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Cofradía de la Negritud - CONEG
Desde la Ceiba
lunes 5 de marzo de 2012

Sumario:

- Nuevos mensajes de apoyo al pintor Agustín Bejerano
- Sobre la propuesta de demolición del monumento a José Miguel Gómez en la Avenida de los Presidentes
     comentarios de: grupo de rap "Obsesión"; Alden Knight; Alberto N. Jones; Mario Coyula; Desiderio Navarro 
     y Tomás Fernández Robaina.
- Diálogo comunitario sobre el presente y el futuro de Cuba a propósito del Reggaetón.
- La Feria de 52 es del Pueblo por Roberto Fernanández Garcia
- Sentidos y sin sentidos de la Esfera Pública Cubana por Leonardo Padura
- Milo ya fue rescatado por Elsie Carbó
- Fundada delegación juvenil de Cuba Independiente y Democrática en Palma Soriano por Katia Sonia Martín Véliz


Nuevos Mensjes
de Apoyo al Pintor Agustín Bejeranotop

Imploraremos con amor por su absolución y restauración moral

Escrito por Msc.  Reinaldo Echemendía Estrada. Director del Ballet Folklórico de Camagüey, músico, coreógrafo, profesor, y folklorista.
Solo le ruego a Dios todo poderoso, y a la Virgen de la Caridad del Cobre, que ilumine a todos los que tienen que impartir y administrar la justicia en este caso, para que la verdad se haga luz y nuestro hermano pueda disfrutar de lo más preciado en la vida del hombre, la libertad, más cuando una ignominiosa patraña ha tratado de oscurecer la vida de un gran hombre y artista. Todos los cubanos y los camagüeyanos que predican la vergüenzaque Agramonte nos legó, imploraremos con amor por su absolución y restauración moral.
 
 ----- Original Message -----
 From: <alexey.rivero@infomed.sld.cu >
 To: "bejarano" <bejarano@cubarte.cult.cu >
 Sent: Friday, February 24, 2012 2:30 PM
 Subject: Nuestra Solidaridad al pintor AGUSTIN BEJARANO por la falsa
 einjusta acusación

 Hola, Aziyadé y familiares de Agustín Bejarano
 Nos sentimos muy mal por toda la injusticia que se ha cometido con la
 falsa acusación al Artista de la Plástica Agustín Bejarano en Miami y
 la falta de valores humanos que todavía transitan en este mundo.
 Lamentamos que hechos como estos pasen en vano y quieran destruir a
 una persona de tan altos valores, por estos motivos le transmitimos
 nuestra solidaridad para que de alguna forma cuente para su inmediata
 liberación.
 Esperamos la pronta recuperación de AZIYADE.
 Cuenten con nuestro apoyo emocional, solidario e incondicional.

 Un abrazo.

 Dr. Alexey Rivero Rosado y Dra. Ariadna Gonzalez García.


Sobre la propuesta de demolición del monumento a José Miguel Gómez en la Avenida de los Presidentes  (vease Desde la Ceiba, 27 de febrero, 2012)top

Obsesión

Respetamos las opiniones de Tato Quiñones y Abelardo Mena.

Más que imponer nuestro pensar, quisiéramos dejar claro que nuestra
posición no es un canto enardecido de "Adelante cubanos, que Cuba
premiará nuestro heroísmo".  El hecho de tener otra perspectiva no nos
hace "muchachos"  ni estamos atrincherados en la rebeldía propia del
rap que muchas veces, reconocemos, con el ánimo de ser profundos, peca
por abrigar la superficialidad.

Más que Obsesión, somos jóvenes cubanos  que se han hecho de
un criterio, de un fundamento,  gracias no solo a la búsqueda en la
biblioteca subterránea sino también por compartir, intercambiar,
debatir con intelectuales como Tomás Fernández Robaina (mi maestro),
Rogelio Martínez Furé, Tato Quiñones y muchos más.

Para empezar, nos parece un error monumental (a propósito de) y casi
que nos ofende la comparación del destrozo del magnífico diseño años
50 del Boulevard de San Rafael con nuestra petición de demolición de
la estatua (no del mausoleo) de  José Miguel Gómez, petición que no se
reduce o digamos no se detiene en el  acto  de demoler, si no que
propone  además erigir en su lugar una estatua a Mariana Grajales,
quien no fue presidenta pero nos representa (rima y es verdad) en toda
la dimensión de la palabra: mujer, cubana, negra, madre de... y
muchos bellos etcéteras que dignifican nuestra condición de cubanos y
cubanas.

No es el caso de José Miguel con todo y la "lógica cultural"
implícita. Por favor, en nuestro país hay muchos ejemplos ilógicos de
lógica cultural.

No vamos a respetar un patrimonio  con el cual no nos veamos
representados. No creemos, con todo respeto, que esto implique caer en
una trampa añeja de infantilismo de izquierda.

Perdónennos, pero nos parece muy conservador y una "cordura" poco
eficaz solo la  re dedicación: "Al general Quintín Banderas y a los
mambises negros, blancos,  mulatos y chinos que lucharon unidos por
la libertad y la independencia de Cuba" y dejar la estatua. Por qué no
al revés? Porque no una estatua o monumento que represente a nuestros mambises
en la que incluso, está incluido el propio José Miguel? (y así no quedan
desdorados sus méritos de guerrero por la libertad de Cuba)

Desde nuestro punto de vista la permanencia de esta estatua es una
total falta de respeto a Eloy Alfaro, a Salvador Allende, a Benito
Juárez ... gente cuyo denominador común fue el decoro en todo momento,
la limpieza, la vergüenza.

Por otra parte,  independientemente  de que  aplaudimos la idea de que
en cada municipio se construya un monumento dedicado a los/as
patriotas y personalidades afrodescendientes, recordemos que este es
un monumento que como bien dijera nuestro hermano de lucha Tato, ocupa
el lugar más prominente en la cabecera de la Avenida de los
Presidentes,  la calle G, una arteria muy importante de la ciudad
donde se reúnen muchísimos jóvenes de diferentes orígenes, formaciones
culturales, estratos sociales, en fin. ¿Tenemos que decir el resto?
Sabemos precisamente por ser parte de esos jóvenes que frecuentan el
lugar, que una tarja no es suficiente educativamente hablando, más
allá de la ubicación, el tamaño y  el texto que tenga. No es
suficiente. Nos alegra muchísimo de que nuestro tema Calle G haya suscitado esta
polémica lo cual cumple nuestra intención de denunciar, primero y luego, debatir 
sobre este asunto. Si para eso sirvió nuestra canción, pues ya una parte está hecha.
Dicen que no hay una sola verdad, pero nosotros tenemos la nuestra y
es la que echamos pa' alante.

Agradecemos muy sinceramente que exista un espacio para el debate y
reiteramos nuestro respeto hacia la opinión de Tato Quiñones y Abelardo Mena.

Gracias.
Obsesión.

 

Alden Knighttop

Tato, hermano, Con Permiso:

Levanto la mano con quienes piensan que los monumentos, aunque errados, deben quedar ahí, como muestra del error.
Quintín no cabe en la Avenida de los PRESIDENTES, ni en la de los ALCALDES…
Eso si, quedará bien situado en la existente Avenida INDEPENDENCIA.
Con diseño original, de quienes saben quererlo.
 
Alden Knight

 

Alberto N Jonestop

Estimado Tato Quiñones,

En oportunidades anteriores, he escuchado a otros, sobradamente justificado sugerir, que el fastuoso monumento erigido al presidente José Miguel Gómez en la Calle G en el Vedado, debiera ser demolido. Quisiera pensar, que tal expresión trata de exudar nuestra ira, angustia y el profundo dolor que  tamaña afrenta constituye para la memoria de las victimas, sus familiares y la nación.

A pesar de ello, pienso que dirigir esta noble lucha en esa dirección, nos igualaría vergonzosamente con la inmoralidad de los que festejaron el crimen y después le construyeron un altar al victimario. Sugiero, este monumento permanezca en su lugar y sirva de mudo testigo acusador a la peor etapa de nuestra historia reciente.

Quinientos años de lucha, dolor y supervivencia, nos ha provisto de una estrategia más acorde con las circunstancias y los objetivos que llevaron a los miembros del Partido Independiente de Color a inmolarse por su pueblo.  Rectificar esa barbarie y sanear la conciencia nacional, requerirá mas que un poco de hormigón, mármol, bronce y el intelecto de un artista que sienta el dolor patrio por esta página luctuosa de nuestra historia, ha de ser nuestra creatividad cicatrizadora que borre, erradique y entierre esta página dolorosa, cruel y humillante de nuestra nación.

Casi 100 años después, la franja que abarca a Yateras, Guantánamo, Songo-La Maya, San Luis, Micara, Santiago de Cuba, sigue siendo la región de menor desarrollo socio-económico, técnico, científico, cultural e histórico de nuestro país, perpetuando las bases que fundamentaron la lucha de aquellos que lo dieron todo en busca de una patria mejor.

Insertar estas ideas en los nuevos planes y concepciones de desarrollo de nuestro país, promoviendo la participación de miles de hombres de todos los rincones del mundo amantes de la paz, la concordia y el bienestar, en un esfuerzo mancomunado por convertir a esta zona, en la región de mayor desarrollo científico-técnico-económico del país, seria el único  homenaje digno e imperecedero a la memoria de las victimas de todas las injusticias cometidas en  nuestro país y mas allá, que nos servirá a la vez, de perenne recordatorio para que jamás ocurra un hecho similar en la patria de Martí y Maceo.

Alberto N Jones
Estados Unidos


La Historia no se puede cambiar 
por Mario Coyulatop

La historia no se puede cambiar, y mucho menos demoler; pero sí
interpretar. Para eso están los ensayos y libros, los debates y polémicas.
Si empiezan a bajar del pedestal a próceres dudosos, ¿donde detenerse?
Esos mismos monumentos, incluso los inmerecidos, son parte de una
historia.

Hay que explicarlos. Nuestra historia y la del mundo están llenas de
personajes que tuvieron una ejecutoria hermosa por un tiempo y después la
ensuciaron con abusos y hasta crímenes.

La terrible represión sobre los Independientes de Color, incluyendo la
ejecución, más bien linchamiento, de Quintín Bandera, merece un monumento
aparte, de la misma manera en que se planea hacer un monumento a Aponte
en el lugar donde exhibieron su cabeza.

Esos monumentos deben tener alta calidad artística, cosa que lamentablemente no se ha podido alcanzar en la mayoría de los que se han hecho en Cuba en los últimos cuarenta años, o los recibidos en regalos escuálidos desde el extranjero que obligan a mostrarlos y cancelan sitios valiosos para otros potencialmente mejores.  Es triste que el monumento de José Miguel, igual que el de Alejandro Rodríguez, sean mucho mejores en su valor escultórico y arquitectónico que el de muchos héroes eternos burdamente homenajeados con muñecones banales y deformes.

Resumiendo: ¡no bajen a nadie, hagan nuevos monumentos mejores a los que se lo merecen!

 Mario Coyula


Desiderio Navarro top

¿Y no se podría, dejando la estatua en su lugar, colocar a su lado una  tarja 
--como las que tienen tantos monumentos, a veces más habladoras
 sobre los financiadores del monumento que sobre la personalidad recordada
 por el mismo-- en la que un sucinto texto aludiera también a los lados
 oscuros del homenajeado, con lo cual el monumento no sólo recordaría a
 éste, sino también a la sociedad o segmento de ella que fue capaz de
 homenajearlo acríticamente a pesar de (en ocultación de) esos lados?
 De ese modo, el monumento, a través de esa tensión entre estatua y tarja,
 podría ser productor-transmisor de saber histórico, o incitador de la
 búsqueda de conocimientos históricos, sin dejar de ser la misma obra
 escultórica de mayor o menor calidad artística.
 Abrazos a todos,

Desiderio Navarro 

 De acuerdo. La tarja aclaratoria es una buena idea. Podía usarse también
 en el monumento al Maine y en el de Estrada Palma.

Mario Coyula

 

Sobre excesos y rectificaciones: a propósito de la estatua del General José Miguel Gómez top
por Tomás Fernández Robaina

 Todo proceso social, político,  o religioso presenta un amplio catálogo de excesos motivados por los sentimientos, y los distintos  puntos de vista con los cuales sus hacedores abordan sus acciones, por lo general con el criterio que están haciendo lo correcto. Lo anterior se aprecia más cuando la mayoría de ellos son jóvenes sin una profunda y amplia formación educacional y cultural, aunque se manifiesta también en otros no  bisoños, en virtud de ideas concebidas de que en la lucha entre lo nuevo y lo viejo, todo lo viejo debe desaparecer, y no por arte de magia, sino basándose en elementos que definen políticas culturales e históricas.

La  ideología revolucionaria nos hizo ver nuestra historia muy diferente de la que se nos había  enseñado  antes de 1959.

De pronto supimos masivamente que Narciso López no era el héroe que aparecía en los textos y en algunos cuadernos para colorear, como un patriota, sino un agente, un mercenario, como se diría ahora, que pretendía la anexión de Cuba a los Estados Unidos,  que Tomás Estrada Palma, famoso por no haber robado ni un centavo del Tesoro Público, había sido un lacayo del imperialismo estadounidense, el máximo traidor a Martí por disolver el Partido Revolucionario Cubano, y además, un racista, como bien se evidencia inaugurada ya la república, al ofrecerle una plaza de barrendero al General Quintín Bandera, veterano de la Guerra de los Diez Años,  de la Guerra Chiquita, y de la de 1895.

La nueva historia de Cuba que comenzó a estudiarse, nos  enseñó que todos nuestros presidentes republicanos, fueron títeres de los embajadores yanquis, ladrones demagogos y defensores de los intereses capitalistas, nacionales y extranjeros;   por lo que, no eran merecedores del respeto ni ser recordados por las  generaciones que coexistían ya, y mucho menos por las nuevas que estaban surgiendo.

Y como consecuencia de esa valoración, se ordenó bajar todas sus erstatuas de  sus respectivos pedestales,  hacerlos desaparecer de la vista del pueblo.

La  llamada Avenida de los Presidentes de La Habana  fue despoblada de las figuras que le daban nombre. El impactante mausoleo levantado a José Miguel Gómez se convirtió en un espacio vacío sin ningún sentido, pues no fue utilizado para honrar a otros héroes de nuestras gestas independentistas, o a los de la lucha  revolucionaria durante la república burguesa. La base   en la cual descansaba la estatua  de Estrada Palma, se convirtió en el Monumento al Par de Zapato, pues al  bajarse, Tomas Estrada Palma  quiso hacerlo descalzo, por los que ellos quedaron como huella visible de lo sucedido,  provocando variados comentarios y chistes. La del Presidente Alfredo Zayas desapareció de su histórico parque al fondo del Palacio que había construido como su residencia y la  de los presidentes posteriores..

Un buen día, para sorpresas de transeúntes y de vecinos, José Miguel Gómez volvió a  ocupar su sitial del cual había sido bajado. Se pensó, al menos yo, que podía ser la rectificación de las decisiones anteriores, como había sucedido en Santiago de Cuba que todos los bustos de los mambises generales habían sido repuestos en sus sitios originales.

Sin embargo, Estrada Palma continua descalzo y oculto en algún almacén seguramente muy enojado, al igual que Alfredo Zayas, y otros colegas presidenciales que se preguntan, porque al tiburón que se bañaba y salpicaba, sí, y a ellos que también se bañaban  y salpicaban  no.

No fueron pocos, los que en un tono serio reflexionaron sobre la reposición de la estatua de José Miguel Gómez al mausoleo, y sobre todo, cuando comprendieron que ese hecho no formaba parte de una política similar para Estrada Palma y los posteriores a Gómez.  La Cofradía de la Negritud se pronunció contra ese hecho, ella es una   organización cívica enfrascada en ayudar al proceso revolucionario, al llamar la atención sobre la ausencia  de hechos y de figuras de los afrodescendientes en la enseñanza de nuestra historia, y cultura,  tanto como denunciar  las  expresiones y acciones discriminatorias, conscientes o no, con el noble objetivo de combatirlas para buscar la armonía y  justicia social necesaria para blancos y negros,  como lo hicieron Juan Gualberto Gómez, Morúa Delgado, Lino D´Ou, Gustavo Urrutia, Nicolás Guillén, Juan René Betancourt, Walterio Carbonell y tantos otros, con propuestas no siempre convergentes.

Bajar de los pedestales las estatuas de los  presidentes, en la capital o en cualquier otra ciudad o pueblo, fue un error, de los tantos que todo proceso revolucionario comete en sus inicios y que después, repara o enmienda.

No pueden borrarse de la historia los nombres que  en  un momento determinado se ganaron sus grados militares combatiendo por nuestra independencia y que lo hicieron merecedores del reconocimiento histórico, y popular, razones objetivas, entre otras, por las cuales pudieron ser nominados y ganar algunos de ellos, la presidencia, aunque no siempre de manera limpia, sino como era usual en el mundo politiquero de aquella república.

No sé cuales fueron las razones precisas por las cuales en La Habana se decidió reinstalar la estatua de José Miguel Gómez, y más aún cuando como consecuencia del periodo especial  la alta dirigencia gubernamental había anunciado, que lamentablemente, la desigualdad social y económica se acentuaría en algunos sectores de nuestra sociedad. No pasó mucho tiempo sin que comenzarán a oírse quejas de ciudadanos blancos y negros, pero estos últimos eran los que cuantitativamente sentían más la crisis económica que sufríamos, como bien se puede corroborar por los testimonios que se han narrado en las reuniones y talleres organizaron  en la Madriguera, en la Fundación Fernando Ortiz, y en el Centro de Antropología, entre algunos más lugares.

En esos talleres se dieron a conocer nombres de hombres y mujeres que habían luchado contra el racismo abierto heredado del período colonial, y el  que no siempre solapado, se mantenía vivo, enmascarado en costumbres que no se tomaban como racistas.   Justamente por el conocimiento  educacional, histórico, social y cultural, al cual la población interesada en superarse había podido acceder, surgió la crítica a la reposición de la controversial estatua.  Esa acción crítica se materializa en la actualidad en la canción de un rap, cantado por Obsesión que se hace eco de la siguiente demanda: bajar de nuevo a José Miguel Gómez.

Creo más bien que debemos enmendar los errores,  reconocerlos, como recientemente hizo el comandante Fidel Castro,  al reconocer como su error la política represiva que sufrió la comunidad gay cubana; intuyo que el reconocimiento de lo mal hecho significa  evitar que fenómenos similares ocurran en el presente y en el futuro.

Pienso que se deben reponer todas las estatuas  de nuestros presidentes, y sobre todo, de aquellos que combatieron de forma valiente por nuestra independencia. Pero situando  junto a la tarja que pondera su objetiva participación mambisa,  otra que explique el viraje sufrido ya en la República por cada uno de ellos, Y por supuesto, no considero que sea solo un asunto de tarja, es necesario que en nuestros centros primarios, secundarios y superiores  se enseñe  nuestra historia de forma integral a las nuevas generaciones. Ojalá que esta propuesta no caiga en un pozo sin fondo.

Tomás Fernández Robaina Investigador y profesor titular Biblioteca Nacional  de Cuba José Martí.

 
Diálogo Comunitario sobre el presente y el futuro de Cuba a propósito del Reggaetóntop


(HAVANA TIMES) Un acontecimiento de polémica y diálogo social fue el debate público sobre Reggaetón, ocurrido este sábado 26 de febrero en la Casa Comunitaria del barrio habanero La Ceiba.

La institución barrial dio cobijo al coloquio auspiciado por las no-gubernamentales Cátedra Haydée Santamaría y Cofradía de la Negritud, colectivos partícipes de la Red Observatorio Crítico.

“Pensarnos a propósito del Reggaetón” –título escogido por los organizadores, aludiendo la incidencia multiforme del fenómeno musical en las prácticas sociales cubanas- aglutinó a activistas barriales, historiadores, blogueros, músicos, escritores, productores, estudiantes, quienes compartieron varias presentaciones y las debatieron activamente.

Mientras, fue posible ver en pantalla grande los clips más controversiales del actual Reggaetón cubano, entre ellos el famoso Chupi-Chupi que fue suprimido por las autoridades culturales cubanas del premio de popularidad de Lucas, la competencia nacional televisada de videos musicales.

Integrantes del histórico conjunto cubano de rumba Los Papines mostraron a capella una originalísima pieza que fusiona ese género popular de ascendente africano con los actuales ritmos de Reggaetón, provocando ovación del público.

Los ponentes del evento fueron: Tato Quiñones, historiador del mundo popular afrodescendiente cubano, cineasta, periodista y activista; Yasmín S. Portales, investigadora, bloguera y activista marxista, feminista y LGBTI; Carlos Simón Forcade, investigador y ensayista en campos de Estética, Filosofía, Teología y Educación; Orlando L. Pardo Lazo, narrador, poeta y bloguero; y Dmitri Prieto Samsónov, investigador social y diarista de Havana Times.

Las presentaciones abordaron una multitud de problemáticas que iban desde las prácticas comerciales de los reguetoneros hasta la legitimidad o no de la censura.

Hubo un consenso en que el Reggaetón es expresión de la continuidad de una crisis que comenzó en los ´90 y tiene relación no sólo con problemas económicos y educacionales sino también con un cambio cultural que está ocurriendo en los modos de vivir el sentido de lo social.

Así, lo “pornográfico” de esta manifestación musical parece relacionarse con la falta de motivación a otros modos de vida no consumistas, sobre todo cuando faltan los correspondientes espacios de libre protagonismo.

Hubo un debate interesante sobre si este fenómeno musical expresa una tendencia recurrente a la erotización del discurso poético popular o bien es algo cualitativamente nuevo; se discutió si su influencia actual es “epidérmica” (superficial) o puede realmente cambiar las conductas de personas jóvenes hacia mayores niveles de violencia.

Varios participantes señalaron el vínculo del actual Reggaetón cubano con el imaginario y las prácticas capitalistas en sus variantes más extremas.
También expresaron activamente sus criterios los activistas Mario G. Castillo e Isbel Díaz Torres, de la Red Observatorio Crítico, y Gisela Arandia, fundadora del ya extinto colectivo Color Cubano y defensora de derechos de las personas afrodescendientes. Gisela, en particular, destacó que “no debíamos quedarnos en las palabras”, requiriendo iniciar propuestas de acción social.

Las líderes barriales del territorio y educadoras populares asimismo se expresaron con carácter propositivo: sugirieron ampliar el debate a las propias comunidades, y a los reguetoneros mismos.

Como sugirió una de las participantes, “los autores del Reggaetón no suelen ir a actividades ´para intelectuales´ porque piensan que se hacen para ´echarles tierra´”. Así, se comentó que un grupo de cultores del género tenía intenciones de asistir, pero renunciaron al ver que se trataba de un “coloquio”.

Dadas las profundas implicaciones sociales de las problemáticas debatidas, el evento reveló las posibilidades de un diálogo respetuoso sobre el presente y el futuro de Cuba.

Las casas comunitarias o talleres de transformación barrial (como la que fue sede del coloquio) son entidades adscritas a las Asambleas Municipales del Poder Popular en La Habana.

 

La Feria de la 52 es del Pueblo de Varaderotop
Por Roberto Fernández García

Allá por la segunda mitad de la década de los 90’s del pasado siglo, un grupo de “artesanos-artistas” pertenecientes a la ACAA, y residentes en cualquier lugar del país, cada uno de los cuales tenía contrato con el Fondo Cubano de Bienes Culturales (FCBC) para vender sus productos en diferentes puntos de la ciudad de Varadero, fueron autorizados a establecer una feria de artesanía en lo que entonces quedaba de lo que antes había sido el Parque de las 8000 Taquillas, ubicado en 1ra. Avenida entre las calles 44 y 46, que hacía años estaba en ruinas. Cuando el MINTUR decidió reparar dicha instalación para convertirla en un nuevo centro comercial, el FCBC (principal beneficiario de los aportes monetarios de dichos artesanos) logró que le autorizaran a montar otras ferias para ubicar a dichos “artistas”, entre ellas, lo que hasta entonces fuera la Pista de Patinaje –una instalación que siempre había sido para disfrute de la población, sobre todos niños y adolescentes, pero que a las autoridades municipales al parecer le pareció innecesaria comparado con los importantes intereses del FCBC– ubicada en la mitad Suroeste de la manzana existente en el cuadrado formado por 1ra. Avenida, Calle 51, Avenida Playa y Calle 52, donde estos instalaron sus puestos de venta y se encuentran hasta hoy.

Es digno de mención que dicha Plaza de Artesanos no es la única de la que disfrutan los miembros de la ACAA en Varadero, pues existen otras tres pertenecientes al FCBC, una en 1ra. Avenida y Calle 54, otra en 1ra. Avenida y Calle 15 y la otra en 1ra. Avenida y Calle 12; así como una cuarta plaza en 1ra. Avenida y calle 47, que pertenece a ARTEX, donde vende un grupo de artesanos, también de la ACAA. Con independencia de las citadas plazas, un numeroso grupo de artesanos de la ACAA vende dentro de algunos hoteles, así como otro lo ha hecho hasta ahora en diversos puntos de venta existentes a lo largo de la playa, en las inmediaciones de los hoteles ubicados en la línea de playa.

Es decir, que los llamados “artistas” de la ACAA han gozado en Varadero de numerosos espacios privilegiados para la venta de sus productos, lo que han hecho durante veinte años, y en algunos casos durante más tiempo, en el cual han monopolizado el negocio de la artesanía artística que, como norma, casi ninguno de ellos ni siquiera sabe producir con sus propias manos, violando así los estatutos de la organización, la cual establece que los miembros de la ACAA tienen que ser artesanos-artistas y ser capaces de producir sus artículos. Es de señalar que, en esos veinte años o más, las mercancías que estos “artistas” vendían, en parte eran producidas por muchos de los que hoy venden dichos productos como cuentapropistas del MTSS.

Para incrementar las ganancias, no pocos de dichos “artistas” desde hace años utilizan los servicios de los llamados “caballos”, personas desempleadas que venden por la playa objetos de artesanía pertenecientes a los estos, lo que hacen de manera ambulatoria e ilegal, a los cuales  les pagan el 10% de lo que vendan. Asimismo, desde hace muchos años los más solventes de estos señores poseen puntos de venta en varias de las demás ferias, los que aparecen teóricamente a nombre de alguno de sus “caballos, que es quien lo trabaja; pero tanto el quiosco como la mercancía es del “artesano-patrón”, lo cual se realiza con el conocimiento y la venia, tanto de la Filial Provincial de la ACAA, como de la Dirección del Fondo Cubano de Bienes Culturales de Varadero, que hacen la vista gorda, pues también dichas instituciones se benefician de dicha práctica. De esta manera no pocos de los ”patronos” se han enriquecido ilícitamente a lo largo de dos décadas en Varadero, y muchos de ellos hasta han sido premiados de diversas maneras por el FCBC atendiendo a sus “importantes aportes económicos” a la institución.

A partir de que se decidiera poner en práctica los actuales cambios económicos, y se autorizara el trabajo por cuenta propia a fines del pasado año 2011, aparecieron en Varadero multitud de vendedores de diversas manifestaciones de la artesanía artística, ofertando similares productos que los de las ferias de la ACAA, lo cual trajo como consecuencia la inmediata protesta de los “artesanos-artistas”, que vieron peligrar sus monopólicos intereses largamente disfrutados exclusivamente, que ellos creían un derecho natural consagrado por los años, la costumbre, el poder del dinero y la protección complicitaria de la burocracia del FCBC y la ACAA. Convencidos de la legitimidad de sus privilegios buscaron apoyo en diferentes instituciones a distintos niveles para imponer sus intereses e impedir que los emergentes cuentapropistas, con licencia del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social, les pudieran hacer competencia; pero en aquel momento sus reclamos no fueron escuchados. No obstante ellos no cejaron en su empeño y, sospechosamente, pronto los nuevos cuentapropistas, con licencia  para vender artesanía, documento que los autoriza, según las normas vigentes para el sector, a vender en cualquier lugar del municipio, incluso de manera ambulatoria, comenzaron a tener dificultades con los inspectores y agentes de la PNR en la playa que intentaban impedirles la venta en dicha área; llegando al extremo de que varios de ellos fueron ilegalmente conducidos detenidos, esposados como vulgares delincuentes, a la estación de la policía de Santa Marta, sin haber cometido delito alguno; de donde pocas horas más tarde tuvieron que ser liberados gracias a gestiones realizadas de inmediato ante el Fiscal de la localidad, por tratarse de detenciones ilegales; aunque nunca a los agentes e inspectores que cometieron tales ilegalidades se les exigiera responsabilidad penal por violar repetidamente los derechos individuales de dichos ciudadanos, refrendados en la Constitución de la República.  

En la medida  en que aumentó el número de trabajadores por cuenta propia ofertando diferentes productos por las calles de Varadero, no solo de artesanía, también de gastronomía y otros servicios, las autoridades locales comenzaron a buscar soluciones para evitar, en la mayor medida posible, la afectación al entorno, al urbanismo y la imagen de la ciudad. Como resultado de ello pronto apareció y comenzó a tomar forma la idea de crear para esos fines varias ferias en espacios vacíos de la ciudad que, momentáneamente, no estuvieran comprometidos con el turismo. Así fue que comenzó a manejarse la idea de destinar ocho espacios vacíos ubicados a lo largo de 1ra. Avenida, para montar ferias múltiples donde, una vez creadas las condiciones necesarias, trabajadores por cuenta propia de diversas modalidades, residentes en la correspondiente Circunscripción, ofertaran sus producciones y servicios; entre ellos, la venta de artesanía.

Por acuerdo del Consejo de Administración Municipal de Cárdenas, y a petición de varios Delegados y del Presidente del Consejo Popular de Varadero, estos ocho espacios fueron previamente desatinados para que sirvieran de ubicación a numerosos cuentapropistas de la Península de Hicacos, que actualmente ofertan sus producciones y servicios de manera ambulatoria, en los portales de sus casas y otros sitios. Con el fin de determinar quiénes trabajarían en dichos espacios, los Delegados de cada Circunscripción donde están ubicados los espacios destinados a las futuras ferias, se entrevistaron con los vecinos que trabajan como cuentapropistas y otros que tienen interés en hacerlo, a fin de hacer los cálculos necesarios de los espacios a ocupar por cada cual, creando entre éstos la expectativa de que pronto comenzarían a desempeñarse en la nueva feria, para cuyo acondicionamiento se recogió el acuerdo de los vecinos a participar en los trabajos de relleno y nivelación del suelo, construcción de aceras, pasillos interiores y áreas verdes,  como los de montaje de los puntos de venta y construcción de los baños públicos del lugar.

Uno de los espacios seleccionados para este fin fue la mitad de la manzana que permanece vacía, aledaña a la feria de artesanía del FCBC de 1ra. Avenida y Calle 51, perteneciente a la Circunscripción 105, cuyo Delegado, Julio González Lazo, asegura que tanto el espacio de la Calle 52 y 1ra. Avenida, como los de 53 y 64, todos en 1ra. Avenida, y ubicados en la Circunscripción 105, según acuerdo del CAM de Cárdenas tomado en el mes de octubre del pasado año, fueron destinados para montar plazas de trabajadores por cuenta propia, a fin de crear empleos para los pobladores de Varadero.

Asimismo asegura González Lazo que en el caso específico del espacio de 1ra. Avenida y 52 fue, incluso, aprobado para ese fin por la Dirección Municipal de Planificación Física, lo cual se le comunicó a los electores durante las Asambleas de Rendición de Cuentas celebradas en los meses de octubre y noviembre del pasado año, así como el Delegado y la Comisión que se nombró para esos efectos en la Circunscripción realizaron el correspondiente censo de las personas que aspiran a obtener empleo en dicha feria, donde proyectan desarrollarse como cuentapropistas, en varias de sus manifestaciones.

Paralelamente, y para complementar las regulaciones urbanísticas y de protección del medio ambiente ante la eclosión de diferentes actividades mercantiles por cuenta propia en áreas de la playa, la Presidenta del Consejo de Administración de Cárdenas puso en vigor un Anexo a las Ordenanzas para Regular el Trabajo por Cuenta Propia en la Península de Hicacos, en cuyo acápite 2.2 prohíbe la producción y comercialización de artesanía, bisutería, alfarería,  talabartería y otros servicios, como los de masaje y peluquería, en áreas de la playa, la duna y la post duna, como consecuencia de lo cual, tanto los vendedores de artesanía de la ACAA y sus “caballos”, como los cuentapropistas del MTSS quedan excluidos de vender en la playa y sus áreas aledañas.

Ante este cambio brusco de la situación, y viendo que sus intereses económicos peligraban, el Fondo Cubano de Bienes Culturales de Varadero rápidamente movió sus influencias, resultado de las cuales fue la reunión celebrada el 7 de febrero del actual en el salón de actos del Politécnico de Turismo de Varadero, presidida por la Presidenta del Consejo de Administración Provincial de Matanzas, la Presidenta del Consejo de Administración Municipal de Cárdenas; Félix, representante del Fondo Cubano de Bienes Culturales de Varadero y alrededor de diez artesanos de la ACAA que trabajan con el FCBC. En dicha reunión, la artesana de la ACAA Blanca Rosa, que fungió en la reunión como vocera del grupo, defendió con vehemencia el supuesto derecho de los artesanos de la ACAA a trabajar en la playa, donde –según argumentó– han trabajado durante veinte años, pretendiendo demostrar en su discurso el mejor derecho de estos, alegando en cuanto a la protección del entorno que quienes han afectado la higiene de la playa y la duna han sido los cuentapropistas del MTSS.

La discusión se centró en la pretensión de destinar el espacio de Calle 52 entre 1ra. Avenida y Avenida Playa, aledaño a la Feria del FCBC, a los cuentapropistas de la Circunscripción No. 105, como estaba previamente aprobado por acuerdo del Consejo de Administración Municipal de Cárdenas; o a los del Fondo que trabajan en la playa. 

Es menester dejar claro que a esta importante reunión no fueron invitados el Presidente del Consejo Popular de Varadero ni el Delegado de la Circunscripción 105, por lo que los vecinos de dicha Circunscripción que estaba previsto comenzaran a trabajar en la futura feria a instalarse allí, no contaron con nadie que defendiera sus intereses.

Después de una larga y acalorada discusión, la Presidenta del Consejo de Administración Provincial de Matanzas decidió de forma individual –sin previo debate con la Presidenta del CAM de Cárdenas, ni esperar para consultar con el Presidente del Consejo Popular y el Delegado de la Circunscripción 105– que el espacio de la calle 52 entre 1ra. Avenida y Avenida Playa fuera destinado a agrupar a los vendedores de la ACAA que, en cumplimiento de las nuevas regulaciones, tienen que salir de la playa. Es decir, que los vendedores de la playa que trabajan para el FCBC, muchos de los cuales son los llamados “caballos”, ilegalmente explotados por “artistas” de la ACAA que venden en las ferias del FCBC y se enriquecen con el trabajo de aquellos, tienen prioridad sobre los trabajadores por cuenta propia de la Circunscripción, a quienes el antes mencionado acuerdo del CAM de Cárdenas les otorgaba el derecho a ese espacio, lo cual se le dio a conocer al Delegado de la Circunscripción y era de conocimiento de los vecinos que, presuntamente, trabajarían allí, los cuales se preparaban para acometer las tareas de acondicionamiento del área.

Evidentemente, la decisión de la Presidenta del CAP de Matanzas resulta arbitraria e injusta desde todo  punto de vista, así como violatoria de un acuerdo que ya existía, legítimamente tomado del CAM de Cárdenas, según el cual el espacio sería para los cuentapropistas de la Circunscripción No. 105, lo que ella desconoció, sin tener en cuenta para nada que atentaba contra los intereses del territorio y de la comunidad, y les quitaba la fuerza moral a la Presidenta Municipal, al Presidente del Consejo Popular y al Delegado de la Circunscripción, todo lo cual resulta inaceptable para los vecinos de dicho barrio, que veían en la decisión del CAM una solución a su situación económica, acorde a las medidas que toma el gobierno nacional como parte de las reformas a nuestro modelo económico.

Los vecinos de la Circunscripción 105 rechazamos enérgicamente esa absurda e injusta decisión, la cual perjudica a muchos de nosotros, mientras que se pretende imponer una medida antipopular e ilegal para beneficiar a los nuevos ricos de la ACAA-FCBC, que ni residen en este barrio, y la mayoría de ellos ni siquiera viven en Varadero. De esta manera se intenta violar nuestro derecho y echa arbitrariamente por tierra lo acordado por el gobierno municipal.

La Presidenta del CAP de Matanzas da la espalda al pueblo y pisotea nuestro derecho para ponerse de parte de los nuevos ricos a los cuales les otorga el beneficio que nos escamotea a nosotros.

Pero le aseguramos a la Presidenta Provincial que no se lo vamos a permitir. Que recuerde que, según la Constitución de la República, la soberanía radica en el pueblo, y con el pueblo y sus representantes hay que contar. Haremos prevalecer ese precepto constitucional. Acudiremos, con nuestro Delegado al frente, a reclamar un derecho que nos corresponde, ante los más altos niveles del estado y el gobierno y a las correspondientes instancias de justicia, para hacer revocar semejante injusticia y hacer que se restablezca la legalidad arbitrariamente quebrantada.
Varadero, 10 de febrero de 2012. 

EN ESTA FECHA TUVIMOS INFORMACIÓN QUE SE HIZO LA VOLUNTAD DEL MAS FUERTE, NO DE LA RAZÓN.
SALUDOS.

 

Sentidos y sinsentidos de la esfera pública cubana  por Leonardo Padura top
(Intervención   en el Encuentro de Criterios sobre "El sentido de la esfera pública en Cuba", 
en el 40 Aniversario de la publicación)

Un tema como el examen desde ángulos diversos del “Sentido de la esfera pública cubana”  merece la mayor de las seriedades para sus intentos de abordaje. En cualquier sociedad donde se pretenda examinar las cualidades de la esfera pública y sus diversas ramificaciones, tal problemática entraña enormes desafíos que, en el caso específico de Cuba, se tornan especialmente complejos por la escasa reflexión que se ha hecho sobre sus condiciones, por su maltrecho estado (o sentido) y por lo complicada de sus manifestaciones, dadas las características del modelo social existente y de la sociedad que él ha generado.

Estoy seguro de que para cada uno de los convocados esta tarde, reflexionar sobre la esfera pública, a partir de la provocación del polémico y bien fundamentado texto del teórico alemán Berhard Peters, resulta un desafío. En mi caso, el desafío es cuádruple.

Primero porque en las últimas semanas apenas he podido dedicar alguna de mis cada vez más escasas neuronas a meditar en el tema, casi ni a leer el artículo de Peters que pude terminar a trompicones. La razón es que me encuentro en el proceso de cerrar la primera versión completa de una nueva novela, que ronda las quinientas páginas y cubre un ciclo histórico de 350 años, y toda mi inteligencia ha estado siendo absorbida por este trabajo, con las lógicas interrupciones que la vida cotidiana, profesional y social introduce en su continuidad. Por ejemplo: intentar comprar dos tejas de fibrocén. Por tal razón les pido disculpas si no soy todo lo exhaustivo que el asunto merecería.

Segundo, porque no soy un sociólogo, ni un teórico de la comunicación, sino solo un escritor y un ciudadano, que siempre ha visto la esfera pública y sus componentes desde esas perspectivas prácticas y concretas, diría que de un modo impresionista, sin detenerme demasiado a pensar en sus características de un modo organizado. Mi relación con el tema resulta pues el del usuario interesado, por mi condición de escritor y periodista que se asoma a la esfera pública a través de mis escritos, y como ciudadano que la sufre y la padece. Por esta razón les pido comprensión.

Tercero porque cuando había escrito un primer borrador de estos apuntes con los que pretendía apoyarme en mi acercamiento al enjundioso tema, en un intento de conversión del archivo de word punto docx a punto doc y de punto doc a punto docx, todo lo escrito se perdió en algún rincón de la mala memoria de mi computadora y ningún esfuerzo fue capaz de rescatarlo. Luego, en unas pocas horas, a toda prisa, he tratado de sacar algo de la memoria menos confiable que me acompaña para redactar estas líneas. Por esta causa les pido compasión.

Y cuarto, porque debo tener mucho cuidado con lo que digo en público y con lo que escribo. Muy recientemente,  a tenor de un encuentro público dedicado a la problemática de la literatura cubana escrita en el exilio y su presencia en el ámbito cultural de la isla, por el hecho de atreverme a afirmar —y me recito de otros que me citan—, que:  "Es inadmisible, desde cualquier punto de vista, considerar que la política o la filiación política de un escritor como un invalidante para su pertenencia nacional", como lamentablemente se ha practicado y se practica en Cuba y añadir que "Todos los cubanos que escriban, dondequiera que escriban, con la tendencia política que escriban, son escritores cubanos", y nadie tiene el derecho de enajenarles de esa pertenencia, he recibido envenenadas reprimendas. Ideas como esas y el intento de conseguir desde mis posibilidades de escritor un acercamiento necesario entre todos los escritores cubanos, por encima de las coyunturas políticas, han provocado que un sector de la esfera pública que ejerce la comunicación, también pública (aunque con pretensiones de fiscales y de policía del pensamiento más que de comunicadores o polemistas), me  hayan lanzado las acusaciones de ser un desfachatado, un “comisario político”, de pertenecer a ese “género de intelectual cubano que paga su cuota de silencio y ambigüedad con tal de permanecer en el establishment” (juro que no sé a qué establishment se refieren), y la de practicar una “pícara neutralidad panglossiana” para funcionar como “vocero de la política cultural”, por supuesto que oficial. Unos días antes, además, al atreverme a decir durante la presentación de uno de mis libros que aquellos afortunados que habían logrado hacerse con alguno de los ejemplares puestos en venta “habían cogido cajita”, también fui acusado de haber escamoteado con mi afirmación el hecho de que los asilados en la embajada del Perú en 1980 apenas recibían cajitas de comida durante su estancia en aquel sitio. (No es broma). Unos meses antes, puedo seguir ilustrando mi relación con los comunicadores públicos de allende y aquende los mares, fui colocado en la picota, por supuesto que pública, por escribir que me preocupaba profundamente el hecho de que un porciento notable de jóvenes cubanos con instrucción universitaria o casi, se estuvieran yendo al exilio, desangrando al país, y no hubiera mencionado entonces que otros jóvenes se empeñaban como trabajadores sociales, esa especie hoy en vías de extinción, y, peor aun, que estuviera incitando con mis palabras a que se produjese una rebelión popular. Por esta razón les pido que entiendan mis resquemores hacia la esfera pública cubana, donde las mezquindades, los odios y las envidias muchas veces se anteponen a los intentos de clarificación o debate…

Pero esta cuarta e importante razón la traigo a cuento, sobre todo, porque no solo me afecta en el plano personal, sino porque creo que resulta representativa de las tensiones acumuladas en la esfera pública cubana como resultado de la alta polarización política que la sustenta y la define, resultado, entre otros motivos, de haber perdido en la comunicación pública uno de sus fundamentos empíricos más importantes: la cultura del debate. Y con ella, muchas veces, los sentidos de la ética y la decencia.

Como lo explica Peters y como creo que todos sabemos, el debate público constituye una condición de la esfera pública que en su llamado sentido enfático es formada por la comunicación entre actores que salen de sus círculos de vidas privadas para ponerse de acuerdo sobre asuntos de interés general. Solo que no siempre se logra ese acuerdo (y eso no está mal), pero en cualquier caso resultaría imposible conseguirlo desde las exclusiones y silenciamientos de “los otros” y, por ende, desde posiciones fundamentalistas o de poder —que en el caso político pudieran, solo pudieran, llamarse de izquierda y de derecha, pues a veces deben ir precedidas de la condición de ultra (izquierda o derecha), y que más arriba o más abajo muchas veces están permeadas por la defensa de dosis de poder, rastremos oportunismos, ansias de protagonismos, y hasta envidias, odios y calumnias—, posiciones políticas desde las que prácticamente se generan todas las opiniones divergentes, dentro, fuera y a los lados, y que como parte de sus propias lógicas de combate exigen la militancia incondicional con sus criterios y juicios. A riesgo de ser condenado y hasta insultado.

Desde estos presupuestos, que por lo general parten de la descalificación del que opina diferente (y a veces ni eso) o disiente, ya sea mínimamente, el cultivo del debate público resulta virtualmente insostenible, y aun así existe, aunque solo en rincones poco iluminados de la esfera pública, es decir, con menor visibilidad.

Porque el debate público implica no solo la existencia de diversas opiniones, sino la posibilidad de expresarlas y, como bien lo dice su nombre, debatirlas. Habría que preguntarse, para empezar, hasta dónde se ha alentado y desarrollado esa posibilidad en Cuba, donde, por el contrario, a lo largo de décadas se ha aupado y casi que exigido la unanimidad a todos los ciudadanos en los asuntos fundamentales de la cosa pública. La escasez de vías de comunicación o expresión para que los opinantes puedan verter sus criterios acentúa esa limitación, aunque la existencia de las redes sociales y de comunicación han comenzado a diversificar el panorama, no siempre del mejor modo, pero, en cualquier caso, a diversificarlo, y eso es lo importante.

En la escuálida existencia del debate público en Cuba ha actuado con un peso notable lo que Peters define como la eliminación de las posibilidades de negación, entendido como un modo en que el carácter de la comunicación pública puede ser reducido o eliminado. Dice Peters que los esquemas amigo-enemigo (“ingroup-outgroup”) forman un mecanismo análogo, pues en ellos se trata la contradicción como traición, cambio de bando, destrucción de la solidaridad. Y a este tenor, citaré textualmente al teórico: “Un poco más sutil es la clasificación estigmatizante de los argumentos y posiciones a los que se atribuyen cosas en común o afinidades con las posiciones que por todos los participantes son consideradas como inaceptables (reproches de totalitarismo o fascismo). Con ello los defensores de los argumentos incriminados están por lo menos bajo sospecha y tienen que llevar cargas defensivas especiales”. ¿Pero no hemos escuchado muchísimas veces esos reproches u otros similares como argumentos de descalificación del oponente? ¿La relación amigo-enemigo —que implica una filiación— no es la que más se manifiesta en los debates?

Por eso habría que empezar a deslindar en qué territorios se puede encontrar el ejercicio de la valoración contrastante… Existe el debate, pienso, en el terreno de la cultura, aunque bastante desarbolado, cargado a veces de reacciones personales que llegan a las peores ofensas o a las desvalorizaciones emanadas desde la perspectiva política. Pero existe y fue ejemplarmente productivo y necesario en el episodio ya conocido como “la guerrita de los emails” del año 2007. También, últimamente, en el mundo de la prensa y la opinión deportiva, aunque bastante limitado, pues los principales opinantes suelen jugar en el mismo equipo de los que comenten errores y muchas veces no expresan en público lo que en privado comentan; y se manifiesta, a veces, en torno a ciertas problemáticas sociales, aunque muchas veces su acción dura lo que la campaña que la exigió. Y nada más. En todos estos territorios, sin embargo, los debates suelen ser coyunturales y pasajeros, como si el interés público hacia ellos se gastara con demasiada velocidad.

Uno de los conceptos emparentados con la esfera pública, que más afectan la salud del debate posible y que en nuestro caso hoy se está tratando de enjuiciar es el secreto. Políticamente el llamado “secretismo” administrativo ha sido duramente criticado, en aras de conseguir una transparencia en el manejo de los asuntos de interés e incidencia pública. Sin embargo, las zonas de silencio siguen existiendo en muchos asuntos de incumbencia general y los encargados de ejercer la comunicación pública oficial se ven obligados a mantener su mutismo respecto a ellas. Hoy, en Cuba, un ejemplo vivo es el destino del cable que permitiría la conexión rápida a internet, cuya operatividad estaba prevista para el verano del 2011, y de cuyo estado real solo conocemos rumores, nadie sabe si bien o mal fundados. El acceso a esa forma de comunicación no puede verse, pienso, solo como un problema de las conectividades individuales, tan traumáticas, sino como un problema social y económico que nos compete a todos. Un problema de la esfera pública, al cual nos limitan el acercamiento, y respecto al cual los comunicadores que alguna vez nos trasmitieron la promesa de la prodigiosa conectividad nunca han vuelto a hablar (o al menos no se les ha oído).

Mientras el secreto oficial se ha entronizado, el ámbito de lo individual privado —otro concepto relacionado con la esfera pública, a veces por vía antagónica— se ha debilitado. En este proceso, por supuesto, han intervenido, en nuestro caso, desde razones climáticas y culturales hasta impunidades de todo tipo, más o menos legales, y derechos abrogados oficialmente. Esta tendencia a la intervención en el ámbito privado es hoy de carácter universal, y los eventos terroristas de las últimas décadas han servido de argumento oficial para justificar su presencia. Cualquier inocente consumidor de series como CSI o Without trace sabe que en Estados Unidos es posible saber incluso si la última hamburguesa comida por una persona tenía o no una carga doble de kepchut. Una tarjeta de crédito y una cámara de filmación bastan para quebrar el secreto de una gula privada.
Al menos para mí no resulta ya extraño que algo tan sagradamente privado como la correspondencia postal suela llegar revisada a mis manos, cruzada luego con una cinta donde se me advierte que el sobre arribó en malas condiciones. Tampoco es extraño que mi ámbito sonoro y olfativo privado sea constantemente violado por largas sesiones de reguetón reproducido a altos volúmenes o por el hedor de los cerdos con los que los vecinos tratan de alegrarse o arreglarse sus vidas, sin importarle la mía. Y sin que exista una autoridad reguladora.

Creo que la degradación a la que ha sido sistemáticamente sometida la esfera privada está en el fondo de su debilitamiento. Por años algo tan privado como la preferencia sexual de un individuo, sus creencias religiosas, sus gustos en el vestir, se convirtieron en objeto de condicionamiento de su actividad pública. El hecho de que una aspiración laboral pasara por un proceso de verificación en el que diversos individuos con poder parar hacerlo debían opinar sobre la actitud —actitud, no ap-titud— de la persona, advertía de la debilidad del manto que cubría la vida privada del ciudadano.
Esta práctica instituida y sostenida, sumada a una preponderancia absoluta del Estado en el ámbito social, llevó al mentado debilitamiento de la esfera privada, y con él, a la actitud generalizada de no considerar respetable la privacidad (e incluso la propiedad) de los otros.
Todos estos elementos —el secretismo, la visibilidad de las opiniones, la polarización de los criterios, el debilitamiento del ámbito privado del individuo—, sumado a la concentración de la propiedad de los medios de comunicación, han impedido o deteriorado la existencia de una verdadera cultura del debate entre nosotros, pues el mismo debate es practicado de modo coyuntural.

Refiriéndose a esta problemática en el mundo occidental, Bernhard Peters se lamentaba: “Algunos diagnosticadores de la época han extraído la conclusión radical de que las perspectivas culturales incongruentes, los sistemas de interpretación incompatibles y los universos de discursos cerrados herméticamente unos para los otros en la sociedad actual han hecho ilusorio un discurso abarcador de la sociedad en vías de propagación (que, a sus ojos, tal vez también es superfluo)”. Y se preguntaba muy poco después: “¿O resulta la ‘esfera pública’ en el sentido exigente realmente un mero fantasma: un mero elemento de una obsoleta retórica de la Ilustración y la emancipación, a la que por lo menos para fines de la construcción sociológica de la teoría se debería renunciar?”.

Los dejo con estas interrogantes desencantadas, casi pesimistas, de Peters, que en buena medida reflejan el estado de la esfera pública cubana, a pesar de sus muy especiales características. Convoco a leer a Peters. Él sabía mucho más que yo de este tema, aunque yo sé más que él de reguetón y de cómo “resolver” en la esfera pública cubana un par de tejas de fibrocén.

Mantilla, 28 de febrero de 2012.

 

Milo ya fue rescatado top
por Elsie Carbó

Los siete días más horribles de su vida. Maltratado y humillado por alguien sin escrúpulos. Si hubiera en Cuba leyes de protección a los animales  este hombre se merecía una buena sanción.
 
Esta es la singular historia de la malograda adopción de Milo que ha cautivado la atención de la barriada de Tulipán entre Ermita y Ayuntamiento. Nadie podría haber imaginado que aquel hombre bonachón y sonriente que se decía amigo de los perros era un sádico indolente que poco le importó, además, hacer sufrir a la anciana dueña del perro, llamada Luisa, que desde el momento en que comprendió que había cometido un error al entregar a su mascota en manos inciertas pidió ayuda para rescatarlo.

Dar en adopción a Milo se hizo necesario debido a que Luisa ya no puede llevarlo a corretear debido a sus 80 años, siendo Milo ya un perro de cuatro años de edad, enérgico y juguetón, en la plenitud de su vida, y esa fue la razón por la cual Ismael, que así se llama el sujeto, se brindó a recogerlo y llevarlo con él.

Siete días transcurrieron desde que este señor, chofer de una camioneta de las FAR, que trabaja en una unidad militar que se encuentra cercana a Tulipán y Loma, empeñó su palabra diciendo que cuidaría al perrito y que éste estaría alimentado y protegido de la mejor forma.
 
Pero eso no ocurrió así, el animal ha sufrido maltratos que se notan en las heridas de su cuerpo, sobre todo la parte de la cabeza y los ojos, además del stress que padece cuando alguien se le acerca para tocarlo ,entre otras cosas por el horror al alambre que le habían colocado en el cuello.

Por suerte ya este lamentable episodio terminó para Milo y para Luisa, hoy domingo regresó a su casa  y ahí estará hasta que aparezca una verdadera familia que lo acoja  en adopción, con el amor y el cariño que él se merece. 

Es de lamentar que aún en este país no se hayan promulgado leyes que protejan a los animales de aquellos individuos sin escrúpulos que son capaces de engañar a las personas de buena voluntad para lograr de alguna manera sus propósitos insanos o sus fines de lucro, tenga usted la seguridad que de haberla, este tal Ismael pagaría por su acto deshonesto y criminal.


 
Fundada delegación juvenil de Cuba Independiente y Democrática en Palma Soriano 
por Katia Sonia Martín Véliztop

(www.miscelaneasdecuba.net).- La Delegación Juvenil de Cuba Independiente y Democrática quedó fundada en el santiaguero municipio Palma Soriano, en la noche del 22 de febrero, en el domicilio de Nivaldo Amedo Ramírez, Coordinador del CID en la Región Oriental, ubicado en Calle 2da # 6 entre Chivas y Oscar Lucero, reparto Oscar Lucero.  Majela Lines Rodríguez, fue proclamada delegada y con palabras de agradecimiento dijo: "Nos toca a nosotros garantizar la continuidad de los que ya están, con la certeza de que disfrutaremos a Cuba Independiente y Democrática, con la total integración de todos los cubanos y para el bien de todos, como soñó Martí; lo haremos trabajando por el crecimiento de la rama juvenil y el fortalecimiento del partido Cuba Independiente y Democrática. Los miembros de la Delegación Juvenil recibieron el apoyo y la felicitación de Nivaldo Amedo Ramírez, Coordinador en la Región Oriental; Ubaldo Manuel León, Delegado en la provincia Granma; Raúl Grant Echevarría, delegado municipal y de todos los activistas del CID en Palma Soriano.

 

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