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Cofradía de la Negritud - CONEG
Desde la Ceiba
miércoles 6 de junio de 2012

Sumario

a.  Cofradía de la Negritud: Normativa Conductal del Cofrade
b.  El día más trágico del calendario cubano Por Alberto N. Jones
c.  Lanzan llamado a profundizar los estudios sobre los acontecimientos de 1912. Por Bienvenido Rojas Silva
d.  Invitación del profesor Guillermo Rodríguez Rivera

Cofradía de la Negritud Normativa Conductal del Cofrade

1.. Mantener una actitud de compromiso activo con la defensa y la promoción
apropiadas de los principios, propósitos y posiciones de la organización
referidas a la cuestión racial.

2. Mantener una actitud de compromiso activo con el buen cumplimiento de las
tareas de la organización, orientadas apropiadamente, en los órdenes individual
y colectivo.

3. Mantener una actitud de disposición activa para alcanzar un mayor y mejor
conocimiento acerca de la contribución de los africanos y sus descendientes a
los procesos históricos formativos de la nacionalidad y la identidad cubanas,
así como con las diversas cuestiones relacionadas con la diáspora africana en
el Nuevo Mundo y con la cuestión racial en general.

4. Mantener una actitud de disposición activa para mejorar sistemáticamente
su preparación cultural, para elevar sus calificaciones cívicas y ciudadanas y
fomentar su autoestima.

5. Mantener una actitud de rechazo activo, apropiadamente, de las actitudes y
acciones discriminatorias negativas de corte racista.

6. Cultivar un sentido de pertenencia enorgullecedor, basado en la
participación consciente y activa en la forja de un historial de lucha y
realizaciones inspirado por nobles ideales.

7. Cultivar un espíritu de confraternidad real respecto a los demás cofrades,
fundamentado en la comunidad de propósitos, el respeto mutuo y la solidaridad.

8. Mantener una actitud de discreción responsable en lo que respecta a los
asuntos propios de la organización que por cualquier razón sena de su
conocimiento.

9. Contribuir, sistemáticamente, al financiamiento de la organización, acorde
con su real posibilidad económica.

10. Prestar la atención debida a la materialización del propósito de alcanzar
progreso efectivo en las esferas material y espiritual, tanto en el orden
personal como en el orden familiar.

11. Mantener una actitud de compromiso activo con la defensa de la independencia
y la soberana de la patria cubana.

12. Mantener una actitud de compromiso activo con la defensa de los derechos
humanos universalmente reconocidos.

El día más trágico del calendario cubano Por Alberto N. Jones

En menos de veinte años de haber pisado tierra en Cuba, los conquistadores
Españoles habían diezmado a los pacíficos moradores de la Isla. Los primeros 4
esclavos Africanos introducidos en Cuba vinieron de La Española, hoy Haití y
República Dominicana, en el año 1513.

A partir de ahí, cientos de miles de esclavos fueron traídos forzosamente a
Cuba, donde fueron obligados a trabajar de sol a sol, regaron su sangre y
dieron sus vidas durante más de 350 años, por lo que jamás fueron compensados.

El 10 de Octubre de 1868, Carlos Manuel de Céspedes, el Padre de la Patria
reunió a sus esclavos en el central la Damajagua en Yara, Bayamo, los declaró
libres y los convocó a que se unieran a la lucha por la independencia de Cuba.

Los negros se unieron en masa al Ejército Libertador, en el cual representaron
el 70% de sus fuerzas y bajas en combate hasta que este esfuerzo heroico
terminó en el armisticio en el Zanjón en 1878. El regionalismo y la negativa
del Ejército Libertador en las provincias de Camagüey y Las Vilas a someterse a
la autoridad del ejército procedente de Oriente y su estado mayor
predominantemente negro, dio al traste con ese alzamiento.

José Martí, el Cubano más destacado nacido en Cuba, argumentó que el elemento
racial jugó un papel determinante en este desastre, por lo que dedicó el resto
de su vida para erradicar esta plaga de nuestro país.

Este esfuerzo permitió reiniciar exitosamente la guerra en 1895, hasta que la
intervención militar de los Estados Unidos en 1898 y la re-introducción en
Cuba de todos los males sociales, dio al traste con los sueños independistas.

En el año 1902, el gobierno de los Estados Unidos entregó un país en ruina a un
grupo de privilegiados y oportunistas de la clase alta Cubana. El Ejército
Libertador había sido desmantelado y reemplazado con una guardia rural
corrupta, donde el grado más alto al que podían aspirar los negros era el de
teniente y una policía nacional que no admitía negros

El gobierno quedó formado por un grupo de políticos lacayos preseleccionados a
través de una farsa electoral, en el cual los iletrados, mujeres y aquellas
personas con bienes inferiores a 500 pesos no tenían derecho al voto.

Los cubanos negros fueron marginados a los peores vecindarios, la educación era
segregada y privada. Los empleos gubernamentales eran priorizados para los
descendientes de españoles, las compañías privadas excluían a negros y mulatos
de las grandes empresas, bancos, teléfonos, transporte, comercio etc.

Un plan cuidadosamente urdido por Teddy Roosevelt, alentó la emigración
selectiva de unos 71,000 españoles de las Islas Canarias, con la finalidad de
blanquear el país, diluir la distribución demográfica e inclinar la balanza
electoral. Miles de estos recibieron tierras agrícolas para el cultivo del
tabaco en la parte occidental del país o en otras regiones a precios
preferenciales. Se impidió la emigración negra del Caribe y a los negros y
mulatos en Cuba, no les fue entregada tierra alguna.

Tratando de encontrar una salida para superar la terrible marginación,
segregación y otras desigualdades sociales que afligían a negros y mulatos,
antiguos miembros del Ejército Libertador, trabajadores, intelectuales, amas
de casa y algunos blancos se unieron y fundaron en 1908 en la Habana, el
Partido Independiente de Color (PIC).

En lugar de abrazar este desarrollo sociopolítico, la clase dominante y los
medios de comunicación desencadenaron un barraje de acusaciones
propagandísticas contra ellos tildándolos de sectarios, aliados de la embajada
los Estados Unidos y cuya intención era la de crear una república negra como
Haití, ser proclives a la violencia, violadores y creyentes en el oscurantismo.

A pesar de que la plataforma programática del PIC era la más avanzada de la
época y aun hoy, esta fue ocultada y distorsionada intencionalmente. A
continuación se exponen algunos de sus principales objetivos:

1) Repatriación con fondos del gobierno, a todo cubano que desee regresar a
su país de origen si no pudiera autofinanciarse.

2) Educación universal y universitaria u obligatoria y gratuita para
todos.

3) Oposición a la pena de muerte, reforma penal y la enseñanza de oficios
previo a la reintegración de los reclusos a la sociedad.

4) Distribución de tierras del gobierno a los ciudadanos que no tuvieran y
revisar aquellos que fueron adquiridos durante la intervención militar.

5) Horario de ocho horas de trabajo y la creación de un tribunal laboral
mediador. Regulación del trabajo infantil.

6) Emplear a negros y mulatos en el Ministerio de Relaciones Exteriores.

A pesar de la avanzada constitución no sectaria del PIC, esta fue sometida a un
constante acoso policiaco, encarcelamiento de sus líderes y finalmente con la
ayuda de un congresista negro sin principios, se aprobó la enmienda Morua que
ilegalizó toda formación política en Cuba, basado en afiliación racial.

Justamente el día en que se cumplía 10 años de la infame instauración de la
seudorepública por el gobierno de los Estados Unidos, cientos de miembros del
PIC pobremente armados o desarmados, se alzaron en las provincias de Oriente y
Las Villas para expresar su protesta ante el gobierno debido a las condiciones
imperantes en el país.

El gobierno del Presidente José Miguel Gómez ordenó al jefe del ejército General
Monteagudo, la formación de la mayor fuerza de choque organizada hasta entonces
en Cuba. El ejército de los Estados Unidos apoyó esta acción indirectamente,
al relevar a un número de postas militares en Oriente.

En un reporte del General Monteagudo al Presidente José Miguel Gómez, este
escribió que aquello se había convertido en una brutal carnicería en el monte,
por lo que era imposible confirmar los números extraoficiales entre 3000 y 6000
víctimas.

Tratando de aterrorizar a negros y mulatos, soldados y voluntarios enfurecidos,
pasearon los cuerpos mutilados de las víctimas en lomos de caballos por pueblos
y ciudades, portando bolsas con orejas cortadas de los cadáveres.

Añadiendo más insulto a este crimen, el Presidente José Miguel Gómez celebró
esta infamia con un suculento almuerzo en el Parque Central de La Habana, donde
se reunieron cuanto valía y brillaba de esa sociedad incluyendo a Ismaelillo, el
hijo de José Martí, festejando el peor y más horrendo derramamiento de sangre
del país, empañando nuestra historia de por vida.

Tiempo después, lanzaron una campaña nacional para la recaudación de $0.20 para
la construcción del memorial a José Miguel Gómez, profundizando así la división
racial y el odio entre hermanos. El 18 de mayo de 1936, uno de los monumentos
más fastuoso de Cuba, fue dedicado a José Miguel Gómez, el organizador y
verdugo de este crimen en la Avenida de los Presidentes en la Habana.

De manera inexplicable 100 años después, ningún partido político, organización
religiosa, asociación humanitaria, sindicato de trabajadores o gobiernos, han
tenido el valor, decencia o la dignidad, de erigir una simple cruz de madera,
sembrar un árbol o encender una vela en Songo-La Maya en memoria de las
víctimas.

Concluida esta masacre, un enorme velo cómplice envolvió en silencio y escondió
este capítulo repulsivo, asumiendo que este desaparecería como otras tantas
historias orales. Apenas dos párrafos vergonzosos en nuestros textos de
historia burguesa tocan el tema en forma de epitafio.

Nuestra nación ha errado miserablemente en la educación de nuestros hijos, al no
publicar libros, producir documentales, programas televisivos u obras de teatro
que ilustren este comportamiento barbárico, imperdonable, siendo estos los
únicos recursos a nuestro alcance para erradicar estos prejuicios y
preconcepciones de nuestra sociedad.

A raíz del colapso de la Unión Soviética, Cuba comenzó a desarrollar el turismo,
fomentó corporaciones y empresas mixtas desde donde resurgió el racismo con una
virulencia y ferocidad indescriptible, que se ha extendido a lo largo y ancho
del país como reguero de pólvora, devorando valores y principios esenciales de
la nación.

Los negros no fueron empleados en la recepción de centros turísticos, en la
administración o en puestos de dirección ni siquiera como formalismo. La
mayoría de los empleos para negros estaban limitados a la cocina y servicios
básicos, lejos del acceso a moneda convertible. Incluso en trabajos históricos
de negras como camareras en hoteles con posibilidades de recibir propinas, este
fue restringido a otros grupos étnicos.

Los empleos en Miramar, el Vedado, Habana Vieja e incluso los centros de
negocios de Vista Alegre en Santiago de Cuba, se asemejan más a Finlandia que
a Cuba.

Se popularizó entre la administración y el personal de recursos humanos para el
otorgamiento a o no de empleos, el término "Facciones Finas" que significa
personas no negras. La Calle Obispo y otras áreas turísticas en Cuba, son
conocidas internacionalmente por su crudo perfil racial en las detenciones y
demanda de identificación selectiva.

El triunfo de la Revolución Cubana en 1959 y el gobierno Revolucionario no
introdujeron el racismo, la segregación ni la marginación en Cuba. En
numerosos discursos, los más altos líderes del gobierno han denunciado sin
éxito, la presencia y persistencia de este flagelo en nuestra sociedad.

Sin embargo, asumir que ese racismo rampante, segregación y marginación total
de un importante sector de la sociedad pudo haber ocurrido sin llamar la
atención de nuestras autoridades, es difícil o imposible de creer en el mejor
de los casos. Después de 50 años en el poder, con todos los recursos a su
disposición y una efectiva capacidad para recopilar información, el gobierno no
puede abdicar o negar su absoluta responsabilidad en la tolerancia y
perpetuación de esta aberración social.

En los últimos tres años en Cuba se ha visto un intento serio, profundo,
concertado de parte del gobierno para enfrentar este tema repulsivo. Numerosos
seminarios, conferencias, entrevistas y simposios están discutiendo esta
problemática en toda la nación.

Un discreto intento para reducir los papeles degradantes asignados a actores
negros en los programas de la televisión y una ligera mejoría en la composición
y en los papeles de las telenovelas, parece estar respondiendo a un rechazo
generalizado de la población.

Toda persona honesta, dentro o fuera de Cuba, con absoluta independencia de su
criterio personal acerca del gobierno cubano, debe reconocer, elogiar y
respetar el coraje, los pasos firmes, acertados e irreversibles que el
Presidente Raúl Castro ha puesto en práctica para corregir esta tragedia
nacional.

Desafortunadamente, la severidad del nivel de marginación, segregación, pobreza,
desesperación, tensión, urgencia e inestabilidad social que germina y se
reproduce dentro de este sector de la sociedad, no puede esperar ni entienden
las discusiones intelectuales que se están desarrollando.

Para cientos de miles de negros y mulatos atrapados por el hambre, la
desesperación, viviendo en condiciones infrahumanas en barrios marginales
rodeados de violencia y descomposición social, esto no se trata de un problema
académico o filosófico. Para ellos, la solución inmediata y la creación de
medios de supervivencia, es la única opción entendible.

Por estas y otras razones, no he sido atraído ni persuadido por sólidos,
válidos y dolorosos argumentos, en los que algunos creen que el monumento de
José Miguel Gómez es una afrenta nacional que debe ser demolida. Y después
¿qué?

Yo prefiero seguir creyendo, que el gobierno tiene el deber y la obligación
moral de comprometerse inmediatamente con el pueblo Cubano, para construir un
monumento al desarrollo humano del pueblo Cubano, comenzando con aquellos en
la franja Yateras-Guantánamo-Santiago de Cuba, donde miles de miembros del
Partido Independiente de Color fueron masacrados hace exactamente 100 años, no
por pedir algo para ellos, sino demandando justicia, igualdad e imparcialidad
para todos. 

Lanzan llamado a profundizar los estudios sobre los acontecimientos de 1912.
Por Bienvenido Rojas Silva

Llaman en reunión de la Academia de la Historia a realizar estudios colaterales
y puntuales, que demuestren de manera más sólida, la imposibilidad para el
sector de la población negra, de acceder dentro de los caminos legales
establecidos en la República Neocolonial fundada, en 1902, de conquistar
espacios y reivindicaciones socio-raciales.

Con motivo del centenario de la masacre de los integrantes del Partido de los
Independientes de Color, este año, la Academia de la Historia convocó a los
investigadores del tema, con el objetivo de acopiar la mayor cantidad posible
de información científica sobre ese bochornoso episodio de la Cuba de
principios del siglo XX, al decir del doctor Eduardo Torres Cuevas, presidente
de esa institución y quien tuvo a su cargo la apertura y conducción del
certamen.

La reunión se efectuó en un salón de La Universidad San Gerónimo, de La Habana
Vieja y el panel estuvo compuesto por los investigadores Rolando Rodríguez,
Tomás Fernández Robaina, Joel Mourlot Mercaderes y Oilda Hevia, quienes dieron
a conocer sus diferentes tesis, ante un público expectante y conocedor del tema
en debate.

El evento se desarrolló en un ambiente científico y con un alto vuelo creativo,
donde ponentes y participantes expresaron sus puntos de vista con claridad,
valentía y con sentido de la responsabilidad histórica para analizar aquel
fatídico acontecimiento que estremeció al país de punta a punta, costó la vida
de más de 5 mil personas y llenó de luto a miles de familias negras.

Allí se levantaron voces como las de los doctores Jorge Ibarra, Ana Cairo y Olga
Portuondo, el periodista e investigador Tato Quiñónez, la cineasta Gloria
Rolando, la periodista Gisela Arandia, el investigador Roberto Zurbano, así
como Bárbara Dance, investigadora y Raúl Ramos, ambos especialistas del
Archivo Nacional de Cuba y otros, que no solo arrojaron luz sobre los hechos,
sino que también llamaron a profundizar en toda la información existente al
respecto y ponerla al servicio público para que todos puedan llegar a sus
propias conclusiones sobre el suceso. A pesar de todo lo que se ha hecho-
dijeron- aún queda mucho por estudiar y analizar sobre aquel trágico
acontecimiento. Plantearon que, de ninguna manera, el acercamiento de los
líderes del Partido a los Estados Unidos, buscando la mediación para que se
derogara la Enmienda Morúa, puede considerarse una actitud anexionista. Otro
aporte relevante al cónclave, desde el punto de vista de la verdad histórica,
fue la lectura del expediente militar del líder negro Evaristo Estenoz, que
muestra su larga hoja de servicios a la Patria y una lista de ascensos en
grados militares, comenzando por la de teniente, en su primer alzamiento en
febrero de 1895, pasando por los de capitán, coronel y comandante hasta llegar
a los de general, otorgados por el propio José Miguel Gómez, en la protesta
armada de 1906. De igual manera se hizo referencia a las diferentes acciones
militares en las que participó, las heridas recibidas en combates, los jefes
mambíes a los que estuvo subordinado, así como las valoraciones que de él hizo
Juan Gualberto Gómez y otras personalidades de la época. Quedó claro en el
debate que algunos investigadores, en sus trabajos, han dejado de consultar
valiosos documentos para el análisis de tan controvertido hecho histórico. En
las intervenciones se hizo alusión al término que se viene usando desde la
colonia en relación con el mantenimiento de la unidad del pueblo, en detrimento
del debate de ciertos y determinados temas. Se habló de la necesidad de acogerse
a la verdad histórica por muy dura que parezca y se puso como ejemplo la
participación de figuras importantes de la oficialidad cubana, primero en la
masacre y después en los festejos, en La Habana, el 27 de julio de 1912, donde
había generales blancos y negros, una verdad histórica que no se puede ocultar.

Muchos oradores se refirieron a la necesidad histórica del surgimiento del PIC,
en momentos de tanta frustración después del fin de la guerra por la
independencia, así como el ambiente de corrupción, engaños, manipulación y
discriminación de que fueron víctimas los negros. También se refirieron a la
vigencia del pensamiento de aquellos hombres y mujeres.

El ponente Rolando Rodríguez, en síntesis, reiteró sus puntos de vista
planteados en su reciente libro que lleva por título: "La conspiración de los
iguales", donde denuncia el crimen cometido contra los independientes, pero a
su vez, juzga a Evaristo Estenoz y a otros dirigentes del PIC, acusándolos de
racistas y anexionistas, que buscaban la intervención norteamericana en la
Isla. Su tesis va mucho más lejos al plantear que sus líderes habían apostado
por Washington y que como en 1906, pensaban que vendrían los navíos
estadounidenses y el desembarco de las botas de los marines les traerían la
razón y se derogaría la ley Morúa. Una de las conclusiones a las que llega el
escritor es que si la nueva insurrección podía traer la pérdida de la
república, había que liquidar ese alzamiento como fuera, así como que los
líderes de los Independientes de Color habían estado en manoseos con los
diplomáticos estadounidenses en la Isla, a quienes recurrían para presentar sus
quejas.

El investigador y escritor Tomás Fernández Robaina cataloga como mal llamado al
alzamiento de los independientes y apunta importantes datos sobre la
trascendencia de aquella acción de protesta y la creación del Partido. También
desmiente, categóricamente, que esa agrupación política haya tenido carácter
anexionista. "Queda bien claro- dijo- que esa no era la intención de los
independientes; desde las páginas de Previsión ellos emitieron fuertes criticas
del sistema social en el cuál vivía el negro estadounidense, ¿cómo, por lo
tanto, iban a desear la intervención, y mucho menos la anexión? Tampoco que
fueran racista y lo ejemplifica con el programa que elaboraron de gran alcance
para aquella época y donde no había excluidos.

"Tenemos que seguir deshaciéndonos- apuntó- de los prejuicios que tanto daño
nos han ocasionado para la comprensión de nuestra verdadera historia; es
necesario profundizar aún más en el pensamiento antirracista de Martí, de Maceo
pero también en los pensamiento de Juan Gualberto Gómez, de Rafael Serra, de
Martín Morúa Delgado, de Evaristo Estenoz, de Armando Pla, de Gustavo Urrutia,
de Elias Entralgo, de Juan René Betancourt, de Walterio Carbonell, y también del
controversial Carlos Moore; tenemos que saber sus pensamientos, sus criterios,
solo conociéndolos podemos rechazar lo que cada cual considere negativo,
apartándonos de los prejuicios que tanto han frenado nuestro desarrollo
político e ideológico; debemos aunar, sumar los aspectos positivos, y
divulgarlos, para que predomine el respeto al otro, a la diversidad,
poniéndolos en función de la sociedad que deseamos construir."

El historiador Joel Mourlot Mercaderes, después de hacer un amplio bosquejo de
las causas y consecuencias de la protesta de los independientes, apuntó que
"Estenoz fue la voz principal del Programa del Partido y, por ende, de su
contenido, tan progresista como demasiado abarcador y pretencioso; por demás,
inviable para su época: una carta de intención, y no una hoja de ruta".

Dijo que "no menos erróneo - ya como cálculo político, ya por la herida que iba
a infligir- fue llevar el PIC a un alzamiento, so pretexto de que se habían
cerrado todas las demás vías, y no obstante las declaraciones de sus
principales líderes de que no era una guerra contra los blancos. No importa si
fue más como factor de presión que como guerra en si; o si se hizo para
provocar un estado de cosas tal, que condujese a una nueva intervención
norteamericana, con la esperanza quizás de que esta suprimiese la Enmienda
Morúa, toda vez que fue el gobierno interventor de Charles Magún el que
reconoció al Partido. Según el investigador estas consideraciones podrían ser
suficientes para condenar la guerra declarada por el Partido Independiente de
Color el 17 de mayo de 1912, como el mayor sin sentido que se pudiera cometer
entonces..."

Oilda Hevia, la última del panel en hacer uso de la palabra y la más joven
expositora, deleitó a los participantes con una pieza de excelencia en la
oratoria, recomendando y sugiriendo temas de análisis que podrían enriquecer
aún más el abanico de información científica para sacar las conclusiones de lo
ocurrido en los primeros 10 años de la naciente república. Planteó que de todos
los acontecimientos en que históricamente se ha visto involucrada la población
negra de la Isla, se haya elegido al PIC y a sus lideres como fuente
inspiradora para generar todo un arsenal cultural y sobre todo, para que en
espacios de debate reflexionar a partir de una experiencia pasada sobre lo que
nos acontece en el presente, no sólo le dan trascendencia y vigencia histórica
a esta organización sino que su dimensión rebasa el plano histórico para
colocarla en un presente socio-político.

"Este hecho, de la mayor importancia plantea un gran reto a los historiadores
cubanos: salir del silencio hasta ahora mantenido y dedicarle mayor atención a
esta temática. Pero no enfrentar o responder a la historiografía extranjera, ni
para "soliviantar pasiones de raza" como expresara en alguna ocasión Juan
Gualberto Gómez, como tampoco para asestarle heridas de muerte al Partido por
ver en su ejemplo un reducto del fantasma de la Revolución Haitiana que trajo
aparejada un "miedo al negro" que por siglos imperó en la sociedad cubana. Hay
que hacerlo sencillamente, porque es una imperiosa necesidad en nuestra
sociedad enfrentar esta temática.

"Para ello los estudios- dijo- deben hacerse sin miedos y desprejuiciados de
todo matiz político. Con todo el rigor científico que ameritan, utilizando los
instrumentos metodológicos que la modernidad pone a nuestra disposición y,
parafraseando al Dr. Zanetti, con un adecuado uso de las fuentes históricas, un
análisis equilibrado de todos los elementos implicados en cada hecho y un
discurso sugerente y humano, para que esos resultados sean capaces de
movilizar los avales de veracidad que toda obra valiosa debe poseer.

"Sobre todo- comentó Oilda- los estudios deben estar encaminados no sólo a
brindar un conocimiento más amplio y profundo de nuestro pasado, sino que a
partir de ese conocimiento ofrecer propuestas que contribuyan a evitar añejos
dolores, re-abrir viejas heridas y lo más importante a construir en nuestro
presente inmediato una sociedad más justa y equitativa."

"Para conseguir esos loables propósitos aún son necesarias muchas más
indagaciones que las realizadas hasta el presente. Al respecto sólo me
permitiré mencionar algunas aristas, a mi juicio, no suficientemente
explotadas y que podrían poner sobre la mesa novedosas, y más profundas
consideraciones respecto al tema.

Más que seguir insistiendo en mostrar cómo se manifestó el racismo entre finales
del siglo XIX y principios de la República, algo que ya ha sido suficientemente
abordado, se hacen necesarios estudios colaterales y puntuales que demuestren
de manera más sólida la imposibilidad para este sector de la población de
acceder dentro de los caminos legales establecidos en la República ,fundada en
1902, de conquistar espacios y reivindicaciones socio-raciales.

Igualmente se necesitan, estudios biográficos más profundos sobre los líderes
negros y mulatos. Insistiendo, muy particularmente, más que en datos
biográficos y anécdotas, en su pensamiento con respecto a la problemática
racial y nacional, dos elementos íntimamente ligados en nuestra historia.

Aún falta analizar los divorcios que existieron entre una élite ubicada en
posiciones socio-económicas más privilegiadas y una inmensa mayoría de personas
pobres que integraban la mayoría del Partido. Una más profunda indagación sobre
las diferencias que existieron en las maneras de pensar y en la actuación
práctica del PIC en las distintas provincias en que tuvo presencia y hasta
donde, esas posibles diferencias o complicidades influyeron en el
funcionamiento de esta entidad política.

En ese mismo sentido, resulta imprescindible el esclarecimiento histórico,-
despojado de todo prejuicio y actualidad política-, del papel que jugó los
EUA en este acontecimiento.

Los estudios no deben detenerse en la masacre de 1912, sino que deben continuar
en el tiempo para comprender las profundas huellas psicológicas y sociales que
este evento produjo en todos los rincones de la sociedad cubana y cuyo fantasma
y los silencios que provocó aún persiguen a los descendientes de esos
acontecimientos y a una buena parte de la población de la Isla. Pero sobre
todo, como a pesar del terror, este sector de la población se sobrepuso, una
vez más, a esos eventos y readecuando sus estrategias socio-políticas y
aprovechando las oportunidades que brindaron los gobiernos de turno, logró
ubicar en las décadas posteriores en posiciones socio-económicas destacadas, no
una élite, sino a un gran número de miembros de la población negra y mulata. "

Quedó claro en la reunión, que las fuentes son indispensables para replantearse
este tema, de manera que sería bueno considerar la posibilidad de abrir un
segundo momento de investigación archivística para facilitar el acceso a las
fuentes, en el resto de los archivos históricos del país.

Invitación del profesor Guillermo Rodríguez Rivera

Querido Tato:

El próximo martes 26 de junio, a las 4 p.m., impartiré una conferencia sobre "
El Partido Independiente Color: el centenario de una masacre y sus
consecuencias", en la sala Guillén de la UNEAC. Te estoy invitando a ti, y a
travès tuyo, a los compañeros de la Cofradía de la Negritud.

Abrazos de
Guillermo Rodríguez Rivera.

 

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