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Cofradía de la Negritud - CONEG
Desde la Ceiba
Martes 6 de marzo de 2012

Sumario:

a. Santeros: Un Mundo que no verá el Papa por Andrea Rodríguez (AP)
b. La mano de Orula por Manuel Pereira
c. Lo paran por ser negro Por NegraCubana
d. Exitoso encuentro del público cubano con el Club del Spendrú por Sandra Álvarez


Santeros: Un Mundo que no verá el Papa por Andrea Rodríguez (AP)top

LA HABANA -- La visita del Papa Benedicto XVI a Cuba fue proclamada como un
momento decisivo para la iglesia Católica en su camino por aumentar su
influencia en la isla y un motivo de orgullo para sus seguidores. Pero hay un
grupo menos entusiasmado y algo dolido con el Pontífice: los santeros.

Suelen echar los caracoles para leer el futuro, usan collares de colores, se
visten de blanco y saludan a sus dioses con tambores y bailes. En realidad
constituyen la abrumadora mayoría religiosa en esta nación caribeña pues
superan ocho a uno a los católicos.

"Si el Papa este (Benedicto XVI) que viene a visitar nuestro país tiene a bien,
en su agenda de trabajo, dedicar un espacio para que los yorubas cubanos,
asistamos a un encuentro con él, creo que no hay inconformidad", dijo sin mucho
entusiasmo Lázaro Cuesta, uno de los más prestigiosos "babalaos" (sacerdotes) de
la Comisión la Letra del Año, uno de los grupos de santeros más importantes.

"Esta Comisión ya pasó por una visita de Papa (Juan Pablo II) y. no tuvo a bien
en ningún momento dirigirse a nosotros", agregó Cuesta.

Su amargura deriva del hecho de que los líderes de las religiones afrocubanas
recuerdan como un desaire esa visita, en enero de 1998, cuando el Pontífice
dialogó con evangélicos, ortodoxos y hasta miembros de la pequeña comunidad
judía, pero ni siquiera respondió al pedido de los "babalaos" de ser recibidos.

Unos días antes del arribo de Juan Pablo II, los santeros organizaron un "toque
de tambor": una ceremonia para que el viaje del Pontífice fuera favorecido por
los "Orishas", sus divinidades. Los sacerdotes escupieron aguardiente y
soplaron humo de cigarros saludando a los muertos mientras hombres y mujeres
bailaron durante horas por el éxito de la visita, que fue calificada como
histórica.

Según expertos consultados por The Associated Press en la actualidad entre un 70
y un 80 por ciento de la población cubana realiza algún tipo de práctica
religiosa afrocubana, sea la Santería propiamente dicha (Regla de Ocha-Ifá) o
alguna de sus hermanas menos conocidas como la Regla de Palo Monte, la de Arará
o los Abakuas.

La Católica, por su parte, suma una feligresía que no supera el 10 por ciento y
enfrenta la competencia de otras denominaciones occidentales como los
protestantes.

"A ese Papa (Juan Pablo II) no le interesaba reunirse con los dirigentes negros
de religiones autóctonas que la iglesia Católica desprecia y siempre combatió
desde hace cuatro siglos", dijo en entrevista con AP el etnólogo y politólogo
cubano residente en Brasil, Carlos Moore. "¿Racismo? Claro que sí".

Hasta ahora la agenda del Papa Benedicto XVI, de 84 años, no incluye citas con
santeros o líderes de otras religiones.

Un portavoz del Vaticano, Federico Lombardi, dijo que el calendario de Papa
podría ser ajustado, pero descartó absolutamente una reunión con los
representantes de religiones afrocubanas.

Lombardi explicó que la Santería no tiene un "liderazgo institucional" y "no se
trata de una iglesia" en el sentido tradicional.

La decisión de no reunirse con los santeros está en consonancia con el historial
de rechazo a los sincretismos -la práctica de combinar diferentes creencias y
ritos- de Benedicto XVI y que, de alguna manera, implique que todas las
religiones son iguales.

El Papa puede oponerse a muchas de esas tradiciones pero lo cierto es que en
Cuba la mezcla predomina: todos saben que una mujer vestida de amarillo saluda
a "Ochum", la Virgen de la Caridad o patrona de la sensualidad y que quien
realiza procesiones el 17 de diciembre le rinde tributo a "Babalú-Ayé" o al San
Lázaro protector de los enfermos. Los cubanos saben o creen que detrás de las
puertas vive "Elegguá", San Antonio de Padua o Santo Niño de Atocha, señor de
los destinos.

Tampoco a nadie le resulta extraño que las ofrendas arrojadas a las olas sean
una petición para Yemayá, patrona de los océanos también conocida como la
virgen de Regla o que los paseantes eviten acercarse a la ceiba, el árbol
sagrado donde los creyentes colocan animales sacrificados como aves y frutos
para "alimentar" a las divinidades.

Actualmente las relaciones entre los líderes de la iglesia de Roma y los
santeros son tensas pero mejores que en décadas pasadas, cuando los sacerdotes
católicos expulsaban de los templos a quienes se atrevieran a vestirse de
blanco y usar collares. Todavía muchos se quejan de la supervivencia de las
indirectas "satanizadoras" en las homilías dominicales.

Hay convivencia, pero no un diálogo comprensivo real, dijeron los expertos.

Los académicos explican que la Santería, una de cuyas raíces llegó a Cuba por
los esclavos en su mayoría pertenecientes a la cultura yoruba, aún permanece
afuera de la institucionalidad en buena medida por su naturaleza antijerárquica
y dispersa, por siglos de tabú y por el racismo que impide a las tradiciones
afrocubanas ser acogidas por las otras comunidades religiosas.

"La santería es con todas las de la ley una religión. Una de las varias que
existen aquí pero con una particularidad distintiva, es la única cubana", dijo
a la AP la etnóloga María Ileana Faguaga Iglesias, profesora de la Universidad
de La Habana. "Su estructura no es vertical, no tiene un jefe máximo, no tiene
edificaciones y nunca ha formado parte de ningún poder político".

Recién traída a la isla, la Santería tomó componentes del espiritismo y de los
aborígenes, entre otros, mientras que las prohibiciones de la época hicieron
que los esclavos negros la sincretizaran con las tradiciones católicas,
inicialmente de manera subterránea.

Para finales del siglo XIX, la religión ya tenía un perfil definido y sus
prácticas sincréticas comenzaron a salir a laluz con inesperadas variaciones:
la censura los había obligado a "esconder" detrás de nombres católicos a los
"Orishas" de sus antepasados africanos.

"Por historia, en algún momento todos los santeros tenían alguna práctica
católica; la católica era el poder y era oficial, las otras perseguidas", dijo
la etnóloga Faguaga, para quien el bautismo llegó a ser incluso una suerte de
carta de identidad, toda vez que las parroquias llevaban el registro civil de
las personas.

A la larga, los más destacados sacerdotes católicos reconocen el papel de las
religiones de origen africanos en Cuba.

La Santería está muy expandida en el pueblo, "más que cuando yo era joven. No
sólo en las personas de origen africano, sino también en personas de origen
europeo, blancos, que son también hoy santeros", dijo Carlos Manuel de
Céspedes, Vicario General de La Habana.

Desde la iglesia, la falta de un tratamiento especial para con los santeros es
un asunto de matices que sus miembros explican así: "la línea oficial del
Cardenal (Jaime Ortega) y creo que de la iglesia en general, fue que las
personas que practican la Santería son católicos, solo otra forma quizá
desviada, pero no absolutamente herética o cismática", comentó a la AP Tom
Quigley, un antiguo asesor de la Conferencia de Obispos Católicos de Estados
Unidos.

Pero otros piensan que el orden de las cosas esta también ligado al racismo que
permea a las iglesias occidentales, pero también, a la sociedad cubana; incluso
tras décadas de una revolución con aspiraciones reivindicadoras.

Según cifras oficiales en una población de 11.2 millones de habitantes de la
isla, el 65 por ciento se identificó como blanco, 10 por ciento como negros y
25 como mestizos o mulatos.

Mucho menos conocidas que las hostilidades recibidas por los católicos fueron
las sufridas por los afrorreligiosos en la década de los 60 y 70 en Cuba.

Los santeros, la mayoría negros y mulatos, podían ser encarcelados si se los
detectaba realizando sus ritos y no podían hasta la reforma de los reglamentos
en los 90 ser miembros del gobernante Partido Comunista.

Pero con la apertura religiosa de los 90 la Santería floreció y al calor de la
emigración incluso se expandió por países como Estados Unidos, Venezuela o
España y con ello volvieron a hacerse visible las contradicciones con la
jerarquía católica.

"Las religiones europeas (catolicismo, protestantismo y las otras) tienen una
relación tensa con las religiones autóctonas de matriz africana porque las
primeras son corporaciones de la elite; ellas siempre sirvieron los intereses
de clase y de raza de esas elites", explicó el etnólogo y científico político
Moore.

Una buena síntesis del ambiente de falta de comprensión que a veces sienten los
líderes de las religiones afrocubanas la dio el babalao Lázaro Cuesta.

"En Cuba. mientras se niegue la existencia de la afroreligión se está negando
nuestro patrimonio nacional, porque a esta religión la trajeron aquellos
hombres que vinieron amarrados con cadenas como esclavos a este país y fueron
de manera indiscutible los que después formaron la nacionalidad".

 

La mano de Orula top
por Manuel Pereira (México DF | 22/02/20129)

Es fácil medir el auge de la santería cubana en México: hace treinta años había
un solo santero cubano en el Mercado de Sonora, hace veinte años ya eran cinco,
y ahora hay más de cuarenta

Desde que llegué a este país me llamó la atención ver a tantos mexicanos con esa
manilla de cuentas verdes y amarillas que se llama "mano de Orula".

Obligados a latigazos a practicar la religión de sus amos, los esclavos que
empezaron a llegar a Cuba a partir del siglo XVI identificaron a sus dioses
ancestrales con las imágenes de los santos que veían en las iglesias. Así,
concibieron diversas asociaciones entre las deidades africanas y las católicas
hasta tejer toda una red de vínculos mitológicos, creando ese sincretismo que
se denomina "santería".

Así las cosas, Ochún quedó asociada con la Caridad del Cobre, Changó con Santa
Bárbara, Babalú Ayé con San Lázaro, Elegguá con el Niño de Atocha, etcétera.

También en México tuvo lugar un proceso similar cuando al indio Juan Diego se le
apareció la virgen en el cerro del Tepeyac, que -según Octavio Paz en El
laberinto de la soledad- "es una colina que fue antes santuario dedicado a
Tonantzin, 'nuestra madre', diosa de la fertilidad entre los aztecas".

José Revueltas escribió: "los indígenas se apropiaron del catolicismo de los
conquistadores como un recurso para continuar la práctica impune de sus
antiguos ritos".

De manera que el mito guadalupano entraña un paralelismo entre la Virgen María y
la Tonantzin. Dicho de otro modo, la diosa azteca devino un avatar de la madre
de Jesús. Evidentemente, tanto en Cuba como en México, hubo un transvase
clandestino de dioses reprimidos.

Así que al ver aquí multiplicadas las "Manos de Orula", empecé a preguntarme
cuántos santeros y babalaos cubanos vivirían en México. En las dos últimas
décadas, tanto la emigración cubana a este país como el flujo de turistas
mexicanos hacia la Isla, se han incrementado.

Si la presencia cubana en México se deja sentir con fuerza en la gastronomía, en
la música, en las artes plásticas, en el ámbito académico y en la televisión.
¿por qué la esfera religiosa iba a ser la excepción?

Después de todo, esos dioses africanos siempre han estado emigrando camuflados.
Primero fueron arrancados de Nigeria hace cuatro siglos y viajaron desterrados
a las Antillas y a otros lugares del Nuevo Mundo a bordo de los barcos
negreros. Llegaron en la mente, en la tradición oral, en los cantos y danzas de
los esclavos.

A partir del triunfo de la revolución cubana, en la década del sesenta del siglo
pasado, esos dioses se exiliaron en Estados Unidos y, últimamente, parecen haber
echado raíces en México.

Si hace cincuenta años esos dioses africanos solamente eran conocidos en Cuba o
en Brasil, ahora habitan lo mismo entre los rascacielos de Nueva York que en
las playas de Miami, y, finalmente, también en México.

Para encontrar el centro de gravedad de la santería cubana en el DF basta ir al
Mercado de Sonora. En medio de un laberinto de olores indescifrables -mezcla de
las vaharadas de los puestos de comida con los sahumerios del incienso y del
sándalo-, pronto descubrí las "botánicas", donde venden los artículos y
productos empleados en los ritos afrocubanos, desde hierbas mágicas hasta
frascos de perfumes embrujados.

En uno de esos baratillos me esperaba una estatua de San Lázaro de tamaño
natural, rodeada de frutas y ofrendas. Cerca había otra escultura de Changó
empuñando su hacha de doble filo.

En las "botánicas" se amontonan yerbas, cortezas de árboles, palos de monte,
raíces, semillas, lociones y esencias, talismanes, amuletos, murciélagos
disecados, cuarzos mágicos, libros esotéricos, velas perfumadas, litografías de
santos e imágenes de yeso en un batiburrillo donde conviven deidades africanas
con santos católicos, calaveras y hasta demonios con cuernos y rabos.

Entre tanta heterogeneidad, en ese reino del kitsch y del eclecticismo
religioso, lo mismo podemos encontrar una imagen de Juan Diego con la Guadalupe
que un Cristo Negro o litografías de Changó, Elegguá y Ochún.

En una de esas botánicas conocí a un santero cubano, quien me pidió que no le
tomara fotos, ni a él, ni a sus orishas. Su santo se lo prohíbe, según me dijo.
Primero vivió en Miami, y luego se instaló definitivamente en México. En el
segundo piso de su tienda, tiene el consultorio espiritual. Señoreando el altar
hay un gran Elegguá -dios de los caminos- rodeado de cocos, tabacos apagados,
juguetes, monedas, caramelos.

"Eche tres monedas dentro de esto -oí que le decía a una mexicana con un bebé en
brazos mientras le entregaba un envoltorio-, y tírelas frente a la iglesia. Su
niño se curará, que Dios lo bendiga".

Aparte del consultorio y la herboristería, allí se realizan lecturas del Tarot,
proporcionan energía para recién nacidos, se realizan limpias personales, de
casas, de autos, de negocios, de oficinas. y se hacen trabajos de panteón, de
Palo Mayombe.

En otras "botánicas" de este mercado alucinante se ofrecen cursos y conferencias
sobre ángeles y arcángeles, se diserta acerca de recetas secretas, coronaciones
y rapamientos, iniciaciones en la regla de Ocha. Algunos de estos santeros
tienen programas de radio y páginas en Internet.

Es fácil medir el auge de la santería cubana en México: hace treinta años había
un solo santero cubano en el Mercado de Sonora, hace veinte años ya eran cinco,
y ahora hay más de cuarenta, y creo que me quedo corto.

Ese atractivo irresistible quizá se deba a que es una religión parecida a la de
los antiguos griegos, una religión politeísta en la que los dioses son
antropomórficos, experimentan pasiones humanas y son muy voluptuosos. No
conocen el pecado original típico de la cultura judeocristiana. Esos dioses no
solo tienen relaciones amorosas entre sí, sino también con los seres humanos,
pues no dudan en bajar a la tierra para codearse con los mortales. Lejos de ser
deidades abstractas y remotas, están más humanizadas, son más terrenales. A todo
eso hay que añadir el colorido de los collares, de los altares, de los atuendos,
pues al pueblo mexicano le encanta la viveza cromática.

También hay que sumar las comilonas que tienen lugar durante las fiestas de la
santería. El pueblo mexicano es insaciable: aquí los desayunos son
interminables, la gente come a cualquier hora del día y de la noche, ya sea de
pie en las aceras, o sentados debajo de un toldo casi en medio de la calle,
incluso comen en los cementerios el Día de Muertos.

Gusta también nuestra santería porque es una religión popular. Es decir, se
trata de una religión pobre, que carece de tradición escrita y tampoco tiene
arquitectura. Al ser una religión hasta cierto punto derrotada en el proceso de
conquista y colonización, seguramente los mexicanos experimentan una especie de
solidaridad recordando a sus antiguos dioses.

Pero volvamos al Mercado de Sonora, donde también he visto algunas botánicas
mexicanas. En esas herboristerías venden las hierbas usadas en el chamanismo, a
veces mezcladas con componentes más bien propios de la santería cubana, por
ejemplo, el coco, la mejorana, el mastuerzo, la cascarilla.

En otro baratillo de nuevo detecto cierto grado de mestizaje mitológico entre el
chamanismo precortesiano y el sistema metafísico yoruba-cubano, porque allí
cuelga un letrero que dice: "ofrecemos lectura de Okuele (modo de adivinación
afrocubana-mexicana)."

La mescolanza es total: veo por aquí un letrero presentando al "brujo oaxaqueño
más famoso del Mercado de Sonora", y un poco más allá, otro rótulo que anuncia
"amarres, desamarres, entierros, desentierros, rapamiento en palo mayombe".
Entonces descubrí otro cartel ofreciendo remedios "contra las brujerías", y
pensé que era una alusión directa a la santería cubana.

Entonces mis sospechas se materializaron, pues comprendí que, aparte de
hibridación, también había una batalla secreta entre ambas formas de
pensamiento mágico. Para confirmarlo, entré en una tienda en cuya fachada se
leía: "Tonatiuh, la Casa de los Rituales". Allí estaba Tonatiuh, que en náhuatl
significa "sol". De las paredes colgaban imágenes de divinidades aztecas, una
reproducción de la Piedra del Sol, plumas, máscaras. Tonatiuh me enseñó sus
lociones envasadas, elaboradas con yerbas.

"Aquí todo es natural -afirma-, también las veladoras, que vibran con la energía
de los vegetales. Aquí nada es sintético, nada es de plástico. Aquí no hay nada
de animales muertos, ni sangre, ni tierras de panteón. No usamos nada de eso",
subraya refiriéndose sarcásticamente a la santería. "Tampoco trabajamos de
noche, la noche no es de Dios, lo que es de Dios se hace a la luz del sol, las
veladoras se encienden solo de día. No bebemos yerbas en infusiones, las
quemamos en veladoras mágicas. Yo hago un sincretismo entre la religión
católica y la magia mexicana prehispánica, no soy exactamente un chamán, pero
por aquí pasan muchos auténticos chamanes, que vienen de las Sierras, de
Oaxaca, de Chiapas."

Tras provocarlo con mis preguntas, por fin me dice: "En la santería hay muchos
impostores, incluso hay santeros mexicanos que se hacen pasar por cubanos. Yo
soy la plañidera de los desencantados de la santería. ¿Cómo pueden confundir al
Niño de Atocha con Elegguá? -sonríe irónicamente-. 'Quiero zafarme de esto', me
dicen los que han estado metidos en santería. Tienen miedo, y yo los aconsejo,
los ayudo. La santería es ciento por ciento comercial -añade-, los turistas van
a Cuba y pagan ya desde aquí para hacerse el santo allá, pagan los rituales de
la iniciación, y todo eso va incluido en un paquete turístico".

Obviamente, la santería en México tiene adeptos, pero no faltan sus detractores.
Sin embargo, cuál no sería mi sorpresa al conocer ni más ni menos que a un
santero mexicano que adora a Cuba, todo lo cubano suscita en él una felicidad
inenarrable. "Soy hijo de Ochún y desde que me hice santero todo me va de
maravilla. Soy transportista y en todos mis camiones tengo la imagen de la
Caridad del Cobre", agrega y se levanta la túnica blanca para mostrarme dos
cicatrices en el pecho que demuestran que fue sometido al duro ritual de
iniciación allá en La Habana. "Gracias a Ochún he conocido el amor, porque
antes no tenía novia. Desde entonces, tengo amigos, tengo dinero en el trabajo,
ahora tengo doce camiones, y antes de hacerme santero tenía solo uno y yo era el
chofer".

La última vez que lo vi, estaba orgulloso de su trabajo espiritual: "Los
católicos nos critican, porque sacrificamos unas palomas. Pero. ¿por qué lo
hacemos? Paloma significa Espíritu Santo. En los laboratorios de las escuelas,
los niños de doce años, abren las palomas, y luego las tiran. Pero eso nadie lo
critica. Sin embargo, nosotros lo hacemos para purificar el alma con la sangre
de la paloma. Lo hacemos para limpiar, para ayudar a la gente, para quitar un
poquito de las malas vibraciones que nos rodean. No somos una secta satánica".

Hace diez años entrevisté al babalao cubano más famoso en México. Nelson Álvarez
Freires también se llama Ogunda Bede, nombre que recibió cuando se consagró como
sacerdote de Ifá. Me explicó que cuando triunfó la revolución, "el ateísmo y lo
de afuera pudo más que lo de la familia y las costumbres, y me mantuve muchos
años alejado de la religión. Mi mamá a veces me lo reprochaba, pero la vida
política, profesional y social, me sacaba de la familia y de las costumbres. Y
estaba más entregado a la revolución".

Nelson estudió en la Unión Soviética, donde se graduó de técnico medio, luego
estudió ingeniería en Cuba. Habla ruso, yoruba, francés y también portugués,
pues participó en la Guerra de Angola. Luego estudió la carrera de periodismo,
y llegó a ser subdirector de un periódico habanero así como dirigente sindical
en el sector agrario y, además, militante del Partido Comunista.

"Todo eso fue entre el año 60 y el 90, y durante esos treinta años estuve
alejado de los santos. Pero en el año 1995 me enamoré de una mexicana, me casé
y vine para acá. Mi reencuentro con los santos se produjo llegando aquí, porque
la lejanía y las dificultades que enfrenta un emigrante, me hicieron regresar a
mis raíces."

Nelson me invitó a entrar en su cuarto de consulta, cuyo altar está dedicado a
Orula (San Francisco), que es el dios de la adivinación. "Hay muchísimos
mexicanos que son babalaos, paleros, santeras y santeros. No tengo
estadísticas, pero puedo decir que conozco como mínimo a cien santeros
mexicanos de ambos sexos, y a treinta o cuarenta babalaos mexicanos. ¿Que por
qué nuestra religión ha tenido tanta aceptación aquí? Porque el mexicano es muy
creyente, y porque en la religión yoruba la gente se consagra y adquiere
poderes; no es lo mismo ser chamán en un pueblo que ser padrino de cien
personas, no es lo mismo ser ahijado que ser cliente."

En cuanto a los detractores, me dijo: "Algunos nos dan mala imagen. Son gente
que practica la santería solamente por razones económicas y no tienen
suficiente preparación. Yo cobro lo que dice Orula, previa consulta, para que
la gente sepa apreciar el servicio que se les presta, pero no vivo de esto, soy
mercadólogo".

A diez metros del altar de Nelson vi una computadora portátil con la pantalla
llena de estadísticas de mercadotecnia, aunque también el disco duro contenía
oráculos e información sobre la religión yoruba.

En Boca del Río (Veracruz) podemos ver ofrendas a Yemayá. En un río de Morelos
hombres y mujeres vestidos de blanco reciben baños de Ochún con miel, coco,
canela y ron. La santería cubana ha llegado tan lejos que incluso por
televisión han anunciado una "Loción Orula". Pero la computadora de Nelson fue
para mí la mejor prueba de la internacionalización de la santería. Comprendí
que los orishas se habían informatizado, que ya flotan en el ciberespacio, en
un nuevo exilio trenzado de redes planetarias que los hace ser cada vez más
ecuménicos.


Lo paran por ser negro 
por NegraCubanatop

Cuando a Félix dos policías en pleno arrebato le apalearon su hijo hasta verle
sangrar, compartí con mis compañeros/as de trabajo (quienes estaban
completamente sorprendidos y conmocionados) que, lamentablemente, esa podría
ser la realidad de cada joven negro habanero.

Muchos de mis amigos son interpelados, constantemente, por la policía de esta
ciudad que como sabemos esta formada, en su mayoría, por jóvenes de otras
partes del país.

Ayer alguien me contaba que en una ocasión iba con apuro para Radio Progreso
donde tendría una entrevista en vivo a la que nunca pudo llegar, porque el
agente del orden decidió montarlo en el vehículo (cerca de la emisora) y
dejarlo en el puente de la calle 23, a pesar de sus ruegos de que iba a una
gestión de trabajo, y tenía poco tiempo. Según este joven, "me pararon por ser
negro. con drealocks(drelos) y vestimenta rapera".

Alayo, en unas de sus visitas a La Habana, me confesó que una de las razones
que le angustia cuando viene a esta ciudad es la posibilidad de que le pidan el
carnet y le maltraten. Ya sabemos que cuando la gente es del Oriente de la Isla,
los policías, orientales también, se ensañan y no encuentran razón alguna para
tu estancia en la "capital de todos los cubanos".

Pero lo de Alex ya ha llegado demasiado lejos. Hace unos años tuvo un altercado
con unos agentes quienes le golpearon y aprendieron. Pasó entonces varios días
"detenido" hasta que una mente justiciera se interpuso y declararon que había
sido un exceso y que él no era culpable de ningún delito. Le prometieron que el
hecho sería borrado y no constaría en su record policial. Quiso poner una queja
o demanda pero le convencieron de que no era necesario, que las medidas, a lo
interno del órgano policial, ya estaban siendo tomas.

Sin embargo, a Alex le han llegado a parar unas 5 veces en un mes. La última fue
el sábado pasado, luego de su participación en un concierto (es músico). Iba de
regreso a su casa, le pidieron identificación, lo pasaron por la planta y salió 
el dichoso cartelito de "atentado" (un pajarito me dijo que los antecedentes 
penales expiran pero eso no) y durmió esa noche en la estación de policía, y eso 
que puso, según su hilarante testimonio, la cara de "yonofui-yonohehechoná" que 
le ha llevado años ensayar.

Solo el humor que él le pone a cada uno de esos incidentes, me pudo hacer reír a
mares, sin embargo, lamento la realidad de los jóvenes negros quienes por el
solo hecho de su identidad racial son detenidos como quien llevara sus manos
manchadas de sangre humana.

Alex, como es rapero, un día escribió la siguiente lírica a propósito
de su "atentado"

Victimas
Autor: Alexey Rodríguez Mola (...el tipo este...)
Pablo Menéndez: Guitarra eléctrica.


Adivina a ver quiénes son
Las victimas cuando ellos no están preparados,
Ni saben donde están parados
Cuando no manejan ni la mínima posibilidad de estar equivocados
La autoridad siempre tiene la razón.
Ese es el guión de babilón, que adema' está puesto en el mural
De la unidad más cercana a tu circunscripción..
No tanto,
La verdad, estoy exagerando pero es que mi herma' hasta cuando
Seguiremos siendo las victimas
Del mal procedimiento
Y hasta de su aburrimiento,
También por supuesto
De nuestro
Propio desconocimiento ¿Miento?
Hace poco dejé a uno boquiabierto cuando le dije, lo siento, eso
No está en la constitución. ¡Pon!

Coro:

Yo sé muy bien lo que es un ca-la-la-la-la-bozo
Por de-de-de-dentro, mi amor.
Por pu-pu-pu-pu-pu-pura ca-ca-ca-casualidad
Me confundieron pero
No fui yo, no fui yo.
Y una vez más quien me culpó se equivocó.
Porque no fui yo.
Nosotros somos las víctimas de su
Falta de sentido común
De su idea de cómo es que luce un delincuente.
Gente.es verdad, no tengo escrito cartel en la frente
Pero tú no sabe' que es lo que se siente mi'jito.

(Poco Bonito)

Como el disco de Brebaje chico
Este tema yo se lo dedico
A los que me partieron la cabeza con el bastoncito
To-to-to-to-todavía sale en el maldito aparatico.
(¡Ciudadano con atentado!)
Si se demostró que yo no tuve culpa entonces no me explico,
Corito.

Coro:

Yo sé muy bien lo que es un ca-la-la-la-la-bozo
Por de-de-de-dentro, mi amor.
Por pu-pu-pu-pu-pu-pura ca-ca-ca-casualidad
Me confundieron pero
No fui yo, no fui yo.
Y una vez más quien me culpó se equivocó.
Porque no fui yo.
Fíjate bien en su cara
Y en el número placa
Mira bien el carro
Cógele la chapa y toma nota.

Exitoso encuentro del público cubano con el Club del Spendrútop
por Sandra Álvarez Ramírez

El Club del Spendrú fue acogido gratamente por el público, el 16 de
febrero pasado, en el renovado salón Habaneciendo de la Casa de laMúsica Habana.
Dividida en varias secciones la presentación de Obsesión estuvo marcada por una
nueva sonoridad de la agrupación lograda con la inclusión de dos saxofones y un
piano.

El dominio absoluto del escenario por parte de sus integrantes, Magia y
Eltipoeste, y la oportuna selección de los temas, nos hablan de una Obsesión
consciente no solo del contenido que quieren transmitir sino también de la
forma de hacerlo.

"Dicen que dicen", "Tú con tu ballet", "El Club del Spendrú" y "Victimas" son
algunos de los temas ya conocidos y que fueron interpretados por la agrupación.
No obstante, otros, como "Le tiene miedo al rap", fueron puestos por primera 
vez a consideración de los asistentes a El Club.

Concebido como un espacio lúdico esta nueva emisión del Club del Spendrú propone
la participación activa del público, a partir de una rifa, cuyo premio consistió
en un ejemplar de El Disco Negro, un cartel y una peineta. Del mismo modo, 
la agrupación decidió in situ premiar al mejor peinado afro de la noche.

Por su parte, DJ Jigüe mostró sus habilidades en el scracht y "pinchó"
oportunamente temas clásicos de la música foránea, brasilera, caribeña,
estadounidense, etc., y algunos nuevos pensando en los seguidores de la "moña".
Como resultado tuvimos la oportunidad de presenciar un espectáculo divertido,
fluido y coherente, hartamente disfrutado por el público presente, quien no
dudo en bailar y repetir los coros de lascanciones.

Enhorabuena el retorno de El Club del Spendrú, ahora el primer y
tercer jueves de cada mes, a las 5 p.m., en el salón Habaneciendo de la Casa de
la Música de Galiano.

 

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