN EL CENTRO DE NUESTROS
OBJETIVOS.AUNQUE NO NECESARIAMENTE CUESTIONANDO LA ESTRCUTURA DE PODER
EXISTENTE.

EN REALIDAD, EN CUBA, LOS NEGROS Y MESTIZOS NUNCA DISFRUTARON DEL
PODER COMO GRUPO SOCIAL.TAL VEZ EN SU INDIVIDUALIDAD ALGUNOS MESTIZOS
Y MUCHO MENOS NEGROS, TUVIERON ACCESO AL PODER.PERO EL PODER SIEMPRE
FUE UNA CUESTION DE LOS LLAMADOS BLANCOS. DESDE QUE COLONIZARON LA ISLA.

LOS BLANCOS TUVIERON SIEMPRE EL PODER, PORQUE AUNQUE LA POBREZA Y LA
FALTA DE PODER TAMBIEN FUERON MASIVAMENTE BLANCA, LA RIQUEZA Y LA
OSTENTACION DEL PODER NUNCA FUE NEGRA Y SOLO EN MUY CONTADAS
OCASIONES MESTIZA.

LA COLONIZACION SE ENCARGO DE GENERAR UNA ESTRUCTURA ECONOMICA,
SOCIAL Y POLITICA, QUE TAMBIEN FUE RACIAL. DONDE LOS BLANCOS
PORVENIENTES DE LA METROPOLI ESPAÑOLA, HEGEMONIZABAN, LA ECONOMIA, EL
COMERCIO, LA VIDA MILITAR, LA ESTRUCTURA POLITICA, RELIGIOSA Y LA
JERARQUIA SOCIAL.SOLO PARECE HABER ESCAPADO UN POCO A ESE FERREO
CONTROL COLONIAL, EL FENOMENO DE LA FORMACION DE UNA CULTURA MESTIZA.
QUE NO FUE POSIBLE EVITAR SU EMERGENCIA.LA COLONIZACION ESPAÑOLA FUE
MAS PERMISIVA QUE LA COLONIZACION INGLESA EN ESTE CAMPO.POR LO QUE
NEGROS, BLANCOS E INDIOS, SE MESCLARON MAS EN CUBA QUE EN NINGUN
OTRO LUGAR DE ESTE HEMISFERIO.

A UNA CUSPIDE BLANCA METROPOLITANA, LE SEGUIA UNA CLASE SUBALTERNA
CRIOLLA, CON UNA BASE ESCLAVISTA Y UNA MASA DE POBRES, DONDE
TAMBIEN LOS BLANCOS FIGURABAN MASIVAMENTE, AUNQUE EN GENERAL, AL
FINAL, ERAN LOS NEGROS Y MESTIZOS EN ESE ORDEN, LOS QUE OCUPABAN
LOS ESTRATOS MAS BAJO DE LA PIRAMIDE SOCIAL.

ESA ESCALERA SE REPITIO HISTORICAMENTE, CONSOLIDANDOSE EN LA
REPUBLICA. DONDE SE APRECIABA CLARAMENTE, QUE LA RIQUEZA ESTABA
SUMAMENTE MONOPOLIZADA: CASI SOLO BLANCOS OSTENTABAN LA RIQUEZA, UN
EXIGUO GRUPO DE MESTIZOS LA ALCANZABA Y UNA GRAN MASA DE NEGROS,
MESTIZOS Y BLANCOS, FORMABAN LA AMPLIA BASE EXPLOTADA.SIENDO ESTE UN
FENOMENO QUE MATIZO FUERTEMENTE LAS CAUSAS DEL PROCESO
REVOLUCIONARIO QUE TRIUNFO EN 1959.LA EXTREMA DESIGUALDAD EN EL
ACCESO A LA RIQUEZA DESEMPEÑO UN PAPEL FUNDAMENTAL EN LAS
CONDICIONES REVOLUCIONARIAS QUE SE FORMARON EN LA CUBA DURANTE LOS
AÑOS CINCUENTA DEL SIGLO XX.

ENTONCES ESTA CLARO QUE LA POLITIZACION DEL TEMA LLEVA IMPLICITO LA
SUPERACION DE UN CONJUNTO DE RETOS, SIN CUYA SOLUCION NO ES POSIBLE
QUE LOS NEGROS Y MESTIZOS PUEDAN EMPODERARSE, ALCANZANDO LOS NIVELES
QUE LE PERMITAN PARTICIPAR EN LA DISTRIBUCION DEL PODER COMO LO
NECESITAN.

EXISTE UN CONJUNTO DE FENOMENOS QUE EN CUBA HOY OBSTACULIZAN ESE
PROCESO DE EMPODERAMIENTO DE LOS SECTORES NEGROS Y MESTIZOS.ENTRE
ELLOS:

1- EL PODER NO SE MIDE SIMPLEMENTE POR NUESTRA PRESENCIA
ESTADISTICA EN LAS INSTITUCIONES DEL ESTADO Y DEL GOBIERNO. SINO MAS
BIEN, POR EL LUGAR QUE OCUPEMOS DENTRO DEL CONJUNTO DE LAS
RELACIONES SOCIALES.

2- PARA LOGRARLO, ANTE TODO, DEBEMOS DE SER VISIBLES DENTRO DE LA
SOCIEDAD.LO CUAL PLANTEA COMO UNA CUESTION VITAL SER RECONOCIDOS EN
NUESTROS CENSOS, CON TODAS NUESTRAS CARACTERISTICAS
POBLACIONALES.PUES NO SE TRATA SIMPLEMENTE DEL ESPACIO QUE OCUPAMOS EN
LO MACRO, SINO EN EL CONTEXTO GENERAL Y ESPECIFICO-CONCRETO DE LA
SOCIEDAD. TANTO EN LO ECONOMICO, COMO EN LO POLITICO, SOCIAL Y CULTURAL.

3- ELLO PLANTEA DIFERENTES PROBLEMAS QUE NO TOCAN SOLO A LAS
RELACIONES ECONOMICAS Y A LA DISTRIBUCION DE LA RIQUEZA, SINO MAS QUE
ELLO, A SER VISIBILIZADOS DENTRO DEL CONJUNTO DE LAS VARIABLES
SOCIOECONOMICAS, SOCIALES, POLITICAS Y CULTURALES, QUE EXPRESAN
NUESTRA PRESENCIA DENTRO DEL ENTRAMADO SOCIAL.

4- POR LO CUAL, NO BASTA CON QUE ME DIGAN QUE LOS NEGROS Y
MESTIZOS REPRESENTAN UN DETERMINADO PORCIENTO DENTRO DE LA
SOCIEDAD.SINO QUE ESOS PORCIENTOS DEBEN SER CRUZADOS CON OTRAS
VARIABLES ECONOMICAS, SOCIODEMOGRAFICAS, SOCIALES Y CULTURALES, QUE
PERMITAN DE VERDAD CARACTERIZAR LA SITUACION DE ESOS GRUPOS RACIALES
DENTRO DE LA SOCIEDAD.

5- PARA DEJAR LIQUIDADO ESTE PROBLEMA DE MANERA MUY SIMPLE Y RAPIDA.
ESTO QUIERE DECIR, QUE NO BASTA CON QUE ME DIGAN QUE EN EL PAIS HAY UN
5% DE DESEMPLEO.HACE FALTA SABER CUANTOS DE ESE 5% EN EL PAIS, SON
BLANCOS, NEGROS Y MESTIZOS, DICIENDOME TAMBIEN, DONDE ESTAN POR
PROVINCIAS, MUNICIPIOS Y SECTORES LABORALES.ES DECIR LOCALIZARLOS
COMO PERSONAS FISICAS Y CONCRETAS.

SINO COLOREAMOS NUESTRAS VARIABLES SOCIOECONOMICAS Y
SOCIODEMOGRAFICAS, ¿DE QUE PAIS ESTARIAMOS HABLANDO? POR SUPUESTO QUE
DE NINGUNO.

¿DE QUE MODO SOLUCIONAR ENTONCES LA NEFASTA HERENCIA HISTORICA DE
TRATA, ESCLAVITUD Y RACISMO, QUE SUBYACE EN NUESTRA REALIDAD ACTUAL.Y
QUE NO TIENE OTRA BASE QUE LOS DIFERENTES PUNTOS DE PARTIDA
HISTORICOS DE LOS GRUPOS QUE CARACTERIZAN HOY NUESTRA ESTRUCTURA
RACIAL?

COMO UN FACTOR FUNDAMENTAL DE NUESTRO EMPODERAMIENTO POLITICO, DE QUE
MODO LOGRAR ENTONCES EL DESPLIEGUE DE UNA POLITICA SOCIAL QUE DE
VERDAD TOME EN CONSIDERACION LAS DIFERENCIAS HISTORICAS ENTRE
POBLACION BLANCA, NEGRA Y MESTIZA.SABIENDO QUE EL COLOR DE LA PIEL
SIEMPRE HA SIDO ENTRE NOSOTROS UNA VARIABLE DE DIFERENCIACION SOCIAL.

UNA VEZ QUE HEMOS LOGRADO QUE NEGROS Y MESTIZOS SEAN VISIBLES,
CONDICION INDISPENSABLE PARA QUE SEAN TOMADOS EN CUENTA, DEBEMOS
LUCHAR POR RECLAMAR NUESTRO LUGAR EN LA ECONOMIA, LA EDUCACION Y LA
CULTURA.[2]

NUESTRO LUGAR EN LA ECONOMIA HOY ESTA LASTRADO POR LA POCA PRESENCIA
DE NEGROS Y MESTIZOS EN LA ECONOMIA EMERGENTE Y NUESTRA ALTA
DEPENDENCIA DE LA ECONOMIA ESTATAL, CON UNA FUERTE SOBREDIMENSION
DE NEGROS Y MESTIZOS DENTRO DE LA MASA OBRERA.[3]

NUESTRO LUGAR EN LA EDUCACION ESTA LASTRADO POR LA AUSENCIA DE
TRATAMIENTO DEL COLOR EN LA EDUCACION.POR LA INSUFICIENTE PRESENCIA
DEL TEMA RACIAL EN NUESTROS CURRICULOS UNIVERSITARIOS , SU AUSENCIA EN
LOS PROGRAMAS DE ESTUDIO Y SU POCA PRESENCIA EN NUESTROS PLANES DE
INVESTIGACION CIENTIFICA.

POR UNA CULTURA NACIONAL CON UN ALTO NIVEL DE INTEGRACION, PERO AUN
LASTRADA POR EL DESEQUILIBRIO DE LA PRESENCIA DEL COMPONENTE
HEGEMONICO HISPANO, EN COMPARACION CON EL COMPONENTE AFRICANO.A PESAR
DE QUE SI EN ALGO SE HA AVANZADO EN ESTOS MAS DE 50 AÑOS, HA SIDO
PRECISAMENTE EN EL RESCATE DE LA PRESENCIA AFRICANA EN NUESTRA
CULTURA.

ESOS LASTRES TRAEN COMO RESULTADO QUE LA INSUFICIENTE PRESENCIA DE L
LA TEMATICA RACIAL EN NUESTRA CIENCIA, SU NO PRESENCIA EN LA
EDUCACION Y SU CASI AUSENCIA EN LOS MEDIOS MASIVOS, TRAIGAN COMO
RESULTADO DE QUE EL SISTEMA QUE REGULA LA PRESENCIA DE UN TEMA DE
NUESTRA REALIDAD, COMO LA CUESTION RACIAL, NO PRESENTE LA CIRCULACION
LOGICA DE SU RECONOMCIMIENTO, ESTUDIO Y REFLEJO EN LOS MEDIOS. POR LO
QUE LA SOLUCION DEL PROBLEMA A NIVEL SOCIAL, CHOCA CON OBSTACULOS A
VECES INSALVABLES PARA QUE LA SOCIEDAD GANE LA CONCIENCIA NECESARIA
PARA SU SOLUCION.

ESE ES EL MECANISMO QUE PERMITE QUE LA PROBLEMÁTICA RACIAL DEVENGA
EN UNA CUESTION POLITICA. PORQUE NOS HACE VISIBLES PARA LA ECONOMIA,
LA CIENCIA, LA EDUCACION, Y LOS MEDIOS MASIVOS .POR LO CUAL,
POLITIZAR LA CUESTION RACIAL, ES PREPARAR LAS CONDICIONES PARA SU
VISIBILIZACION, ESTADISTICA INTEGRAL, SU TRATAMIENTO A NIVEL
CIENTIFICO, SU LUGAR EN LA EDUCACION Y SU PRESENCIA EN LO QUE LA
GENTE VE,ESCUCHA Y LEE TODOS LOS DIAS. DE LO CONTARIO, ES COMO SI EL
PROBLEMA NO EXISTIERA.

UN ULTIMO FACTOR FUNDAMENTAL ES LA NECESIDAD DE TRABAJAR PARA
FORTALECER LA CONCIENCIA RACIAL, PORQUE SIN CONCIENCIA RACIAL NO ES
POSIBLE LUCHAR CONTRA EL RACISMO. NI DESTRUIR LOS MECANISMOS QUE LO
RETROALIMENTAN CONTINUAMENTE, NO COMO UN SIMPLE LASTRE, SINO COMO
ALGO QUE NUESTRA SOCIEDAD EN SU IMPERFECCION ES AUN CAPAZ DE
REPRODUCIR.

LAMENTABLEMENTE TODA NUESTRA HISTORIA, FUNDAMENTALMENTE COLONIAL Y
REPUBLICANA, AUNQUE TAMBIEN ACTUAL, HA CONSPIRADO MUCHO PARA QUE
NEGROS Y MESTIZOS NO TENGAN CONCIENCIA RACIAL. LO CUAL SE EXPRESA
CLARAMENTE EN UN CONJUNTO DE FENOMENOS QUE NOS ATACAN A DIARIO: NO
ASUMIRSE RACIALMENTE, LA CARENCIA DE AUTOESTIMA, EL BLANQUEMIENTO,
Y OTROS QUE SE HARIA MUY EXTENSO RELATAR AQUÍ.

Curso de Postgrado
LA RACIALIDAD EN LA CUBA ACTUAL.top

Profesores: Dr. Antonio J. Martínez Fuentes (Universidad de La Habana),

Dr. Esteban Morales Domínguez (UNEAC). Dr. Jesús Guanche (Fundación
Fernando Ortiz),

Profesores Invitados: Dra. Beatriz Marcheco Teruel (Centro Nacional de
Genética Medica), Dr. Sergio Valdés Bernal (Academia Cubana de la
Lengua), Dra. María del Carmen Barcia (Universidad de La Habana),
otros profesores pendientes de confirmación.

PROGRAMA.

Tema I. ¿Quiénes somos?, ¿de dónde venimos?, ¿hacia dónde vamos?

1.. El origen y evolución de la especie humana. Síntesis
2.. El origen de las llamadas razas humanas. Valor adaptativo de
las variaciones humanas.
3.. El poblamiento prehispánico de Cuba. La falacia de la
desaparición del indígena en Cuba.
4.. Otras componentes bio-culturales en el poblamiento de Cuba a
partir del siglo XVI.
5.. Algunas características antropológicas de la población cubana actual.
6.. El status del concepto de raza en la Antropología
contemporánea. Consideraciones desde la Antropología biocultural y la
Genética molecular. El futuro.
7.. El fundamento del pensamiento de la exclusión. Pensar en diversidad


Tema II. La Antropología en Cuba en el siglo XIX

1.. La Real Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de La Habana.
2.. La Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba.
3.. La cuestión racial en la Sociedad Antropológica de la Isla de Cuba
4.. La Eugenesia y las cuestiones raciales.


Tema III. Razas y Clases en la Cuba Colonial.

1.. La conquista española y la trata negrera. Base productiva
colonial, esclavitud y estructuración social. Emergencia de la
discriminación según el color de la piel. El origen de los grupos
raciales. Mitos y realidades de la Criollización. El "Ajiaco", ¿esta
terminado?
2.. Peculiaridades de la esclavitud en Cuba. Esclavitud, color y clase.
3.. Estereotipos-prejuicios-discriminación- racismo. Bases
objetivas y subjetivas.
4.. El comercio ilegal y el crimen de la trata negrera.
5.. La Política de Blanqueamiento y el Blanqueamiento como política.
6.. Esclavitud-abolición. Sus límites.
7.. Esclavitud- anexionismo. Una burguesía nacional mirando al Norte.
8.. Esclavitud- independentismo. Raza -Proyecto Nacional. La fragua
de una nación.


Tema IV. Intervención Norteamericana, la Republica posible y el Racismo.

1. La influencia de la intervención norteamericana en la
problemática racial cubana. El siglo alargado y reforzado del racismo.

2. Racismo y discriminación republicana."Todos somos iguales".
Integración racial y demagogia republicana.

3. Racismo y capitalismo cubano. Clases y Razas. Riqueza y pobreza.
Los lastres de la marginalidad social del capitalismo y el racismo. La
contraideologia del racismo.


Tema IV. Variables de la Contemporaneidad Revolucionaria Y
Racialidad Actual.

1- La herencia del racismo y su enfrentamiento (1959 - 1960). La
posposición. Olvido e" ignorancia". Se diluye la conciencia racial.

2- La supuesta solución del problema racial y la zona de silencio
(1962 - 1989). El consenso y la unidad ante la problemática de los
temas ausentes. Unidad real y unidad supuesta.

3- La ausencia de la variable raza dentro de la política social de
la Revolución Cubana. Radicalidad y pobreza. Igualdad, equidad y
política social. El debate de los paradigmas y lo paradigmático sin
debate.

4- Los puntos de partida de los grupos raciales heredados.
Desigualdad y política social. Grupos raciales en la Cuba actual.
Integración racial y hegemonismo racial."Sociedad hegemónicamente
blanca".

5- Racialidad cubana- idealismo revolucionario (1989-2004).
Neocolonialismo y conciencia racial. Identidad nacional, identidad
cultural e identidad racial. Disfunciones de un proyecto social.
Identidad social e identidad individual.

6- Rectificación en silencio. El debate limitado y Las
insuficiencias del discurso racial. Las tendencias actuales de la
política social en Cuba. ¿Acción Afirmativa?

7- ¿Es necesario hoy en Cuba un debate sobre el tema racial?
¿Entre quienes? Ganancias y retos de un debate racial en la sociedad
civil cubana actual. Un Programa para las soluciones



Lugar: Anfiteatro "Nancy Uranga"
Facultad de Biología, Universidad de La Habana
Calle 25 No. 455, entre J e I. El Vedado

Sesiones de encuentros del curso: jueves de cada semana a partir del
próximo 11 de octubre, de a 9-12.

Procedimiento para la matricula

Los interesados deben presentar una carta de autorización del centro
de trabajo que debe ser dirigida a:

Dra. Fabiola Pazos
Vicedecana de Postgrado
Facultad de Biología. Universidad de La Habana.

La matricula se efectuará cada miércoles en la sesión de la mañana en
la Secretaría de la facultad.

PROGRAMA DE ACTIVIDADES DEL ESPACIO DE REFLEXIÓN Y DEBATE "A LA SOMBRA DE LA CEIBA" PARA EL PERÍODO SEPTIEMBRE-DICIEMBRE DE 2012 EN LA CASA COMUNITARIA DE LA CEIBA:top

a.. Septiembre (domingo 23, a las 3pm) Conferencia "La
politización de la cuestión racial cubana a cargo de Dr- Esteban
Morales. Coordinador; Roberto Zurbano.

a.. Octubre (domingo 21, a las 3 pm) Panel sobre "Los Instrumentos
legales existentes para enfrentar las aciones de discriminación racial
en Cuba". Coordinadora: Norma Guillard.

a.. Noviembre (domingo 25, a las 3 pm) Panel sobre "La Cuestión
racial en el libro Cien horas con Fidel". Coordinador: Tato Quiñones.

a.. Diciembre (domingo 23), a las 3 pm) Panel "A cinco años de la
Carta con Propuesta de la Cofradía de la Negritud". Coordinador:
Norberto Mesa, Cofradía de la Negritud

[1] Razones por las cuales el denominado CRI, toma el tema racial
como sombrilla de su actividad disidente , convirtiéndolo en una
plataforma política desde la cual cumple sus objetivos de
participación en la Política de "Cambio de Régimen", que lleva
adelante la administración de Obama contra Cuba.

[2] No quiere decir que el hecho de que no sean coloreados significa
que no son considerados. Pero son considerados erróneamente, sin tomar
en consideración las diferencias que la variable del color introduce.

[3] Se sabe que la clase obrera cubana tiene una composición racial
fuertemente negra y mestiza.

 

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