Gloria Rolando, una cineasta nacida del magisterio de clásicos
como Santiago Alvarez y Rogelio París, se remite en su documental
1912, Voces para un silencio, a una matanza y al origen del
racismo en Cuba y su vigencia bajo el signo de los prejuicios.
Parte del material lo extrajo de entrevistas realizadas en 2003
para un trabajo académico de una profesora afroestadounidense,
pero el mayor acicate surgió de una pregunta formulada por una
estudiante: ¿Qué han hecho los negros por Cuba?
En 2012 se cumplirá el primer centenario de la matanza
conocida como «guerra de los negros» o «guerrita del 12»,
escenificada en la zona oriental cubana luego de un alzamiento en
armas de los sectores más excluidos como un acto de desesperación
contra el régimen imperante.
1912, Voces para el silencio está estructurado en tres partes,
que no escapan a determinado didactismo, pues la esclavitud
concluyó en Cuba en 1886 y sus víctimas eran ignoradas con
posterioridad a esa fecha, pese a su relevante papel en las
guerras por la independencia.
La primera parte del documental, estrenado para la prensa,
avanza a partir del recuerdo de un nieto: «mi abuela me contó
que a mi abuelo lo mataron en la guerra de los negros, no participó
en nada y le advirtieron que no saliera de casa, pero decidió
salir y lo mataron…por negro».
El material retrocede entonces a la etapa de la esclavitud, la
verdadera iniciadora del racismo, según el profesor Eduardo
Torres Cuevas, con la trata de negros, el hombre mercancía y la
falta de libertad jurídica.
Refleja también el filme las primeras conspiraciones de las
gentes de color, como las de José Antonio Aponte y la escalera,
la guerra de los Diez Años y el papel heroico de los Maceo,
Banderas, Moncada, «la Guerra Chiquita» y la del 95.
Una revelación del material, digna de tomar en cuenta, es la
referencia a la primera agrupación negra en el siglo XIX,
intitulada Directorio central de la raza de color, en la que
aparecen, gracias a un valioso testimonio gráfico, personas de
piel oscura vestidas a la moda.
Gloria Rolando se apoya en fotografías, facsímiles de periódicos,
revistas y documentos antiguos que sitúan al espectador en
ambiente.
El análisis de lo ocurrido en la República mediatizada
destaca de igual manera, en tanto muestra que los estadounidenses,
mucho más racistas que los españoles, arreciaron los prejuicios
y las injusticias hacia los hombres y mujeres de piel negra.
Por otra parte, el documental refleja muestra la división
entre líderes negros comprometidos con los partidos políticos (Martín
Morúa Delgado y Juan Gualberto Gómez), y del otro, los mulatos y
los negros marginales.
Pedro Ivonet y Evaristo Estenoz, oficiales del Ejército
Libertador, canalizaron la ira de los últimos, al crear en 1908,
en medio de la segunda intervención norteamericana, el Partido de
los Independientes de Color, en contra de una enmienda
constitucional (precisamente elaborada por Martín Morúa
Delgado), que prohibía la segregación política por motivos de
raza.
Esta es la génesis de la guerra de 1912 y en este instante
cierra la primera entrega de Gloria Rolando sobre el irresuelto
tema racista.